Si está usted en Madrid o cerca, en los alrededores, corra hasta el Teatro Real, que aún hay entradas disponibles. No se arrepentirá. Allí hay ahora un espectáculo: la compañía estadounidense Alvin Ailey American Dance Theater, que nos entrega su alma para reparar la nuestra. Es de esas veces que lo muy bello es también lo muy bueno. Y alguien se preguntará: ¿con la que está cayendo —y está por caer—, estamos para bailes? ¡Absolutamente, sí! Sobre todo, si la danza que nos proponen es algo tan honesto, verdadero y carnalmente vibrante como la que practican los herederos vitales y estéticos de Alvin Ailey, custodios del patrimonio coreográfico de su fundador y que han sabido encontrar las mejores fórmulas para seguir adelante una vez desaparece el líder; en eso son ejemplares, como en tantas otras cosas, de lo práctico a la transmisión de esa conciencia humanista, conciliadora, reivindicativa, y siempre alentados por una poética capaz de alcanzar a todos. La alegría de vivir está en la alegría de danzar, grita el cuerpo.
Si está usted en Madrid o cerca, en los alrededores, corra hasta el Teatro Real, que aún hay entradas disponibles. No se arrepentirá. Allí hay ahora un espectáculo: la compañía estadounidense Alvin Ailey American Dance Theater, que nos entrega su alma para reparar la nuestra. Es de esas veces que lo muy bello es también lo muy bueno. Y alguien se preguntará: ¿con la que está cayendo —y está por caer—, estamos para bailes? ¡Absolutamente, sí! Sobre todo, si la danza que nos proponen es algo tan honesto, verdadero y carnalmente vibrante como la que practican los herederos vitales y estéticos de Alvin Ailey, custodios del patrimonio coreográfico de su fundador y que han sabido encontrar las mejores fórmulas para seguir adelante una vez desaparece el líder; en eso son ejemplares, como en tantas otras cosas, de lo práctico a la transmisión de esa conciencia humanista, conciliadora, reivindicativa, y siempre alentados por una poética capaz de alcanzar a todos. La alegría de vivir está en la alegría de danzar, grita el cuerpo. Seguir leyendo
If you are in Madrid or nearby, hurry to the Teatro Real as there are still tickets available. You won’t regret it. Ahora hay un espectáculo en ese lugar: la compañía de baile estadounidense Alvin Ailey American Dance Theater, que nos da su alma para reparar la nuestra. It’s one of those times when what’s very beautiful is also very good. And someone might wonder: With what is falling – and about to fall – are we ready for dances? Absolutely, yes! Above all, if the dance that is proposed to us is something as honest, true, and physically vibrant as the one practiced by the vital and aesthetic heirs of Alvin Ailey, custodians of the choreographic heritage of their founder and who have managed to find the best formulas to move forward once the leader disappears; in that, they are exemplary, like in so many other things, of the practical transmission of that humanist consciousness, conciliatory, assertive, and always encouraged by a poetic that can reach everyone. The joy of living lies in the joy of dancing, shouts the body. More information.
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