El músico habla sobre su parte en el rap country, su negativa a participar en la tristeza de colaborar con su madre, y por qué la crudeza de lo directo tiene más importancia para él que el simple elogio del algoritmo.
El músico habla sobre su parte en el rap country, su negativa a participar en la tristeza de colaborar con su madre, y por qué la crudeza de lo directo tiene más importancia para él que el simple elogio del algoritmo.
Encontrarse con Teo Lucadamo es experimentar una demostración de una intrigante inconsistencia. A la edad de 25 años, el artista e intérprete navega con fluidez a través del sarcasmo abierto, la visión política y los versos de un estilo musical, el rap, que ocasionalmente parece observarlo. Dirige su banda, Los Más Capitos, y presenta un programa semanal en Radio 3, mientras también administra su propio sello discográfico y actúa activamente. Hizo su debut en el escenario con El salto de Darwin y desde entonces ha participado en La bola negra, un proyecto cinematográfico muy esperado por los Javis. Se le ofreció el papel sin esfuerzo: «Fue un proceso de casting». «Los Javis me pidieron que actuara, ya que les gusta escuchar mi música». Sin embargo, rechaza las rutas sencillas y la cuestión hereditaria que implicaría compartir el centro de atención en una película con su madre, la actriz Aitana Sánchez-Gijón: «No aparecería en una película junto a mi madre». Ahí ya hay un morbo. «Si mi padre sugiere colaborar con mi madre como productora, es un movimiento estratégico no relacionado con el arte, y no estoy interesada en asumir esa responsabilidad».
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