En los 90 era el hombre más famoso del entretenimiento en España y uno de los más poderosos. Se hartó y ha dedicado el resto de su carrera a hacer lo que le apetecía… que era casi todo. Leer
En los 90 era el hombre más famoso del entretenimiento en España y uno de los más poderosos. Se hartó y ha dedicado el resto de su carrera a hacer lo que le apetecía… que era casi todo. Leer
Emilio Aragón (La Habana, 1959) me nota cansado y se interesa, él siempre se interesa. Le explico que no es más que un deplorable estado de forma y dedica los 10 siguientes minutos a adiestrarme en su tabla de ejercicios y repasar mis hábitos alimenticios. No existe entrevistado más amable… ni más adecuado para esta sección. Como Milikito, fue parte de la familia real del circo y de nuestras infancias ochenteras; volando solo, su rostro es la imagen de aquellos años 90 de aparente felicidad, la que él representó con sus concursos televisivos y, sobre todo, ‘Médico de familia’.. Con la vida más que resuelta desde los 40 años, ha dedicado la segunda mitad de su carrera al resto de sus múltiples pasiones. La última, la exitosa saga de novelas juveniles de Telmo Lobo, cuya tercera entrega, ‘La aventura contra el tiempo’, acaba de publicarse.. ¿Tus nietos te siguen pidiendo que escribas?. Y yo mismo. A mis años, esta cercanía con los niños me viene muy bien. Estamos planeando ir a colegios porque ya he tenido un par de experiencias y es un ejercicio muy bueno sentarme con los chicos que han leído la novela a hablar. Me dan muchas claves a la hora de escribir. Acabamos de sacar el tercero, ya estoy trabajando en el cuarto y sueño con que lleguemos a 10 o 12. Me encanta, es una adicción. Yo soy muy soldado con todo. Cuando tengo que hacer una cosa, me remango y me pongo, pero si me gusta demasiado tiene peligro. Me despierto, hago ejercicio, desayuno y me siento a escribir. Para mí es fantástico, pero para tu compañera y los que están contigo es una faena. A veces mi mujer ya se cansa.. Este proyecto es cerrar el círculo para ti. Empezaste con niños, con los Payasos de la Tele, y has vuelto a ellos.. Es una suma de dos cosas. La abuelidad que estoy viviendo y, como dices, una vuelta a casa. Al final, está en mi ADN. Evidentemente, al tener cinco nietos que van desde los seis meses a los 12 años, mi mirada actual no tiene nada que ver con la de hace 20 años y me preocupa mucho todo lo que tenga que ver con el impacto que puedan tener en un niño las redes sociales o la falta de lectura o lo que fuera. Si a eso le unes que yo vengo de ahí, es un sitio natural en el que me desenvuelvo bien.. ¿Te preocupa el mundo que estamos dejando a la generación de tus nietos?. Nadie puede negar que vivimos unos tiempos muy complejos. Una amiga neuróloga me recomendó que, por las mañanas, trate de que lo primero que hago no sea abrir el periódico: «Haz tus cosas, habla, escucha música, medita o lo que quieras antes de meterte en la realidad del mundo». Lo intento, pero es difícil. Todos los tiempos en la historia de la humanidad han sido complicados, pero en mis 67 años de vida nunca había tenido esta sensación de caos permanente y que se multiplica exponencialmente cada semana. Antes los acontecimientos históricos eran puntuales: la guerra de Vietnam, el hombre llega a la Luna… Ahora, cada día hay una noticia más impactante que la anterior. Dicho esto, no todo es necesariamente malo. Por ejemplo, en todo el debate con la inteligencia artificial, yo soy positivo.. No crees que vaya acabar con la Humanidad.. En principio, no. Quiero ver el vaso medio lleno. Ha habido otras fases en la historia en las que ha llegado un avance tecnológico, sea la electricidad o el teléfono, que lo ha cambiado todo y, pese a los recelos iniciales, lo ha hecho a mejor. Si pienso en lo que la IA puede aportar en el terreno de la investigación y la medicina, me parece que el avance va a ser enorme y me quiero quedar con esa parte. ¿Hay una parte complicada? Por supuesto, especialmente en la amenaza para ciertos puestos de trabajo. Ese miedo es lógico y es natural, pero creo que la sociedad sabrá readaptarse. Lo hemos visto antes. El cine no mató al teatro ni la televisión mató al cine. Me obligo a ser optimista. Hay que intentar ver la vida con cierta perspectiva, dar un paso atrás e intentar navegar estas aguas turbulentas de la mejor manera posible. Ya lo hemos hecho antes.. Entiendo de tu respuesta que no eres de los que piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor.. No, en absoluto.. ¿Tampoco los 80 y los 90 en España, de los que eres símbolo?. Esta pregunta no puede tener una respuesta en blanco y negro. Cada época tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Es tan tópico como cierto. Por ejemplo, pregunta a un chaval que quiere ser músico o escritor si no es muchísimo mejor el panorama actual, que puedes llegar al público y enseñar todo lo que haces sin necesidad de intermediarios, que la industria de hace 40 años cuando era casi imposible que alguien te publicase. Cualquier persona que se dedique a la creación tiene que preferir esta democratización actual. Y en cuanto a España, esta polarización de la que tanto hablamos ahora ha existido siempre. La gran diferencia es que ahora hay redes sociales y le dan un altavoz descomunal a cualquier conflicto. El ser humano siempre ha estado metido en guerras y en conflictos ideológicos. Honestamente, yo esto de las dos Españas lo he vivido toda la vida desde que llegué. Es un conflicto eterno.. Hay que recordar que, por el trabajo de tu padre, Miliki, naciste en La Habana y viviste en América hasta los 13 años.. Eso es. Yo soy emigrante. Es lo que me considero y estoy muy orgulloso de ello. Llegué a España en el año 73 y como niño y preadolescente viví con cierto anhelo de pertenencia. Tenía un pasaporte español, pero mi acento era porteño, puertorriqueño o mexicano, según épocas. Yo era yo, pero le preguntaba muchas veces a mi padre: «Papá, ¿de dónde soy?». Y aunque él me respondía que yo era de donde quisiera ser, yo intentaba integrarme con el acento, forzando en cada país hablar como ellos. Ahora sé que eso nos vino muy bien a mis hermanas y a mí porque, llegásemos a la cultura que llegásemos, entendíamos que nos teníamos que integrar. En San Juan de Puerto Rico, aprendí el folclore, la gastronomía y era de los Senadores de San Juan de béisbol. Llegué a conocer a Roberto Clemente, que era mi ídolo. Y nos fuimos a Argentina, me hice hincha de San Lorenzo de Almagro y aprendí a tocar el bombo legüero. Eso me ha ido muy bien para integrarme en los patios de los colegios. Eso sí, cuando llegué a España, hablaba como Jorge Valdano [risas].. A veces aún se te escapa cierto acento.. Sí, porque además mi madre es cubana y yo de modo natural hablo con la S, la C me impongo, pero en cuanto me dejo llevar se me va. Es inevitable.. Como emigrante que te sientes, ¿cómo ves la ola antimigratoria que vivimos en España?. Te respondo con lo que he vivido. Es un trabajo en dos direcciones. En todos los países a los que he ido me he sentido acogido. En todos. Eso es lo primero que se necesita para la convivencia, sentirte bien recibido. Y luego, como te comentaba, en todos yo me esforcé en integrarme en sus culturas, que es lo que más resistencias rompe. No entiendo que se mire con sospecha al inmigrante, ni lo entiendo ni me gusta. Y tampoco entiendo que no te integres en la cultura del país que te acoge. Hay que entender este planeta con esa fantástica frase que dijo una de las astronautas del Artemis: «Desde aquí veo la Tierra y somos una balsa en la mitad de la nada». Todos estamos en esa balsa y tenemos que remar juntos.. Pese a que te correspondía generacionalmente, apenas viviste la Movida.. Nada. Me pilló trabajando en Los Payasos de la Tele con mi padre. Es curioso porque la gente piensa que estuve mucho tiempo y sólo fui Milikito tres años. Antes, iba por las tarde y me colaba para jugar, pero profesionalmente, o como aprendiz que es lo que sigo siendo, sólo estuve hasta 1981. Durante la semana, grabábamos el programa en Prado del Rey; los fines de semana hacíamos bolos por España, de un lado a otro en un Seat 124, y en verano, mientras tus amigos estaban de vacaciones, tú estabas de gira. La parte mala fue que no pude vivir esos momentos de un Madrid y una España absolutamente efervescentes como los cuentan otros. La parte positiva fue un aprendizaje de un valor incalculable a nivel profesional. ¿Me hubiera gustado vivir la Movida? Seguramente, pero no a costa de perder lo otro.. Uno de tus mejores amigos desde que llegaste a Madrid fue Antonio Vega. Sorprende muchísimo viendo la evolución de vuestros personajes públicos, el genio maldito y la estrella para toda la familia.. Es verdad. Éramos vecinos, nos apasionaba la música y nos hicimos amigos de inmediato. Nos pasábamos el día juntos escuchando discos, tocando… Luego pasó lo que te comentaba antes, en la Movida cogimos caminos distintos, él con todo su talento y su éxito con Nacha Pop, metidísimo en ella y yo, en mi mundo de la tele y el trabajo. Ahí perdimos el contacto constante, pero nunca la amistad, que duró hasta su muerte.. La epidemia de la heroína fue una de las cosas que te ahorraste al no llevar la vida de un joven del momento.. Sí, pero yo ahí jugaba con cierta ventaja precisamente por ser emigrante. El gran problema en España con las drogas en aquel momento fue que había una enorme ignorancia y casi nadie sabía lo peligroso que era aquel juego, pero yo venía un poco vacunado. Tengo dos hermanas mayores y fui al colegio en Estados Unidos donde, siendo preadolescente, ya existía ese miedo a las drogas y se nos transmitía. En el colegio colgaban posters con una calavera y la leyenda «no drugs» y he visto sacar a un chico inconsciente del baño y llevárselo al hospital. Yo crecí con un miedo a las drogas que España no tenía y fue una tragedia. No se salvaba nadie. Daba igual la clase social, las buenas o malas notas, el tipo de familia… Pilló a todo el mundo.. ¿Cómo viviste la adicción y el final de Antonio Vega?. Me pilló por sorpresa y cuando todos nos dimos cuenta de la gravedad ya… Conozco mucho a la familia y no quiero hablar de ello porque es muy doloroso ver que un amigo, un hermano, cae en las garras de algo que es tan destructivo. Es muy complicado vivirlo. Muy doloroso.. Aunque no vivieras la escena de bares y conciertos, el ambiente de libertad y apertura tras la dictadura sí lo notarías, ¿no?. Claro, eso estaba en la calle, en las casas, en todos lados. Teníamos una sensación de libertad infinita porque veníamos de donde veníamos, pero creo que también eso se exagera al compararlo con la actualidad. No éramos más libres que ahora, lo que pasaba es que entonces no estábamos acostumbrados a serlo.. ¿Cómo valoras social y políticamente la Transición?. Hay una cosa que está clara y ya pueden pasar mil años que no va a cambiar. En política, eres un idealista o eres un realista. Solamente existen esos dos tipos de perfiles y rara vez hay un término medio. El idealista es el que dice que esto se puede cambiar y se pueden hacer cosas y el realista le responde que esto ha sido así toda la vida y no va a cambiar. La Transición fue una de esas escasas veces en las que ambos perfiles se mezclaron. Fue idealista en los objetivos, porque consiguió un cambio enorme, establecer una democracia, pero fue realista en los métodos y los que la lideraron hicieron lo que pudieron, con las renuncias que consideraron inevitables. Honestamente, de la Transición no nos podemos quejar ninguno.. En los últimos años han arreciado esas quejas.. Claro, porque no fue perfecta como nada lo es. Echar la vista atrás y ver esa foto es ahora muy fácil, pero hay que vivir el momento y el momento era cualquier cosa menos sencillo. Como refleja muy bien ‘Anatomía de un instante’, la serie y el libro, todo se podía haber estropeado en cualquier momento. El gran éxito de la sociedad española fue que se hizo una Transición bastante limpia. Luego ya podemos entrar en meandros y discutir sobre si algo se podía haber hecho mejor, pero eso es muy fácil hacerlo hoy con 50 años de democracia consolidada, no entonces. Los que llevaban el timón de aquel barco hicieron un gran trabajo, sobre todo porque personas que estaban en las antípodas ideológicas se sentaron, se miraron a la cara y dialogaron.. ¿Hemos perdido la capacidad de dialogar?. Hemos perdido la capacidad de escuchar, que es aún más importante. Hay un refrán árabe que dice: «Si Alá nos ha dado dos orejas y una boca, será por algo». Exactamente. Escuchemos más y hablemos sólo lo necesario.. Tu primera aparición televisiva sin la nariz roja fue, en 1983, con ‘Ni en vivo ni en directo’ y aquel mítico sketch, que pasaba de programa en programa, en el que ibas siguiendo una línea blanca infinita.. Es curioso porque era un sketch que tenía un final. Era una crítica a la burocracia, todo mudo. Yo llegaba a una oficina, preguntaba algo a la chica que atendía, ella señalaba la línea blanca y la idea era que yo fuera caminando por ella y apareciendo varias veces a lo largo del programa de ese día. Salía del ministerio, iba por la calle y el final era que subía a un edificio, abría una puerta, caía al vacío y abajo había 5000 personas estampadas. Pero al montarlo vimos que daba juego, decidimos estirar el chicle como un gag recurrente, hicimos dos temporadas… y nunca lo terminamos.. Emilio Aragón con el elenco de ‘Médico de familia’.E.M.. Luego, los 90 son tuyos, desde los distintos ‘VIP’ a ‘El Juego de la oca’ y, el pelotazo definitivo, ‘Médico de familia’. ¿Cómo valoras ese impacto social durante aquellos años?. Visto desde ahora, es verdad que fueron muchos proyectos de éxito en pocos años, pero ni lo pienso ahora ni lo pensaba entonces. Para mí siempre fue un trabajo, sin más, y creo que esa es la manera de vivirlo. Crecí en una casa en la que el trabajo de mi padre era salir en la tele y para nosotros era igual que ser el hijo de un ebanista o de un arquitecto. Da igual. Mi padre hacía su trabajo y volvía a casa como antes lo hicieron su padre, su abuelo y su bisabuelo. Supongo que es la epigenética, eso de trabajar de cara al público está en mi génesis. ¿Cuál es la diferencia? Pues que yo tenía claro que quería hacer distintas cosas, no sólo ser payaso, que, por cierto, es lo que me considero por encima de todo.. Payaso, músico, presentador, actor, director, guionista, escritor, productor, empresario… Sí, cosas distintas has hecho.. Y ojalá vivir 150 años para poder hacer muchas más.. Por eso te digo.. En realidad, todo lo que hice al principio, como presentador y showman iba en la misma línea. El paso a la ficción fue algo que tanto mis compañeros en Globomedia como yo teníamos mucha ilusión por dar, pero pensando siempre en escribir, dirigir y producir. Lo de ser actor en ‘Medico de familia’ fue algo que me vino de casualidad. No tuve más remedio que subirme a ese bote aunque no quería.. ¿Por qué? Eras el jefe, habías fundado la compañía.. Precisamente por eso. Tenía una responsabilidad sobre mucha gente y, por más que yo decía que no, los demás me presionaban con que era clave para que la serie funcionase que yo fuera Nacho Martín. De verdad que no quería, yo quería escribir la serie, nada más. Tenía ganas de dar un paso atrás tras la exposición de los concursos, pero acabé haciendo justo lo contrario.. Y tanto. ‘Médico de familia’ es la serie más vista de la historia de la tele española, con una media de 7,5 millones de espectadores por capítulo durante sus nueve temporadas. Por ponerlo en perspectiva, ‘Los Serrano’ promedió 5 millones.. Fue una locura que profesionalmente fue buenísima para todos, pero personalmente yo no quería. Me han preguntado alguna vez si volvería a ponerme delante de la cámara como actor y, salvo para un programa infantil que tengo en mente, ni de broma. Pero en la vida hay cosas a las que no puedes negarte y esta fue una. Venía del éxito de ‘El juego de la oca’, tenía un tirón y, oye, tampoco te voy a negar que en el fondo me ilusionaba un poco la idea.. Está bien, tienes ego, eres humano después de todo. [Risas] Un poco. Tenía a ese señor pequeñito detrás de la oreja que me decía: «Venga, hombre, que en el fondo te apetece».. Desde tus concursos a la serie, siempre apostaste por una tele blanca y familiar. ¿No querías problemas?. Bueno, yo soy bastante así. Nosotros, y cuando te hablo de nosotros me refiero a mis socios en Globomedia, teníamos claro que queríamos programas para todos los públicos y que los viera el mayor número de personas posibles. Lo nuestro era todo blanco y lo era adrede. Curiosamente, no es lo que se llevaba en aquellos inicios de las teles privadas, pero funcionó quizás por contraste. No es que no quiera líos, que no los quiero, es que no soy nada polémico.. Ahora te has visto envuelto en una porque el pasado mes se conoció una demanda por presunto plagio vinculada al programa ‘B.S.O’ que hiciste en 2021. ¿Qué puedes decir al respecto?. Ese asunto sigue su curso judicial y creo que lo más prudente es dejar que la Justicia haga su trabajo. Yo no conozco a la persona que ha presentado la demanda y, además, no es la primera vez que me encuentro en una situación así. Pero que alguien crea que algo ha ocurrido no significa necesariamente que haya ocurrido de esa manera.. Aquella tele, sobre todo esa Telecinco, era especialmente salvaje y machista.. La tele fue, es y será salvaje. Si tienes audiencia, sobrevivirás y si no la tienes, te quitan de la parrilla. Eso no cambia. En lo demás, por suerte ha evolucionado como toda la sociedad, pero yo no voy a hablar por lo demás. Sólo puedo hablar de nosotros y nunca tuvimos problemas precisamente por el tipo de contenido familiar que hacíamos. Tuvimos la suerte de que los que dirigían la televisión nos permitieron hacer las cosas a nuestro aire. Con Valerio Lazarov discutí mucho, pero nos llevábamos de maravilla porque al final el objetivo era vamos a intentar hacer algo bueno. Con Maurizio Carlotti, exactamente igual. Y lo mismo en Antena 3 con Antonio Asensio. Esto me recuerda una anécdota de Brandon Tartikoff, que fue el presidente más joven de una televisión norteamericana, NBC, con 32 años.. Cuéntame.. Tenían una serie, ‘Cheers’’ cuya audiencia era terrible. El comercial entraba todos los días en el despacho a decirle que les estaba hundiendo la franja, pero él veía que los guiones eran buenos y aguantaba pese a las presiones. En esas, vio a Bill Cosby hacer un monólogo en el programa de Johnny Carson y esa misma noche le llamó para reunirse al día siguiente. Cosby llegó con una idea de ser un taxista en Nueva York y Tartikoff le dijo que de eso nada, que no quería clichés, que iba a ser un médico padre de una familia afroamericana. La puso justo antes de ‘Cheers’ y, meses después, eran las dos series de más audiencia de Estados Unidos. Esa es la sensibilidad y la paciencia que sueñas con encontrar en la tele. Y yo la encontré así que no puedo hablar mal de aquella televisión.. Una persona que ha tenido prácticamente sólo éxitos, ¿cómo gestiona el fracaso?. A nadie le gusta, por más que te digan las frases cliché tipo «uno aprende de los fracasos». Bueno, echando la vista atrás, es verdad, pero no es consuelo porque tú, llegado a cierto estatus, estás bien, pero hay familias que comen de ese proyecto y la mochila de responsabilidad es enorme. Esa es la parte que a mí más me dolía, porque lo demás ya sabes que es subjetivo. ¿Cuántas veces nos ha pasado que sales del cine con cinco amigos y dos piensan que es una obra maestra y otros dos que es un horror? Eso sucede todo el tiempo y es lo apasionante de cualquier trabajo de creación.. La literatura juvenil es superventas, sin embargo esa tele familiar que vosotros hacíais ya casi no existe. ¿Por qué?. Por la diversificación de plataformas y de ofertas. Ya no necesitas hacer un programa que guste a todos los miembros de una familia porque cada uno va a encontrar en su dispositivo algo que le interese a él y lo va a ver por libre.. No llevaste del todo bien aquella fama exagerada.. A ver, estaba aburrido de mí mismo, de ver mi cara por todas partes y decidí de manera muy consciente apartarme de la tele. De la tele y un poco de todo porque, de hecho, en 1998 me fui un año con toda mi familia a vivir fuera de España, en Boston. Fue un viaje muy importante para mí porque me dio perspectiva y recuperé mi vida real. Iba por la calle, no me conocía nadie y era una gozada. Yo ni quería ni perseguía el tipo de fama que tenía en España durante esos años, pero tampoco diría que fueran momentos malos. No lo fueron. Fueron momentos de responder a preguntas vitales sobre lo que de verdad quería hacer con mi vida.. ¿Y qué te respondiste?. Que yo no envidio nada a la gente realmente famosa como Mbappé o Brad Pitt o algo así. Tuve un momento en el que, sobre todo por ‘El juego de la oca’ y ‘Médico de familia’, se disparó la popularidad. Es muy bonita, porque la gente se acerca a ti con mucho cariño, pero tiene un impacto en tu vida privada y eso fue lo a mi mujer y a mí nos hizo replantearnos las cosas. Mira, te voy a contar una anécdota que nunca he contado. Cuando estábamos preparando ‘Médico de familia’ recibí una oferta para protagonizar una sitcom de la CBS en Estados Unidos. Habían comprado los derechos de ‘Matrimonio de conveniencia’, la peli de Andie MacDowell y Gerard Depardieu, y querían hacer una serie pero, en vez de con un personaje francés, con un español. Tuvimos un par de reuniones y me pusieron encima de la mesa un contrato de tres años con ellos. Aún lo tengo por casa.. Sin firmar, entiendo.. Claro. Estábamos escribiendo ‘Médico de familia’, aún no habíamos grabado nada y estuve quince días rumiando aquello, pero al final lo que más peso no fue la parte artística sino la personal. Estábamos arrancando Globomedia, había muchos amigos que se habían venido detrás de mí y esa responsabilidad me pudo. Luego fíjate cómo fue ‘Médico’, pero en ese momento era sólo un proyecto que podía haber fracasado. Es divertido pensarlo como en ‘La vida en un hilo’, de Edgar Neville, las dos vidas completamente opuestas que podría haber tenido en función de una única decisión. Volviendo a lo de la fama, lo que me respondí fue que no quería eso el resto de mi vida, que la empresa ya tenía músculo y que si daba un paso atrás, no iba a pasar nada. Y lo di, feliz y contento. Yo solamente sé trabajar con pasión y necesitaba parar aquello para dirigir este carro hacia donde yo quería.. ¿Has sido más feliz en esta segunda mitad de tu carrera?. Siempre he sido feliz. Sería injusto no reconocer que lo he pasado bien. Hace poco, en una cena con amigos, tuvimos la típica charla de sobremesa: ¿tú volverías a los 15 años? Y yo claro que volvería. A los 15 y a los siete, los 12, a los 20, los 30, los 40…. Me lo pasé bien en todos los momentos. He sido hippie y he sido friki, he sido desconocido y famoso, he sido mainstream y underground, he sido todo lo que he querido ser y no reniego de ninguna de mis versiones.. Es un optimismo impropio de esta era.. Al contrario. En estos tiempos turbulentos, el optimismo es más necesario que nunca. Rumi, el gran poeta sufí, dijo: «Por la herida entra la luz». Vivimos en esa permanente lucha entre lo bueno y lo malo y tenemos la obligación de, por difícil que a veces resulte, intentar ir siempre hacia la luz.
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