Hay cosas que uno da por sentadas en esta vida de locos. Que el café por la mañana sabe amargo, que la política en este país es un sainete constante y que a las ocho y media de la tarde, esté el mundo hundiéndose o no, hay un señor o una señora en la televisión sufriendo un microinfarto con la letra S. Hasta hoy. Porque lo de esta tarde no ha sido un programa de televisión; ha sido un funeral televisivo; ha sido el funeral de El Rosco.
Hoy, 18 de junio de 2026, quedará escrito para la historia de la televisión el último Rosco que se vio en televisión en Pasapalabra. La Justicia habló y los espectadores se quedaron sin la mitad del corazón de su concurso de referencia
Hay cosas que uno da por sentadas en esta vida de locos. Que el café por la mañana sabe amargo, que la política en este país es un sainete constante y que a las ocho y media de la tarde, esté el mundo hundiéndose o no, hay un señor o una señora en la televisión sufriendo un microinfarto con la letra S. Hasta hoy. Porque lo de esta tarde no ha sido un programa de televisión; ha sido un funeral televisivo; ha sido el funeral de El Rosco.. Hace un par de meses la que escribe estas líneas acudió a uno de los castings abiertos de donde salen los valientes concursantes que se enfrentan a Pasapalabra. Entre las más de 200 personas que aquella mañana se agolparon para opositar al concurso más longevo y querido de la televisión había familias enteras, había matrimonios que cada tarde de lunes a viernes a las 20.00 horas ponían el teléfono en modo avión porque empezaba su concurso y «Pasapalabra es sagrado». Y como ellos miles de espectadores para los que Pasapalabra y su Rosco son el momento del día. Hoy a esas miles de personas se les ha partido el corazón; hoy ha sido el último Rosco de la historia de Pasapalabra y de la televisión.. El Rosco de Pasapalabra ha muerto. Y no lo ha matado la falta de audiencia, ni el desgaste, ni un concursante superdotado que se haya llevado hasta las lámparas del plató. No, lo ha matado una batalla judicial entre una empresa holandesa con nombres de siglas frías (MC&F) y otra británica con nombre de inspección técnica de vehículos, ITV, que ha durado demasiado tiempo: 26 años.. La Justicia (el Tribunal Supremo) habló el pasado mes de mayo y sentenció que Pasapalabra es propiedad de ITV, pero que El Rosco es propiedad de MC&F. Una batalla judicial que se lleva librando desde hace casi 30 años y a la que el Supremo puso fin a lo salomón. Pa’ti Pasapalabra y pa’ti El Rosco.. Y entre medias, sin saberlo más que unos pocos, Mediaset ya se había hecho con los derechos de emisión de El Rosco en España. Antena 3 se quedaba con Pasapalabra; Mediaset con El Rosco y el nombre… El nombre es otro cantar y es otro tribunal. Fue el Tribunal Europeo el que en el año 2023 dijo que el nombre de El Rosco pertenecía a ITV, pero que la idea de la prueba era de MC&F. Así que ahora el nombre de El Rosco quedará alojado en el pasado y la prueba como tal se volverá a ver, pero en Telecinco, mientras que Pasaplabra se verá en Antena 3, pero sin El Rosco. ¡Qué follón!. Pero en ese follón lo más triste ha ocurrido hoy. Esta tarde Antena 3 ha emitido el último programa en el que Pasapalabra y El Rosco se han visto juntos. Hoy ha sido el último día en el que antes de que comenzase la prueba final aparecía el nombre de El Rosco y el rosco de letras. Hoy ha sido el último día en el que dos leyendas de la televisión han compartido emisión. A partir de mañana Pasapalabra tendrá una nueva prueba, que Roberto Leal ha asegurado que es igual de intensa, igual de emocionante, igual de complicada y que hará que los espectadores no noten la diferencia. Antena 3 lo tiene más fácil. Para Pasapalabra es más fácil vivir sin El Rosco que para El Rosco vivir sin Pasapalabra. Pero ese será otro capítulo.. Esta tarde asistimos al último Rosco de la historia de Antena 3. Bueno, de la historia de la televisión tal y como la conocíamos. Y qué quieres que te diga, se te queda un cuerpo rarísimo. Solo hubo una frase al final del programa: «Mañana os invitamos a la última prueba de Pasapalabra». Y Chimpún. Javier y David se quedaron en 22 letras acertadas de El Rosco, ni un fallo, 600 euros para cada uno, historia de la televisión, los últimos que jugaron El Rosco en Pasapalabra.. Hoy ha sido un programa más. Antena 3 no ha querido hacer sangre ni meter el dedo en la llaga que no está el horno para bolllos. Ha realizado un programa normal, con sus pruebas normales, con un Roberto Leal igual de entregado, con unos invitados igual de apasionados, con su pista musical, con su crucigrama, con su Rosco. Es decir, si no fuera porque Antena 3 anunció a principios de semana que el viernes llegaba la nueva prueba final de Pasapalabra hubiera sido un adiós a la francesa. Mejor así, El Rosco se ha ganado un lugar en la historia de la televisión sin necesidad de hacer un funeral a la americana.. Ahí estaba Javier Alonso, el concursante que confiesa que estudia tirado en la cama, midiendo sus fuerzas en una ruleta de letras que ya no era una prueba, sino una cuenta atrás. Roberto Leal, que es el yerno que toda España querría tener porque maneja el drama con la misma sonrisa con la que te da las buenas tardes, aguantaba el tipo. Pero la tensión se masticaba. Sabíamos que cada «¡Pasapalabra!» era el penúltimo. Que cada acierto era un ladrillo más en un muro que hoy ya está cerrado por orden judicial.. Antena 3 no solo ha tenido que apagar el luminoso de las 25 letras; ha tenido que meter la tijera en su archivo de Atresplayer y mandar al limbo digital más de 1.500 episodios para acatar el fallo del Supremo. Nada de El Rosco en ninguna parte. Un apocalipsis de la nostalgia provocado por los derechos de autor. Borrar la historia, así, con el clic de un burócrata. Como si Rosa, Orestes, Rafa o el mismísimo Pablo Díaz nunca hubieran existido. Como si los gritos de aquel matrimonio que ponía el modo avión corrigiendo al concursante hubieran sido un delirio colectivo, un sueño, algo parecido a Perdidos: nada ocurrió porque todo era un sueño.. Este viernes se estrena una prueba nueva. Que Roberto Leal dice que la gente va a hacer «¡guau!». Y lo haremos porque ahí seguirá la fuerza de Pasapalabra, pero toda despedida necesita un duelo. Esperemos que sea corto. Antena 3 e ITV han luchado estas semanas contra el tiempo y contra la ejecución de la sentencia para que el dolor sea el mínimo posible. Lo bueno es que siempre nos quedará la memoria y El Rosco se instaló en ella hace ya mucho tiempo. Porque el Rosco no era una prueba; era el termómetro de la cena. Era ese espacio de confort donde el cuñado de turno se creía listo y el niño aprendía lo que era una «escafandra».. El viernes por la tarde llegará la nueva prueba, el bote se mantendrá donde se quedó en los más de 650.000 euros, habrá Silla Azul, habrá invitados, todo parecerá igual y Antena 3 intentará que incluso sea mejor, pero un trocito de corazón televisivo se ha partido.. Esta tarde se ha cerrado el alfabeto más famoso de España. Y a mí, qué queréis que hoy diga, hoy la comida me sabe a «empieza por la D: por D de desolación».
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