La escritora publica ‘El camino que no elegimos’, una absorbente y emotiva novela coral que reflexiona sobre todas las aristas y honduras del amor. «Es la emoción que da sentido a la vida del ser humano desde siempre» Leer
La escritora publica ‘El camino que no elegimos’, una absorbente y emotiva novela coral que reflexiona sobre todas las aristas y honduras del amor. «Es la emoción que da sentido a la vida del ser humano desde siempre» Leer
Un día de finales de abril como cualquier otro, Juana Cepeda, profesora de Literatura española en un prestigioso college de Nueva Inglaterra, es abandonada de buenas a primeras por su marido, Connor, afamado catedrático de Biología, tras dos décadas de matrimonio. Con esta descarnada y desconcertante escena arranca El camino que no elegimos (Destino), la nueva obra de la también poeta y dramaturga Ana Merino (Madrid, 1971), una absorbente y emotiva novela que reflexiona, a través de un ecléctico grupo de personajes, sobre todas las aristas y honduras del amor y sobre las incomprensibles e inesperadas derivas que pueden tomar nuestras vidas.. Destino. 384 páginas. 20,90 € Ebook: 10,99 €. «De pronto vi nítidamente esa imagen concreta, tan dura, y me puse a pensar en qué es lo que sostiene un matrimonio, en qué le pasa al amor con el tiempo, cómo cambia, qué lo transforma…», recuerda la escritora. «Eso me llevó a plantearme la seguridad en la que vivimos, esa falsa comodidad, pues muchas veces la vida nos lleva por lugares que no nos esperamos y que nos sorprenden. Después, simplemente, fui tirando del hilo y los personajes fueron apareciendo por sí solos para ilustrar la necesidad de redefinir el amor e indagar en cómo nos afecta, en cómo nos enfrentamos a él, a ese camino con tantas bifurcaciones y que nunca se puede recorrer en soledad. El amor es, desde siempre, la emoción que da sentido a la vida humana. Pero también es una emoción que siempre depende del otro, gracias a la cual un único individuo puede hacernos felices o desgraciados. Ahí radica su poder».. Una reflexión muy cierta en el caso de Juana, quien pasados los 50 años debe replantearse su vida de forma abrupta. «Una decisión que alguien toma por ella rompe completamente su mundo, en el que ella creía que todo estaba bien, ordenado, armonioso. De pronto la vida la arrastra y es fascinante explorar cómo cuando sucede algo así tenemos siempre la necesidad de encontrar respuestas, pero también mirar hacia adelante», opina Merino.. Del otro lado, del de Connor, la escritora se zambulle en aspectos como la insatisfacción vital, las adicciones y un desamor que no siempre tiene una causa concreta. «No me interesa escribir una novela de buenos y malos, sino de decisiones, de esas decisiones más o menos radicales que marcan nuestra vida y que engloban todo, desde el dolor a la posibilidad de redimirse», apunta la autora. «Connor puede ser antipático para el lector, pero en su periplo se va redimiendo y va queriendo definir otra vida. Y aunque hace muchísimo daño a la persona con la que estuvo tanto tiempo, creo que tomar una decisión difícil es siempre la opción correcta, pues uno debe ir en busca de su verdad. Creo que la traición sería vivir en una gran mentira, no afrontar la realidad, aunque sea cruel y dolorosa».. «El amor nunca cambia, es hoy igual que era en el siglo XIX, lo que cambia es la sociedad». Rica, variada y coral, como decimos, la inteligente y poliédrica mirada a esa emoción suprema que plantea El camino que no elegimos no se agota sólo en la historia de Juana y Connor, sino que abarca muchos otros aspectos del amor, como el miedo a entregarse o los prejuicios hacia el otro, que Merino articula en la pasional relación entre Cécile, una profesora de Francés amiga de Juana, y Marco, un policía y exmilitar de origen italiano y afroamericano. «Quería una trama que reflejara las dudas que surgen alrededor de cómo percibimos a la otra persona y al mundo que representa», apunta Merino. «Muchas veces en el amor somos nosotros quienes nos ponemos obstáculos que, más que personales, tienen que ver con las construcciones y percepciones sociales, con todo lo que nos rodea y con los prejuicios hacia determinados mundos que no son el nuestro o que reflejan valores contrarios. Sin embargo, la pulsión amorosa, la pasión, está por encima de todo eso».. También hay, a través de estas docentes, guiños constantes al amor decimonónico a través de Galdós, Pardo Bazán y Stendhal -«el amor nunca cambia, lo que cambia es la sociedad, pero nos seguimos amando igual», opina Merino-. E incluso caben en este suculento cóctel los infinitos vericuetos de las relaciones familiares y de amistad. «Este tipo de afectos son fundamentales para construir quiénes somos y me fascina ir explorando cómo su relación con los demás determina a cada personaje».. Hace alrededor de año y medio Merino dejó su cátedra en la Universidad de Iowa, donde fundó y dirigió durante años un máster de escritura en español, y regresó definitivamente a una España que había dejado en 1995 para cruzar el charco. Por eso, si El mapa de los afectos (Premio Nadal 2020) era una carta de amor a Estados Unidos y de nostalgia a nuestro país -a la vez que consolidaba una voz literaria marcada por la coralidad, la exploración de los sentimientos y la reflexión sobre el azar-, esta nueva novela es, como explica: «Mi despedida de todo lo que viví en EEUU, un homenaje a los lugares por los que pasé en estas casi tres décadas, especialmente a Nueva Inglaterra y al Dartmouth College de Hanover, entre Vermont y New Hampshire, donde fui muy feliz», apunta.. Esa sociedad es la que recrea el libro con brillantez, utilizando un pequeño pueblo universitario como un microcosmos que representa todo un país. «Es un lugar fascinante y complejo, en cosas muy diferente a Europa, por lo que al principio hay muchas cuestiones sociales que hay que aprender. La forma en la que la gente entiende la vida y los restos que afronta son distintos. Aquí quise reflejar una paradoja que siempre me ha llamado la atención: cómo es un país profundamente individualista, donde la gente está aislada, pero al mismo tiempo existe un fuerte sentido comunitario y todo el mundo está hiperconectado con los que lo rodean», explica Merino. «Ese contraste puede apreciarse en un pueblo pequeño que, además, son el alma real del país más que las grandes ciudades».. No obstante, el retrato que plantea Merino, ambientado entre 2016 y 2018 no está exento de críticas y problemáticas. Por el libro desfilan con naturalidad temas cotidianos de Estados Unidos: el racismo latente, el peligro de los tiroteos masivos, las dramáticas experiencias y vidas de los excombatientes, la inmigración ilegal… Y, especialmente, el shock social y la radicalización política que supuso la primera campaña a la presidencia de Trump. «La violencia, por ejemplo, es algo mucho más presente allí. Aunque aquí sufrimos otra, la del terrorismo, la facilidad con la que se accede allá a las armas, su uso cotidiano, generan otras dinámicas sociales, como talleres de prevención, entrenamientos. Cosas que yo viví en la universidad y que aprendes a naturalizar».. Sobre esta década marcada por el trumpismo, la escritora opina que buena parte de los males de Estados Unidos vienen de lo que ella llama el síndrome del imperio. «Esa visión hegemónica afecta a una sociedad a todos los niveles, pues esa política imperial es belicosa y destructiva, está llena de guerras que destruyen a la juventud, atraída por la aventura y no por la ideología. España lo sufrió en el siglo XVII, cuando hasta Cervantes fue soldado y Francia en el XIX», defiende Merino. «No obstante, creo que la sociedad estadounidense es muy resiliente y está llena de recursos, así que aunque hoy la política sea la que es, soy optimista y creo que llegarán épocas mejores en las que todos esos valores negativos se diluirán en favor de los grandes ideales. Eso es lo que quiero creer».. Además de esta novela, pasar media vida en Estados Unidos ha dejado a Merino otro regalo.. Paralelamente a la publicación de esta novela, está a punto de estrenar un montaje teatral que lleva a escena su obra La redención, publicada en 2016. «Al regresar decidí que quería volver al teatro. En Suiza ya había montado mi obra Amor muy frágil, pero en España no es tan fácil, no hay una red tan fuerte de teatro alternativo como allí, o las posibilidades de Estados Unidos», confiesa la autora, que se ha dado de alta como productora teatral y ha invertido en esta pieza todos sus ahorros, 25.000 euros, más otros 10.000 que ha percibido como adelanto de este último libro.. «Es verdad que este arrojo emprendedor es muy americano, así que podríamos decir que EEUU me regaló la posibilidad de traer el teatro que quiero a España. Esos años me permitieron apostar por llevar a escena esta obra». Una pieza que, aunque escrita hace una década, está de plena actualidad, pues es una distopía ambientada en una planta de residuos altamente tóxicos en la que Merino explora las relaciones humanas.. «Nos estamos dejando llevar por la inercia de un lento apocalipsis que promovemos con nuestro egoísmo. El consumo parece dar sentido a nuestra existencia y, confiados, generamos basura que tardará miles de años en desaparecer», valora la autora sobre esta obra que se estrena en el Teatro de Torrejón el próximo 22 de febrero. «Y pronto espero poder anunciar giras por toda España», concluye ilusionada.
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