Solo hace falta mirar la imagen que acompaña este texto para entender el acto de contención que anoche, en GH Dúo: cuentas pendientes, tuvo que hacer Ion Aramendi ante las desmedidas acusaciones de Antonio Canales contra el presentador. Presentar un reality es de lo más complicado que hay. Controlar, sostener y azuzar a las fieras dependiendo del estado del programa en cada momento y hacerlo en directo es de las tareas televisivas más agotadoras a las que se puede enfrentar un presentador. Si a eso encima le sumas que tienes que aguantar los desplantes de determinados concursantes, lo sorprendente es que uno lo aguante. Pues Ion Aramendi, anoche, lo aguantó.. Seguir leyendo
¿Por qué con unos sí y con otros no? Esa es la pregunta que habría que hacer a Antonio Canales después de que anoche en GH Dúo: cuentas pendientes se liase la manta a la cabeza y arremetiese contra Ion Aramendi. ¿Si hubiera sido Jorge Javier Vázquez lo hubiese hecho?
Solo hace falta mirar la imagen que acompaña este texto para entender el acto de contención que anoche, en GH Dúo: cuentas pendientes, tuvo que hacer Ion Aramendi ante las desmedidas acusaciones de Antonio Canales contra el presentador. Presentar un reality es de lo más complicado que hay. Controlar, sostener y azuzar a las fieras dependiendo del estado del programa en cada momento y hacerlo en directo es de las tareas televisivas más agotadoras a las que se puede enfrentar un presentador. Si a eso encima le sumas que tienes que aguantar los desplantes de determinados concursantes, lo sorprendente es que uno lo aguante. Pues Ion Aramendi, anoche, lo aguantó.. Una vez, en una entrevista a este periódico, Jorge Javier Vázquez explicó que cada vez que volvía a casa después de presentar Supervivientes o Gran Hermano era como si le hubiese pasado por encima un camión. La adrenalina de más de cuatro horas de directo le impedía dormir, la tensión de controlar a los concursantes le dejaba los músculos como si hubiera estado haciendo burpees un día entero. Esto, si todo iba bien, porque si por casualidad la cosa se desmadraba, uno llegaba a casa hasta con dolor de pestañas.. Anoche, Ion Aramendi debió llegar a casa doliéndole hasta el alma. La razón: el ataque desmedido e injusto de Antonio Canales al presentador. Un presentador que controla los realities y controla GH como el que más, pues no es que sea el presentador, es que ama el formato. Se empapa de él, lo disfruta, lo vive, lo siente, se coloca en la posición del espectador, del concursante y en la suya propia, la del presentador, y siempre intenta equilibrar de la mejor forma posible sin perder el objetivo principal: hay que entretener y hay que hacer espectáculo.. Ion Aramendi no hace leña del árbol caído, no se pasa al pinchar, no frena el espectáculo; hace el papel que le corresponde, moderar, exponer, preguntar y presentar. De hecho, hay veces, incluso, que se muerde un poquito de más la lengua, y que si por él fuera les montaba un pollo que les dejaba a todos de medio lado. Pero consciente de que estar en una casa aislado, conviviendo con 14 personas no es fácil para nadie, Ion Aramendi mide las palabras, los gestos, las bromas, la manera de llamar la atención. Y no tendría por qué hacerlo, podría ir a machete, sacarles los colores, ignorarles, cortarles, ser parcial, dejarse llevar por sus filias y sus fobias y, seguramente, seguiría contando con todo el apoyo. Pero no, no lo hace.. Por eso, que anoche Antonio Canales se liase la manta a la cabeza y le montase el pollo que le montó a Ion Aramendi, poniendo en duda su labor como presentador, criticando lo que el bailaor considera parcialidad e intentando ganarse un aplauso que nunca llegó, es el mayor error que Antonio Canales podría haber cometido en GH Dúo, y mira que los ha cometido y los sigue cometiendo.. Como cada GH Dúo: cuentas pendientes, los habitantes de la casa tenían que situarse detrás del nominado que quieren que se vaya para dar las explicaciones de por qué le quieren fuera. Como la casa está como si fuera la trinchera de una guerra descontrolada, tener que decir por qué quieres que se vaya uno u otro supone una nueva y cruenta batalla.. Cuando llegó el turno de Antonio Canales, también nominado, este se colocó, por supuesto, detrás de Cristina Piaget, pidiendo su expulsión para el próximo jueves. Las razones de Canales no variaron mucho de las del resto de habitantes (casi todos) que se colocaron también detrás de Cristina Piaget: sus malas formas —como si ellos no las tuvieran—.. Pero como Antonio Canales es como es, y como también está nominado, quiso aprovechar el momento para intentar rascar algo de apoyo a su causa, comparando las faltas de respeto de la exmodelo con la exquisita educación que él gasta —nótese la ironía—. Tanta educación y tan exquisita que cuando Cristina Piaget le respondió y le reprochó que ahora se colocaba en su contra, pero luego era el mejor y más amigo, el bailaor reaccionó con un «jódete» y un «ridícula», que Ion Aramendi, en ese control de los tiempos, utilizó para echar el rapapolvo que todos los de la casa se merecen, porque lo de las faltas de respeto es una constante en GH Dúo.. «Hay que reconocer que parece que todos vais a frenar y, al final, acabáis resbalando», le decía Ion Aramendi a Antonio Canales. No hace falta volver a leer la frase de Ion Aramendi para ser consciente de que ni estaba faltando al respeto, ni estaba arremetiendo contra nadie, ni se estaba posicionando al lado de nadie. Acababa de describir una realidad. Es decir, Canales dice que él es súper educado y a la primera de cambio suelta un «jódete». Pero a Antonio Canales no le gustó ni un pelo que Ion Aramendi dijese eso, se lo tomó como un ataque personal y como una defensa a ultranza a Cristina Piaget. ¿Y qué hizo el bailaor? Arremeter contra el presentador cruzando una línea roja que, seguramente, no se atrevería a cruzar con otro presentador, dígase, con Jorge Javier Vázquez.. «¿Te vas a guiar solo por mi última palabra y no por todo lo que he dicho? Pues tú eres un buen presentador para ello. A ver si ensalzas también lo que yo digo», le espetó Antonio Canales a un Ion Aramendi al que no le hacía falta decir nada, pues su cara lo decía todo. Canales, al ver que no podía con Cristina Piaget ni con los aplausos del público del plató cada vez que la exmodelo abría la boca, se desquició y decidió pagarlo con quien sabía que no iba a arremeter contra él: contra Ion Aramendi.. Y no, a Ion Aramendi no le hizo falta hundir más a Antonio Canales, porque él solito ya se estaba hundiendo hasta lo más profundo. Hizo lo que siempre hace Ion Aramendi, responder con educación, con argumentos y sin que le hiciese falta elevar ni medio ápice la voz: «Mi papel como presentador no compete a nadie», le respondió Ion Aramendi. «Pues sé parcial, sé parcial, sé parcial por lo menos, ¿no? Sé parcial delante de nuestras caras porque he dicho solo ‘jódete'», soltaba entonces Antonio Canales, confundiendo el adjetivo, pues lo que realmente le quería decir a Ion Aramendi es que fuese imparcial.. ¿Qué parcialidad hay en decir que un «jódete» es innecesario? Minutos antes lo había hecho con Juanpi y Cristina Piaget con la palabra «desertor», ironizando, aunque por supuesto ellos no lo entendieron, con la gravedad del adjetivo cuando en realidad lo que quería decirles Ion Aramendi es que «desertor» es ridículo en comparación con todo lo que se llaman al cabo del día.. «No me voy a poner serio con eso que estás sugiriendo», contestó el presentador en un acto de contención que no todos hubiesen tenido. «No solo soy imparcial, sino que estoy intentando entenderos a todos y, además, estoy intentando ponerme en el papel de todos. Y entiendo que alguien salga del tiesto y diga una burrada y que otro le conteste una burrada. Si os digo la verdad, me como lo que realmente pienso, porque si os dijera lo que pienso a veces… mejor no. Así que agradeced esto también», aseguraba contundente Ion Aramendi. Es que, manda narices; manda narices que Ion Aramendi se lleve ese mal trago cuando si no fuera por su manera de presentar más de uno estaría lamiéndose las heridas.
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