La gaditana, estrella literaria de una generación dentro y fuera de las redes sociales, publica Si el mar no regresa (Lunwerg), un viaje líquido en busca de la identidad ilustrado por Berta Llonch Leer
La gaditana, estrella literaria de una generación dentro y fuera de las redes sociales, publica Si el mar no regresa (Lunwerg), un viaje líquido en busca de la identidad ilustrado por Berta Llonch Leer
Es Sara Búho, qué duda cabe, la poeta de una generación que redescubre la poesía, solo que nada es ortodoxo en ese despertar literario. Es la poesía de Sara Búho, también, una constante declaración de amor, solo que nada es ortodoxo en un romanticismo que mira más hacia adentro que hacia afuera. Todo en los versos apasionados de esta gaditana en el ecuador de la treintena desafía los preceptos clásicos de la lírica. Y, sin embargo, es poesía. Y qué poesía.. Recorre estos días España una ola de calma e introspección, un remanso de espuma y manos arrugadas, una resaca de nostalgia, de familia. Un rompeolas andaluz, al fin. El nuevo poemario de Sara Búho se despliega tras un título tramposo: Si el mar no regresa (Lunwerg) empezó a nacerle dentro, al contrario, cuando volvió a vivir en la costa hace un par de años y tomó forma con un mensaje acuático en el buzón de Instagram: «¿Tu mar y mi pintura?», sugería la ilustradora Berta Llonch, gaditana como ella, tan marina que vive sumergida en acuarela. Al alimón han compuesto un libro bello, un artefacto artístico a medio camino entre lo visual y lo auditivo.. ¿Y qué se escucha en la poesía de Sara Búho?Este acento que suena/ cuando soy yo misma/ señala el hogar, escribe. Y sin embargo, cuando declama a sus casi medio millón de seguidores en Instagram, sus versos estás llenitos de eses. «Me di cuenta cuando empecé a recitar en voz alta, no sé leer sin acento», reconoce. «Tiene que ver con la niñez, en los colegios andaluces nos corrigen y supongo que, al final, no dejas espacio al acento en la lectura». En ese regreso al mar que desembocó en poemario ha recuperado la autora su voz original: «Hay poemas escritos para leerse con mi acento, con el que tengo cuando mi madre me llama por teléfono», apunta. «Es curioso, es solo en esos textos en los que me nace buscar la rima de la que huyo en todos los demás».. Andalucía ocupa, en efecto, un lugar prominente en el sexto libro de Sara Búho: Soy andaluza/ nací enamorada. Decíamos que era una declaración de amor sui géneris, añadimos ahora que es, a la vez, un viaje en busca de la identidad que recala en la tierra, claro, en el mar, ya nos lo habían anunciado, pero también en las raíces. A la autora le nacieron los versos al volver al mar, pero también al perder a sus abuelos. A ratos, todo se cruza y salta de la introspección a la reivindicación: Mi corazón es quien es/ por sus mayores./ Andalucía es, sobre todo,/ de quienes con sus manos la construyeron.. Sara Búho, el alias, nació de la contracción de dos apellidos, Bueno y Hormigo; Sara Búho, la poeta, nació en un blog adolescente hace dos décadas, saltó al papel hace una y hoy navega ambos mundos intentando que no se salpiquen demasiado. «Las redes son un lugar en el que estar, ni más ni menos, igual que lo fueron las tabernas donde se reunían los poetas para escribir, para recitar, para hablar», dice. «Ahora, al escribir en redes hay que tener mucho cuidado con no dejar que tu voz poética dependa de lo que gusta, que eso no condicione tu emocionalidad ni tus temas». Esquiva la repregunta -¿cuesta mucho resistirse a esa llamada?- y dispara: «Es fácil identificar cuándo un autor es genuino y se escucha a sí mismo y cuándo está escribiendo para el like».. «Un poema no siempre puede ser un arma de influencia, sino todo lo contrario. A veces, el poema solo pretende existir», dejó escrito Sara Búho en un post de Instagram. Sobre el papel reposa, en cambio, su declaración de intenciones va por otros derroteros, quizá más terrenales, quizá nada terrenales en absoluto: Si alguna vez me veis sonriendo/ en una ciudad de asfalto/ sabed que he fracasado.
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