Sábado 11 de julio de 2026. Pasadas las once de la noche. En Malas Lenguas Noche, de La 2. En la pantalla, las polémicas palabras de Alberto Núñez Feijóo pronunciadas la semana pasada sobre el absentismo laboral. En la mesa, colaboradores habituales del programa -Javier Daroca, Luis Arroyo, Esther Palomera…-. Al frente, el conductor del programa, Jesús Cintora. Todo parecía normal en el programa, pero algo estaba ocurriendo que se escapaba al ojo del espectador. Marta Gómez Montero, periodista y colaboradora, parecía quebrarse. Intentaba explicarse y defender al líder del PP, argumentando el añadido de Feijóo pocas horas antes -la palabra «fraudulento»-. Marta Gómez Montero lo intentaba, pero, como suele ocurrir en estos tiempos en los que las mesas de debate son el mejor show de la televisión, era imposible.
El desagradable momento vivido en Malas Lenguas Noche el sábado no se quedó solo en el instante, sino que las reacciones han visibilizado las líneas rojas que no se deben pasar
Sábado 11 de julio de 2026. Pasadas las once de la noche. En Malas Lenguas Noche, de La 2. En la pantalla, las polémicas palabras de Alberto Núñez Feijóo pronunciadas la semana pasada sobre el absentismo laboral. En la mesa, colaboradores habituales del programa -Javier Daroca, Luis Arroyo, Esther Palomera…-. Al frente, el conductor del programa, Jesús Cintora. Todo parecía normal en el programa, pero algo estaba ocurriendo que se escapaba al ojo del espectador. Marta Gómez Montero, periodista y colaboradora, parecía quebrarse. Intentaba explicarse y defender al líder del PP, argumentando el añadido de Feijóo pocas horas antes -la palabra «fraudulento»-. Marta Gómez Montero lo intentaba, pero, como suele ocurrir en estos tiempos en los que las mesas de debate son el mejor show de la televisión, era imposible.Jesús Cintora le daba paso, pero a la vez le advertía de que, mientras añadía la palabra «fraudulento», Feijóo hablaba de «país subsidiado». Insistía el presentador. El programa continuaba, hasta que… hasta que Marta Gómez Montero se quebró por completo cuando Cintora le pidió su opinión sobre el uso de la palabra cáncer que Feijóo había hecho para referirse al absentismo laboral. Gómez Montero no pudo más.»No voy a contestar, Jesús, no me vas a volver a humillar. Me siento absolutamente humillada», acertó a decir, con la voz quebrada por, tal vez, silencios impuestos por la necesidad. «He aguantado por pagar las facturas, he aguantado por mis hijos, pero yo ya no aguanto más».Y entonces llegó la literatura como último refugio de la dignidad. Invocó a Gabriel García Márquez y ese final imperecedero de El coronel no tiene quien le escriba. Cuando la miseria aprieta y la mujer pregunta qué queda para llevarse a la boca, el coronel responde con la única certeza que le queda: «Mierda». Gómez Montero recogió la metáfora, miró fijamente al presentador y sentenció: «Pues yo, Cintora, prefiero comer mierda». Se levantó y abandonó el plató, dejando tras de sí un vacío físico y un silencio atronador. «Ella sabrá», fue la frase que rompió ese silencio, fue la frase de Cintora.El momento fue tan espeluznante que, a las pocas horas, no había en X nadie que no lo hubiera visto. Es lo que muchos expertos televisivos llevan tiempo advirtiendo: la política se ha convertido en el nuevo corazón y el infoentretenimiento en el nuevo show televisivo.Los comentarios se sucedían. La polarización se manifestaba entre los que apoyaban a Gómez Montero y defenestraban a Jesús Cintora, y a la inversa. El llanto y la huida de la periodista servían de arma arrojadiza. Sin embargo, el tsunami que se había provocado también ponía un poco de cordura o, al menos, un poco de raciocinio, pero, sobre todo, de empatía y de humanidad.El primero en reaccionar fue el propio Jesús Cintora. A las 11.49 horas de este domingo, el presentador publicaba el siguiente mensaje en X: «En Malas Lenguas hay y habrá sitio siem
Noticias de Televisión
