La primera novela del heterodoxo Ken Greenhall, que publicó con el nombre de soltera de su madre, presenta de forma descarnada la vida de una bruja adolescente consciente de su propio poder Leer
La primera novela del heterodoxo Ken Greenhall, que publicó con el nombre de soltera de su madre, presenta de forma descarnada la vida de una bruja adolescente consciente de su propio poder Leer
Que la novela se llame como la narradora y protagonista, Elizabeth, nos da una pista de en qué quiso poner el foco su autor: Ken Greenhall (Detroit, 1928-2014), editor en el equipo de la Encyclopedia Americana y luego en el de la New Columbia Encyclopedia, hasta que pidió una excedencia para escribir la que sería la primera de cinco novelas, Elizabeth, que publicó con el nombre de soltera de su madre, Jessica Hamilton, en 1976.. Elizabeth es quien habla aquí, con una seguridad aplastante, consciente de todos los umbrales que ha traspasado -¿por eso nos asusta?-: «Recuerda que no soy una niña; soy una mujer. Lo dice mi espejo, y lo dicen las miradas de los hombres», advierte Elizabeth al comienzo de la novela.. Traducción de Laura Fernández. Lumen. 200 páginas. 19,90 € Ebook: 8,99 €. Puedes comprarlo aquí.. Laura Fernández, traductora y autora del prólogo a modo de presentación de la novela, vincula a Elizabeth Cuttner con Merricat, es decir, Mary Katherine Blackwood, la narradora de Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson y también con Carrie, la protagonista de Stephen King. Recuerda Fernández que «Jackson inauguró una (FORMA), la de la confesión, o el flujo de la conciencia vista de una chica sobrenaturalmente poderosa». En esa tradición se inscribe la novela de Greenhall que transcurre en los años setenta en Nueva York.. Los espejos son portales a otras dimensiones y nunca sabemos si lo que se refleja está dentro del que mira o dentro de ellos: «Lo cierto es que no hay forma de saber si el espejo te muestra lo que ven los demás, o la verdad». En esa ambigüedad nos tendremos que zambullir para escuchar/leer a Elizabeth Cuttner, 14 años: «Me vine a vivir con mi abuela hace un año, después de matar a mis padres. No quiero parecer insensible. Déjame que te lo explique». Sabe cómo captar nuestra atención, eso sin duda.. Cuttner se encuentra un sapo, hay arañas y serpientes y una genealogía de brujas que se remonta hasta finales del siglo XVI, eso por el lado de lo sobrenatural que anuncia Elizabeth. Hay otra pata, que tiene que ver con las relaciones sexuales, sugeridas, elididas o dejadas a la imaginación del lector. Elizabeth es una novela sobre brujas y sobre crecer y ser adolescente y también sobre la familia: «Éramos como cualquier otra familia. Vimos la necesidad de ocultar la verdad de nuestros sentimientos. Fingíamos que nuestros apetitos podían saciarse con tostadas y cereales; que nuestro conocimiento del mal se limitaba a lo que aprendíamos en el periódico de la mañana». Casi como cualquier familia.
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