Lo que le quedaba a La isla de las tentaciones 10 sucedió anoche: la primera pareja que ha decidido romper y marcharse cada uno por su lado. Arrancó así un programa en el que el dolor por una infidelidad puede ser hasta balsámico, teniendo en cuenta el resto.
Fue una noche difícil en La isla de las tentaciones. Tan difícil que hasta quien se graba a fuego la lealtad a una amiga y compañera acaba renddida al dolor de un David que tuvo que sufrir la infidelidad de su pareja, pero también la humillación
Lo que le quedaba a La isla de las tentaciones 10 sucedió anoche: la primera pareja que ha decidido romper y marcharse cada uno por su lado. Arrancó así un programa en el que el dolor por una infidelidad puede ser hasta balsámico, teniendo en cuenta el resto.. Sí, Mar y Christian se dijeron «si te he visto no me acuerdo». Su hoguera de confrontación terminó como nadie se hubiera imaginado que terminaría, por mucho que Mar estuviera antes de llegar al borde del precipicio. Los insultos de ella hacia su pareja, la conexión de él con su tentadora, dinamitaron una situación que nadie se podía imaginar que terminara así, con cada uno por su lado.. Porque lo de Mar y Christian anoche no fue romper porque se hubiesen dado cuenta de que se acabó el amor de tanto usarlo, sino que decidieron romper por el siempre tan maligno orgullo. Christian azuzó a Mar cuando tenía que tomar la decisión de irse con él o sola, dejándole muy claro que él se iba a ir solo porque estaba cabreadísimo con los insultos que había escuchado de su novia. Mar, que no entendía nada, intentaba pensar en frío, dudando si decirle «ciao pescao» era realmente lo que necesitaba. Pero, ¡ay, el orgullo! Escuchar a Christian presionarla diciéndole que él no quería estar con una persona así y que él se iba a ir solo fue la gota que colmó el vaso para un orgullo que se negaba a ser herido.. Antes de que Christian fuera el que rompiera la relación, la rompía Mar. Y eso es lo que hizo. «Sandra, me quiero ir sola», le dijo a la presentadora. «Sandra, me quiero ir solo», le anunció a continuación Christian, que fue el primero en abandonar la hoguera. Se quedó sola Mar, descolocada, pero con el orgullo intacto. Tan intacto que cuando Sandra Barneda le preguntó por qué no le había dicho a Christian que ella era consciente de que se había pasado 100 pueblos al insultarle, Mar, con dos narices, le soltó: «Porque no me da la gana darle la razón». Chimpún. Cuatro años de relación tirados a la basura por no ser capaz de asumir los errores cometidos.. Tampoco es que Christian hiciese mucho por aclarar a Mar las imágenes de él con su tentadora bien juntitos en la hamaca, pero, al menos, dijo un «sí, ahí tienes razón, pero no es lo que parece». Hay amores que matan y hay orgullos que matan amores, y el de Mar y Christian lo asesinó el orgullo anoche.. Pero no iba a ser el drama total de La isla de las tentaciones, el drama con el que ni Sandra Barneda iba a poder, el drama que ni las chicas iban a soportar, el drama de David. Cierto que los espectadores no sabemos realmente quién es David ni si es tan buen chico como parece, pero es imposible no empatizar con él y con su sufrimiento. Un sufrimiento que anoche en La isla de las tentaciones cruzó los límites. No solo porque descubriese y viese la infidelidad de Alba, su pareja, sino por la manera en la que le humilla, al menos, en las imágenes que La isla de las tentaciones le puso.. Humillar a una persona no es solo insultarla o hacerla de menos, es dejarla a los pies de los caballos, es herirla en su virilidad, es destapar tus problemas sexuales, es hablar del tamaño de su pene; hacerlo en la forma que lo hizo Alba, hacerlo refiriéndose a una persona que ha sufrido una rotura de pene que le ha mantenido en segunda marcha durante meses, es hurgar en una herida en la que la persona que te quiere nunca debería hurgar.. No es solo que Alba haya caído en la tentación casi con todo el equipo y haya terminado por besarse con Álex, su tentador, es que Alba insiste y vuelve a insistir en dejar a David como el peor de los amantes, como el novio que no sabe cumplir con las expectativas. Es buscar la justificación de una infidelidad en los problemas sexuales. ¿Esto había pasado en La isla de las tentaciones? Sí. ¿Pero de manera tan descarada? No. ¿Pero con una persona que ha sufrido un problema sexual médico? Tampoco.. Es complicado empatizar con Alba, no porque lo que cuenta no sea realmente un problema que pueda dinamitar una pareja, sino por cómo lo cuenta y por cómo gestiona la situación.. Todos sabemos que La isla de las tentaciones retuerce las imágenes que muestra a los participantes para crear aún más contenido, para provocar una determinada reacción, para llevarles al límite y que revienten tablets o televisores, pero las imágenes de Alba que David vio anoche no tienen trampa ni cartón: Alba ha caído con Álex y Alba humilla a David, relatando su vida sexual. ¿Cómo sería la cosa para que la hoguera mixta (Bayán, Atamán, David y Yuli) terminase con todos llorando por todos, pero especialmente por David?. David descubrió anoche en la hoguera mixta junto a Atamán, Bayán y Yuli que Alba le ha sido infiel con Álex Girona, con el que se ha besado en el jacuzzi tras días de juegos en los que cada vez estaban más cerca. El andaluz se mostraba indignado en un primer momento, pero el enfado inicial daba paso a un mar de lágrimas, que conseguía emocionar a Bayán, a Yuli, a Atamán y, por supuesto, a Sandra Barneda, que anoche se rompía al no poder ver a David así tras ver lo que vio, pero, sobre todo, al escuchar lo que escuchó.. Antes de ver las imágenes del beso, David ya había recibido el primer palo, el de la humillación. Indignado y roto escuchaba a su novia decir que es «maleducado», que le «cuesta socializar» y comentar detalles íntimos de su vida sexual, que si «al principio como que no, como que el tamaño», que si «una acaba por acostumbrarse», que si «no le gustan los preliminares»; pero su enfado ha alcanzado el punto álgido al ver el beso, momento en el que se ha levantado de la silla e intentaba apagar la tablet: «Sandra, ¿qué más quieres que vea?».. «No lo entiendo porque a ella conmigo nunca le ha faltado de nada: ni amor ni risas, ni planes ni nada», aseguraba David. «Yo he cambiado mi vida por ella, solo la tengo a ella. Vivo en Málaga, lejos de mi familia y de mis amigos. Trabajo todo el día y lo único que tengo es ella», confesaba a Sandra Barneda. Y tras estas palabras David se rompía por completo, rompía a llorar y se derrumbaba en los brazos de Atamán, que le repetía constantemente que no se merecía que su novia estuviera siéndole desleal.. Esa es la palabra correcta, desleal. Lo de Alba con Álex no es una cuestión de infidelidad, ni de un beso, ni de un calentón; es olvidar que la persona de la que estás hablando es tu pareja, es guardarle cierto respeto. Si tú quieres a alguien, sea tu pareja o sea quien sea, no le humillas, no cuentas intimidades que sabes que le van a hacer daño, no te dejas llevar y olvidas que David ha pasado por algo que nadie en La isla de las tentaciones había pasado.. Tras ser consolado por Atamán, David le pedía a Sandra Barneda, su refugio en La isla de las tentaciones, un abrazo. «Como dices tú: para arriba», le decía la presentadora, dejando a un lado su papel de presentadora y poniéndose el traje de persona.. Enfrente, Bayán y Yuli, que no podían contener las lágrimas al empatizar con el dolor del almeriense, que había repetido en más de una ocasión al ver las imágenes que hubiera estado dispuesto a perdonar un beso de su novia porque está muy enamorado de ella. Eso es el drama, querer tanto a alguien que uno perdona todo, hasta lo más rastrero.
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