Hay pocas personas en la televisión que puedan presumir de haber convertido un programa en una marca. Josep Pedrerol (Barcelona, 1965) lo ha conseguido. El Chiringuito ya no es únicamente un espacio de debate deportivo; es un universo propio, un lenguaje reconocible y una comunidad que trasciende la televisión convencional para vivir en TikTok, Twitch o YouTube con millones de seguidores. Quizá por eso su desembarco en Mediaset, que se materializará el próximo 17 de agosto coincidiendo con el regreso de LaLiga -de lunes a jueves en Energy a las 00.00 horas y los domingos a la misma hora en Cuatro-, ha sido uno de los movimientos televisivos del verano.
El director y el presentador de El Chiringuito explica cómo dirige a su equipo, niega consignas y afronta el desembarco del programa en Mediaset tras la ruptura entre Atresmedia y él
Hay pocas personas en la televisión que puedan presumir de haber convertido un programa en una marca. Josep Pedrerol (Barcelona, 1965) lo ha conseguido. El Chiringuito ya no es únicamente un espacio de debate deportivo; es un universo propio, un lenguaje reconocible y una comunidad que trasciende la televisión convencional para vivir en TikTok, Twitch o YouTube con millones de seguidores. Quizá por eso su desembarco en Mediaset, que se materializará el próximo 17 de agosto coincidiendo con el regreso de LaLiga -de lunes a jueves en Energy a las 00.00 horas y los domingos a la misma hora en Cuatro-, ha sido uno de los movimientos televisivos del verano.. En el nuevo plató todavía huele a estreno. Técnicos ajustando focos, redactores ultimando detalles y periodistas recorriendo por primera vez el decorado. Pedrerol saluda a todos con naturalidad. Lleva meses viviendo este cambio casi en silencio. Desde abril sabía que dejaría Atresmedia después de 13 años, aunque durante ese tiempo siguió presentando El Chiringuito como si nada hubiera cambiado. Ahora, con el proyecto ya asentado, habla sin dramatismos de su salida, niega cualquier ruptura traumática con su antigua casa y reivindica una idea que repite varias veces durante la conversación: la verdadera noticia no es el cambio de cadena, sino haber conseguido trasladar intacto un proyecto formado por más de 70 personas.. No parece alguien obsesionado por ajustar cuentas con el pasado. Al contrario. Prefiere hablar del futuro.. Después de 13 años, ¿qué ha sido lo más difícil de este cambio?. Trasladar todo el equipo. Desde fuera parece sencillo, pero mover un proyecto con más de 70 personas entre redactores, tertulianos, producción o marketing es una auténtica revolución. Lo importante era conservar la esencia de El Chiringuito. Estamos todos. Ese era el primer objetivo. Después ya innovaremos, pero este programa siempre dependerá de la actualidad del fútbol. Si vuelve Mourinho, si el Madrid ficha una estrella o el Barça protagoniza un gran movimiento, será eso lo que marque el camino.. Durante toda la conversación aparece una palabra con frecuencia: equipo. Habla de sus colaboradores casi tanto como del propio programa. Es una constante cuando explica por qué aceptó la oferta de Mediaset.. ¿Hubieras aceptado el cambio si no hubieras podido llevarse a su equipo?. No. Nunca. Mi principal condición era mantener la esencia del programa. Si mi gente no hubiese venido conmigo, yo tampoco habría dado este paso. Me habría sentido muy mal.. Desde que se anunció su salida de Atresmedia han circulado múltiples versiones. La más repetida hablaba de desacuerdos económicos. Pedrerol la desmonta sin elevar el tono.. Insiste varias veces en la misma idea. Se despidió de Javier Bardají, CEO de Atresmedia, con un abrazo. Habla de futuras cenas juntos. Rechaza alimentar un conflicto que, asegura, nunca existió.. Se ha publicado que todo se reducía a una cuestión de dinero.. No. Nunca hubo un problema económico. Ni siquiera fue una negociación basada en eso. Terminaba un contrato y apareció una oportunidad como Mediaset. En Atresmedia entendieron perfectamente nuestra decisión y acabamos bien. No me gusta ese relato de quién gana y quién pierde. No funciona así. Simplemente terminó una etapa muy bonita y empieza otra que me ilusiona muchísimo.. Sabías desde abril que te marchabas. ¿Cómo se vive trabajar durante meses sabiendo que se acaba una etapa?. Era una sensación extraña. Por un lado seguía trabajando como siempre y por otro estaba todo el proceso de trasladar un proyecto tan grande. Pero nunca hubo ningún problema. La sensación era simplemente que terminaba una etapa muy bonita y empezaba otra muy ilusionante. Es un choque de emociones.. Pero la gente sigue buscando una explicación.. Porque estamos acostumbrados a pensar que siempre tiene que haber una pelea. Y no la hubo. Nos sentamos, entendimos que era un buen momento para emprender caminos distintos y ya está. No hubo portazos, ni malos rollos, ni una guerra.. Pedrerol sonríe cuando la conversación gira hacia las críticas. Pocas figuras deportivas han polarizado tanto a la profesión como él. Durante años ha escuchado que El Chiringuito no hace periodismo, que prioriza el espectáculo o que ha cambiado la forma de contar el fútbol. No parece afectarle.. ¿Molestan esas críticas?. Las profesionales no. Forman parte del juego. Lo que me preocupa son los ataques personales, especialmente cuando afectan a compañeros jóvenes del equipo. Eso sí me duele. A mí me critican todos los días y forma parte del oficio. Muchas exclusivas importantes han salido de El Chiringuito. Podemos equivocarnos, como cualquiera, pero damos noticias. Somos un programa informativo contado de otra manera.. Mientras habla gesticula constantemente. Es imposible no imaginarle dirigiendo un directo. Él mismo admite que ese es uno de sus principales defectos.. ¿Nunca has sentido la tentación de moderarte por las críticas?. Sólo intento controlar un poco los gestos cuando me enfado demasiado. Pero durante el programa quiero vivir el directo. Para mí cada noche es como un partido de fútbol. El partido hay que ganarlo mientras se juega, no después analizando qué habría que haber hecho. No salimos a hacer una noche más de televisión. Hay gente que nos espera hasta las dos de la mañana. Tenemos la obligación de estar a la altura. Cada programa es el partido más importante. Yo pido pasión y exigencia. Nada más.. ¿Das consignas a los tertulianos antes de empezar?. Nunca. No hay actores en El Chiringuito. Roncero se levanta porque lo siente, no porque nadie se lo diga. Jamás le he dicho a un colaborador que ataque a uno o defienda a otro. Quiero gente auténtica. Si alguien actúa, no encaja aquí.. La nueva etapa arranca, además, con un escenario perfecto para un programa como el suyo: el regreso de Mourinho al Real Madrid. Pedrerol casi se frota las manos.. «Mourinho es televisión», resume. «Es muy chiringuitero. Ojalá podamos volver a entrevistarle porque para nosotros es un personaje extraordinario». De momento no piensa en otros formatos dentro de Mediaset. Algún día, reconoce, quizá pruebe suerte con un programa alejado del deporte. Pero ahora toda su energía está concentrada en un único objetivo: «Primero hay que levantar esta etapa, hacer buenas audiencias y disfrutar».. Antes de despedirse se le pide una última exclusiva. Una noticia soñada para inaugurar esta nueva aventura. Pedrerol hace una pausa, sonríe y deja caer la respuesta con el mismo ritmo dramático que tantas noches utiliza en televisión: «Que el Rayo vuelve a Vallecas».
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