¿Para qué esperar? Eso es lo que se han debido de preguntar en Atresmedia que, nada más pasar el día de Reyes y la Navidad han decidido lanzar su primer estreno de 2026, Nos vamos de madre, un road show con uno de sus presentadores estrella de la cadena, Roberto Leal, al frente, que volverá a tener una compañera de programa muy especial, su madre Mercedes Guillén.. Seguir leyendo
Tras la programación de Navidad, Antena 3 ha decidido comenzar 2026 con un estreno, el nuevo programa de viajes Nos vamos de madre, protagonizado por Roberto Leal y su madre, Mercedes Guillén, que se estrena hoy tras El Hormiguero
¿Para qué esperar? Eso es lo que se han debido de preguntar en Atresmedia que, nada más pasar el día de Reyes y la Navidad han decidido lanzar su primer estreno de 2026, Nos vamos de madre, un road show con uno de sus presentadores estrella de la cadena, Roberto Leal, al frente, que volverá a tener una compañera de programa muy especial, su madre Mercedes Guillén.. El formato, producido por Blondloyal -la productora de Leal y de su mujer- como un reality de viajes, pero con vocación de retrato íntimo, sigue a madre e hijo por Oporto, Estambul, Edimburgo y Marrakech, donde se enfrentan a retos físicos, culturales y emocionales que van desde tirolinas y puentes de vértigo hasta cenas suspendidas en el aire o inmersiones en tradiciones locales. La premisa es sencilla y televisivamente eficaz: sacar a Mercedes de su zona de confort mientras Leal descubre facetas de ella que, según él mismo admite, nunca había visto.. Antena 3 define el programa como «la prueba definitiva de que una madre puede con todo», ya que la cadena busca con este formato entretenimiento amable, emocional y con rostros reconocibles. El presentador suma así un tercer proyecto en la casa (está a diario al frente de Pasapalabra y estrenará este viernes una nueva temporada de El Desafío), pero que lo diferencia del resto de espacios por su componente personal que lo aleja de su habitual rol de conductor de programa y lo acerca a un registro más cercano para el espectador.. Es la segunda vez que trabajas con tu madre en televisión: ¿Cómo ha sido volver a compartir un programa con ella?. Para mí es un regalo, es una bendición y un ejemplo, porque no se cansa. Yo creo que ella tiene el chip de que realmente está viajando y está con su familia, porque está con su hijo y con su nuera, que es la directora del programa. Es que mi mujer es la otra parte de Blondloyal, nuestra productora y con la que hemos hecho Nos vamos de madre. Mi madre viene, viaja, disfruta… y también sufre porque este formato va de superar retos y miedos, pero ella no tiene un momento de bajona que ella diga que quiere parar o que está muy cansada, ¡qué va! Para mí ha sido un ejemplo y un regalazo.. «Pocas veces había visto a mi madre con la vulnerabilidad que muestra aquí». ¿Y cuántas frases de madre te dijo durante la grabación?. Todas. Absolutamente todas (risas). Como no hay guion, a diferencia de Casafantasmas, donde al menos sabíamos que podía aparecer algún espíritu, aquí va completamente suelta. Y eso hace que sea exactamente la misma madre que he tenido toda la vida. La reconozco en cada frase, en cada risa, en cada momento de tensión. Pero también me ha sorprendido: pocas veces la había visto con la vulnerabilidad que muestra aquí. No solo cuando se enfrenta a retos, sino cuando habla de su vida o de cómo ve el futuro con 70 años. Hay una parte muy pura y muy emocional en este programa. Y, aun así, sigue siendo una madre: me ha dado 14 pellizcos y me ha empujado 20 veces. Le da igual que haya cámaras.. ¿Cuál dirías que es la frase más mítica que te dijo durante el rodaje?. Hay muchas. Una muy típica es esa de: «Como se lo diga tu padre…», que la he escuchado toda la vida. Mi padre ya no está, pero ella la sigue usando. Y luego hay momentos muy de madre. En el estrecho del Bósforo, por ejemplo, me subí a una especie de bici-barca para enseñarle lo que tenía que hacer. Había un oleaje tremendo y ella no paraba de decirme: «Te vas a caer, te vas a caer». Lo típico. Y yo, «mira mamá, sin manos». Tengo 46 años y sigue echándome broncas cuando le sale del alma. En el programa juego mucho a romper la cuarta pared y le digo: «¿Tú sabes que esto lo está viendo mucha gente, no? ¿Tú sabes cómo me estás chillando?». Esa relación madre-hijo es muy bonita de ver. Eso sí, al no estar en casa, está completamente fuera de su terreno.. Roberto Leal y su madre Mercedes Guillén, en una escena de Nos vamos de madre.ATRESMEDIA. ¿Qué ha sido lo más emocionante del programa? ¿Estar con tu madre, ver su ilusión o cumplir un sueño viajando juntos?. Lo primero, sin duda. Nosotros ya hemos viajado mucho como familia, estamos muy unidos y hemos compartido muchas cosas. Pero aquí ha pasado algo distinto: ella se convirtió, sin quererlo, en quien lleva las riendas del programa. Grabamos sin expectativas, sin presión de pensar «esto va a prime time», y eso se nota. No estás pendiente de cómo dices las cosas, simplemente eres tú. Y luego está lo que ella ha conseguido. No estamos hablando de El Desafío, esto son retos que una mujer de 70 años quizá nunca se habría planteado porque no ha tenido necesidad. Pero cada vez que superaba un miedo (a la velocidad, a la altura, a lo desconocido) la sonrisa que se le dibujaba era contagiosa. Todo el equipo lo comentaba: «Qué bonito ver a una madre decir: lo he superado, y quién me lo iba a decir a mí a esta edad». Solo por eso ya merece la pena. Y mira que he hecho programas, pero este es de los más bonitos de mi vida.. ¿Y qué has descubierto de ti mismo que venga de tu madre? ¿Qué manías o rasgos has reconocido?. Esto ya lo sabía, pero aquí se me ha vuelto a demostrar: soy muy vitalista. Intento tomármelo todo con humor y pensar que todo pasa. Ella es un ejemplo de eso. Se quedó viuda hace seis años y fue un golpe muy duro, pero está renaciendo gracias a sus hijos, a su vida social, a sus amigas… está volviendo a nacer. Esa vitalidad y ese entusiasmo los tengo de ella. Y el sentido del humor, claro. Mi madre se ríe 300 millones de veces al día. Yo de mayor quiero ser como ella. Ojalá, cuando tenga 70 años, me parezca a ella aunque sea en un 5%.. Has hecho muchos programas, pero en la calle le identifican sobre todo por Pasapalabra: ¿A tu madre le hace ilusión que te hablen de usted y del programa?. Muchísima. Al final es una madre cuyo hijo trabaja en la tele y al que ve mucha gente. Llevo casi 24 años en televisión, así que está acostumbrada a que le digan: «El otro día vi a tu Robe». En Alcalá de Guadaíra soy «el Robe». Y siempre le piden: «Dile a tu hijo que dé algo en Pasapalabra». Eso se lo dicen constantemente y a ella le da orgullo. No obstante, ahora está pasando algo nuevo, me dicen a mí «dile a tu madre que es maravillosa». A ella le hace ilusión que la gente le pida una foto, aunque no le interesa la fama. Le gusta que le digan «Ay, Mercedes…». Creo que dentro de poco yo seré ‘el hijo de la Mercedes que presenta Pasapalabra’. Y encantado.. «Soy feliz de que mi madre sea la protagonista. Aquí ha encontrado su paraíso: viajar, comer y disfrutar». Lo disfrutas…. Y yo feliz de que ella sea la protagonista. Además, esta experiencia ha sido muy especial para ella. Ya hizo Casafantasmas con nosotros y antes una colaboración en Canal Sur donde se juntaba con madres de gente conocida y hablaban de sus hijos. Era precioso. Pero aquello era en plató, mucho más encorsetado. Aquí ha encontrado su paraíso: viajar, comer y disfrutar.. ¿Con qué serías más fácil, hacer otro programa con tu madre o correr otro maratón con Raúl Gómez?. He tenido la suerte de hacer ambas cosas. ¿Qué es más fácil? No lo sé. Dependerá de si la cadena quiere que sigamos. Yo solo quiero que todo lo que tenga que ver con mi madre sea porque ella disfruta. Si este programa funciona y nos piden una segunda temporada, genial. Y si un día me dice «estoy cansada», se acabó. Que nos quiten lo bailado, lo grabado y lo comido. Y sobre Raúl… él siempre me está diciendo de correr un maratón en vacaciones. Pero yo ahora levanto pesas. El último maratón lo corrí hace siete años. Ahora solo corro para llegar antes de las tres a todo lo que tengo que hacer (risas).
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