La sátira que plantea la escritora estadounidense en ‘Manía’ es un retrato bastante certero del mundo contemporáneo, de sus vicios y sus dinámicas, en el que la exageración y el humor funcionan como lupa Leer
La sátira que plantea la escritora estadounidense en ‘Manía’ es un retrato bastante certero del mundo contemporáneo, de sus vicios y sus dinámicas, en el que la exageración y el humor funcionan como lupa Leer
Lionel Shriver (Gastonia, Carolina del Norte, 1957) construye en Manía, su novela más reciente, una sátira política. Ya se sabe que toda sátira es profecía, y también que a veces la mejor manera de señalar la incongruencia o el disparate real es exagerando. Es lo que hace Shriver en esta novela en la que imagina un Estados Unidos que hacia 2010-2011 se habría entregado a la «Paridad Mental», a raíz de un libro que sostiene algo así como que la inteligencia no existe, es un instrumento de discriminación, una construcción para mantener un estado de jerarquía cognitiva.. La idea se convierte en dogma y el país, en lo privado y en lo colectivo, comienza a caminar hacia el desastre a cámara lenta pero con paso firme. Obama pierde las primarias porque es demasiado listo frente a su contrincante, un Joe Biden incapaz de terminar una frase, ¿quién no se pondría nervioso en una situación así?. Traducción de Daniel Najmías. Anagrama. 384 páginas. 22,90 € Ebook: 12,99 €. Puedes comprarlo aquí.. Se eliminan películas como Dos tontos muy tontos y series como Big Bang Theory, y por supuesto, la palabra con E (estupidez y sus derivados) y la palabra con T (tonto y sus derivados) están absolutamente prohibidas. Pronunciarlas, aunque sea refiriéndose a una camiseta, puede ser causa de expulsión del instituto.. Es lo que le sucede a Darwin -nada es casual-, el hijo mayor de Pearson, la protagonista y narradora de Manía al principio de la novela. Pearson tiene tres hijos: Darwin y Zanzibar son fruto de inseminaciones del mismo donante, de altísimo cociente intelectual, y Lucy, fruto de su relación con Wade. Pearson trabaja en la universidad, donde se desespera ante el relajo de los requisitos para entrar y para graduarse, que tiene consecuencias dispares según la disciplina, como se verá cuando Wade tenga que someterse a una operación tras un accidente.. Y está Emory, a la que Pearson se refiere como «mejor amiga», pero es mucho más, casi una medio hermana porque Emory y su familia acogieron a Pearson cuando a los 16 años huyó de su familia y de la secta de los Testigos de Jehová a la que pertenecían. Emory trabaja en la radio y ambiciona la televisión, cimentará su ascenso con editoriales a favor de la «Paridad Mental» que Pearson ignorará para evitar peleas. Emory reúne «todos los requisitos para ser una exitosa demagoga populista» pasando por encima de quien haga falta.. Shriver enriquece la novela con los disparates y absurdos retruécanos a los que la nueva moda ideológica obliga para no caer en la «jerarquía cognitiva»: «Si una luz no podía ser ‘floja’ ni ‘débil’, entonces la muy intensa tampoco podía ser ‘brillante'». Rápido, lento, genial, excelente, melón, cebollino, bovino son algunas de las palabras a evitar, según el curso de Aceptación Intelectual y Sensibilidad Semántica al que Pearson se ve obligada a asistir.. Manía es una novela inteligente y muy divertida, Shirver lleva la sátira hasta el final y propone un giro que responde al movimiento pendular y que confirma lo que intuímos desde el principio: la humanidad avanza a volantazos y el sentido común escasea.
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