El jueves, Alma Bollo volaba. El domingo, apenas podía caminar. Entre una imagen y otra no habían pasado ni tres días. En la primera, la concursante se lanzaba desde el helicóptero desde una altura que impresionaba a través de la pantalla y se convertía, por decisión de los espectadores, en protagonista del mejor salto de la noche. En la segunda, varias personas del equipo de Supervivientes All Stars y sus propios compañeros tenían que ayudarla a llegar hasta una barca mientras ella, mareada y con un fortísimo dolor en el cuello, apenas podía sostenerse.
La concursante tuvo que ser evacuada tras sufrir fuertes dolores en el cuello, mareos y hormigueo en las piernas. Las pruebas médicas detectaron una lesión que le impide continuar en Honduras: «No me quiero ir»
El jueves, Alma Bollo volaba. El domingo, apenas podía caminar. Entre una imagen y otra no habían pasado ni tres días. En la primera, la concursante se lanzaba desde el helicóptero desde una altura que impresionaba a través de la pantalla y se convertía, por decisión de los espectadores, en protagonista del mejor salto de la noche. En la segunda, varias personas del equipo de Supervivientes All Stars y sus propios compañeros tenían que ayudarla a llegar hasta una barca mientras ella, mareada y con un fortísimo dolor en el cuello, apenas podía sostenerse.. Así de cruel puede ser Supervivientes. Ni hambre, ni convivencia, ni nominaciones, ni destierros. La primera expulsión de Supervivientes All Stars 3 no la ha decidido la audiencia. La ha decidido un parte médico.. Las imágenes ya las había adelantado Telecinco durante el domingo y eran sobrecogedoras. En mitad de la noche, Alma Bollo avisó a sus compañeros de que le dolía muchísimo el cuello. No podía prácticamente andar y sufría fuertes mareos. La alarma se encendió inmediatamente. El equipo tuvo que ayudarla a entrar en la barca y el servicio médico del programa la atendió, le colocó un collarín y decidió evacuarla para trasladarla a un hospital y realizarle las pruebas pertinentes.. Y ella sólo repetía una cosa: «No me quiero ir. ¿Por qué me pasa a mí esto, Dios mío».. Porque probablemente no exista peor pesadilla para un concursante de Supervivientes que tener que marcharse cuando ni siquiera ha tenido tiempo de sobrevivir.. La incertidumbre se mantuvo durante buena parte de la gala del domingo. Alma Bollo, con el collarín puesto, permanecía apartada de la convivencia y pendiente de una decisión que no estaba en sus manos. Hasta que Sandra Barneda apareció con un sobre. En Supervivientes, los sobres rara vez traen buenas noticias.. «Llega el momento. Se acabó la espera», anunció la presentadora. Y se acabó.. «Alma Bollo fue evacuada de la playa el pasado viernes tras presentar molestias en cuello y espalda. Tras realizar las pruebas pertinentes se ha detectado una lesión que, pese a presentar una evolución satisfactoria con buena respuesta al tratamiento, desaconseja su permanencia en la aventura. Por ello, se va a proceder a su traslado a España», leyó Sandra Barneda. Fue escuchar «España» y Alma Bollo se derrumbó.. Se llevó las manos a la cara y rompió a llorar sin poder prácticamente articular palabra. El aplauso del plató atravesó miles de kilómetros hasta Honduras, pero no había consuelo posible. Porque Alma Bollo no estaba llorando por haber perdido un concurso. Estaba llorando porque acababan de quitarle la posibilidad de concursarlo.. Al otro lado estaba su madre, Raquel Bollo, intentando hacer lo que hacen las madres cuando saben que no existe frase capaz de arreglar lo que está ocurriendo: buscar alguna que al menos permita continuar.. «La salud es lo primero y si los médicos dicen que no puede ser, no puede ser. Ya te dará la vida la oportunidad de volverlo a hacer. La vida sigue», le dijo mientras ella misma sufría viendo a su hija completamente rota.. También Sandra Barneda intentó amortiguar un golpe que no tenía colchón posible: «En la vida a veces ocurre esto, que no cumple con los sueños que uno desea y tu sueño era seguir en Supervivientes y darlo todo. Lo siento muchísimo, Alma. Ánimo… estoy convencida de que habrías hecho un concurso maravilloso». El problema es precisamente ese condicional: «habrías».. Antes de conocer el veredicto, Alma Bollo había explicado qué había ocurrido. Se despertó con un fuerte dolor de cuello, pero pensó que simplemente había dormido en una mala postura. A la mañana siguiente seguía teniendo molestias, aunque continuó haciendo vida normal. Hasta que se agachó para coger un saco y todo cambió.. «Me mareé muchísimo», relató. Cada vez se encontraba peor. Avisó al equipo y, ya tumbada, empezó a notar algo que terminó de asustarla: «Las piernas me hormigueaban».. «Me empecé a encontrar muy mal», explicó, antes de agradecer la atención recibida: «Tenemos un equipo maravilloso que me han cuidado y atendido al 100%. Son los mejores». Damos fe de ello, porque el doc, como le llama el equipo de Supervivientes y los concursantes, es uno de los tesoros de este programa.. Supervivientes no explicó durante la gala cuál es exactamente la lesión ni qué pudo provocarla. Sin embargo, entre muchos espectadores resultó inevitable mirar hacia atrás, concretamente hacia el jueves, y recordar el brutal salto desde el helicóptero de Alma Bollo. Fue el más alto, el más espectacular y el elegido por la audiencia como el mejor de la noche. No existe confirmación médica de que ese salto tenga relación con la lesión y el programa tampoco estableció vínculo alguno entre ambas cosas. Pero la coincidencia temporal convirtió inevitablemente aquellas imágenes de euforia en unas imágenes mucho más inquietantes.. El jueves, Alma Bollo cayó al mar convertida en una de las grandes protagonistas del estreno. Apenas unos días después, abandonaba Honduras con un collarín y entre lágrimas. La aventura no le ha dado siquiera tiempo a empezar.. Su salida supone, además, el primer abandono por prescripción médica de esta edición y obligará al programa a recomponer sus piezas. Supervivientes All Stars incorporará un nuevo concursante para cubrir su ausencia, una identidad que previsiblemente se conocerá durante la gala del martes. Alguien llegará a Honduras mientras Alma Bollo emprende el camino contrario.. Y mientras la salud marcaba inevitablemente la noche, el concurso siguió su curso. Las primeras nominaciones dejaron a Lola Ortiz como la más señalada de playa Sol, después de recibir los votos de Asraf Beno, Yola Berrocal, Damián y Víctor Janeiro. En playa Luna ocurrió algo parecido con Yulen Pereira, nominado por María Jesús Ruiz, Chiqui, Ivana Icardi y Arkano. El líder, Omar Sánchez, colocó directamente a Arkano en la lista.. Pero Supervivientes todavía tenía guardada otra novedad. María Lamela anunció la denominada Liga de los nominados, una nueva dinámica por la que los señalados tendrán cada domingo la oportunidad de disputar dos pruebas clasificatorias y conseguir el mayor premio posible para alguien que está nominado: borrarse de la lista antes de que se abra la votación de la audiencia.. Víctor Janeiro, Lola Ortiz, Yulen Pereira y Arkano estrenaron el mecanismo enfrentándose a El reto de Orión. Yulen Pereira consiguió salvarse, de manera que la primera lista definitiva de nominados queda formada por Arkano, Lola Ortiz y Víctor Janeiro.. Sin embargo, nominaciones, estrategias y nuevas mecánicas quedaron inevitablemente pequeñas ante lo ocurrido con Alma Bollo. Supervivientes vende desde hace años que Honduras no perdona, pero casi siempre la frase forma parte de la épica del programa. Esta vez no hizo falta ninguna exageración televisiva.. Alma Bollo quería quedarse. El programa quería que se quedara. Su madre quería que pudiera continuar. Probablemente también buena parte de los espectadores después de verla lanzarse desde aquel helicóptero. Pero había una decisión contra la que no existía prueba de líder, voto ni salvación posible.. El jueves hizo el salto de su vida. El domingo, Supervivientes le obligó a poner los pies en tierra.. Y esta vez no había red.
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