A las ocho de la mañana, cuando buena parte de España todavía está desperezándose, Ana Terradillos ya lleva un buen rato con la actualidad entre las manos. Y últimamente no es poca cosa. La política no descansa, las noticias se suceden a una velocidad difícil de digerir y la televisión tiene que estar preparada para contarlo todo, incluso aquello que nadie esperaba cuando empezó la jornada.
La periodista cumple tres años al frente de La mirada crítica en Telecinco y habla de su relación con los políticos, el rigor informativo, Pedro Sánchez y el desafío de contar una actualidad que no da tregua.
A las ocho de la mañana, cuando buena parte de España todavía está desperezándose, Ana Terradillos ya lleva un buen rato con la actualidad entre las manos. Y últimamente no es poca cosa. La política no descansa, las noticias se suceden a una velocidad difícil de digerir y la televisión tiene que estar preparada para contarlo todo, incluso aquello que nadie esperaba cuando empezó la jornada.. La periodista donostiarra lleva tres años al frente de La mirada crítica, uno de los formatos históricos de Telecinco y el encargado de abrir cada mañana la programación informativa de la cadena. Después llegarán Ana Rosa Quintana, Joaquín Prat y Patricia Pardo. Antes, Terradillos tiene una hora para poner orden en el ruido, explicar qué está pasando y tratar de que el espectador empiece el día con algo más que una colección de titulares.. Su fórmula, asegura, es sencilla: trasladar a la televisión el ritmo de los grandes programas informativos de radio. Información, conexiones en directo, entrevistas y expertos. Sin perder tiempo, pero sin sacrificar el rigor. Una manera de hacer periodismo que aprendió recorriendo medio mundo como reportera y que ahora reivindica desde un plató.. Lleva tres años al frente de La mirada crítica. ¿Qué ha cambiado en el programa y qué balance hace de este tiempo?. A tenor de los datos de audiencia que estamos teniendo, siempre uno o dos puntos por encima de la media de la cadena, creo que La mirada crítica se ha asentado definitivamente en el panorama televisivo español. Tiene una fórmula en la que yo confié desde el principio: una especie de morning show de radio trasladado a la televisión. Y, aunque pueda sonar extraño decirlo así, creo que ahora mismo no hay programas tan dinámicos como este. Es un formato de una hora, relativamente corto, pero que funciona muy bien.. Una hora parece muy poco tiempo para contar todo lo que está ocurriendo. ¿Cómo se consigue?. Totalmente. Y, además, la actualidad empieza a moverse muy pronto. Puedes tener una conexión en directo desde Ceuta, una protesta en la Puerta del Sol, una dimisión política de última hora o un Consejo de Ministros que aprueba medidas justo cuando estás arrancando el programa. La gente se despierta pronto y las noticias también. Por eso siempre digo que es un programa despertador, muy al estilo de los grandes boletines de radio trasladados a la televisión. Pasan muchas cosas en muy poco tiempo.También estamos llegando muy bien a la gente joven a través de las redes sociales. Eso es algo que preocupa a todos los medios de comunicación y nosotros hemos conseguido una imagen más cercana, más fresca y más natural. Es importante conectar con ese público porque es el que te va a acompañar en el futuro.Y no hay que olvidar que estamos hablando de un formato con una historia enorme detrás. Han pasado por él profesionales como Vicente Vallés, Montserrat Domínguez o María Teresa Campos. Para mí es un honor poder estar al frente de un programa con ese legado.. Has trabajado tanto en radio como en televisión. ¿Cuál de los dos medios te ha enseñado más como periodista?. Los dos, pero de maneras diferentes. La radio me dio la experiencia de estar sobre el terreno. He viajado muchísimo. He cubierto conflictos bélicos, he estado en Afganistán, en la Guerra del Golfo, en Gaza, en la Primavera Árabe en Egipto, en Venezuela o en Fukushima. También he trabajado mucho en Oriente Próximo, una región que me apasiona profundamente.Todo eso me lo dio la radio. La capacidad de ir, estar allí y contar lo que sucede. La radio te obliga a observar, a entender y a narrar con precisión. Como reportera he aprendido muchísimo gracias a ella.La televisión, en cambio, me ha dado serenidad, sosiego y una conexión muy especial con el público. Tiene algo mágico entrar cada mañana en las casas de la gente mientras desayuna. Además, me está permitiendo entrevistar a muchos políticos y seguir aprendiendo constantemente. Ahora mismo estoy muy centrada en eso: en conectar con la gente, ofrecer buenos temas, no polarizarme y hacer buenas entrevistas.. Compartes las mañanas de Telecinco con Ana Rosa Quintana, Joaquín Prat y Patricia Pardo. Si tuvieras que definir a cada uno en una frase, ¿qué dirías?. A Ana Rosa Quintana la definiría como una maestra de la comunicación. A Joaquín Prat, como un maestro de la improvisación. Y a Patricia Pardo, como una maestra de la perfección.. ¿Y a Ana Terradillos?. Quizá diría que soy una maestra de la exhaustividad. O de la responsabilidad informativa. Me tomo muy en serio la información, tanto a la hora de obtenerla como de analizarla y transmitirla. Tener un micrófono o una cámara delante implica una enorme responsabilidad. Por eso intento ser muy rigurosa, muy cuidadosa y trabajar siempre con mucho sentido común.. «Con Sánchez nunca sabes lo que puede pasar. Creo que esa es una de las características que le han aupado, para bien o para mal». En una época en la que las relaciones entre periodistas y políticos están permanentemente bajo sospecha, ¿se puede ser periodista y tener amistad con un político?. Yo tengo políticos con los que me llevo mejor y otros con los que me llevo peor. Pero puedo decir con total rotundidad que nunca una relación personal me ha impedido hacer una pregunta incómoda. Nunca.También te digo una cosa: ninguno es mi mejor amigo. No me voy a cenar los sábados con ministros ni con dirigentes de la oposición. Las comidas que hago con políticos son comidas de trabajo.Hay periodistas que prefieren no tener ese contacto. Yo, sinceramente, creo que una periodista tiene que hablar con los políticos. Muchas veces es en un café donde obtienes una información importante. Ahora bien, esa relación jamás puede impedirte ejercer el periodismo. Si ocurre eso, deja de tener sentido.. ¿Te sorprendió que Pedro Sánchez decidiera convocar elecciones anticipadas?. No tenía nada claro que Pedro Sánchez fuese a convocar elecciones. Estaba al 50%, como creo que estaba la mayor parte de la población, aunque ahora todo el mundo diga que lo veía venir. Con Sánchez nunca sabes lo que puede pasar. Creo que esa es una de las características que le han aupado, para bien o para mal.. Entre los asuntos que han marcado la actualidad están la crisis de Ceuta y las protestas por el acceso a la vivienda. ¿Cómo los estás viviendo?. Con Ceuta estoy indignada. Creo que esto se ha ido de las manos de una forma insoportable. Entiendo perfectamente el drama de la inmigración, pero yo lo he dicho muchas veces en el programa: no creo que esto sea una crisis humanitaria. Creo que es una crisis estratégica diseñada por Marruecos que, efectivamente, ha terminado derivando en un drama humanitario.En cuanto a la vivienda, creo que es probablemente el principal reto que tiene España ahora mismo. Tengo gente cercana que lo está pasando realmente mal. Personas que no pueden independizarse, formar una familia o acceder a una vivienda digna.Por eso me parece legítima la protesta de la Puerta del Sol. Otra cosa son los actos vandálicos que, evidentemente, no comparto.. ¿Cómo es Ana Terradillos cuando se apagan las cámaras? ¿Se parece a la periodista que vemos cada mañana?. Igual. Bueno, quizá un poco más loca y menos seria que cuando estoy trabajando. Tengo una ventaja: soy muy natural. Para bien y para mal. Y creo que eso en televisión se nota muchísimo. La cámara detecta muy rápido quién está actuando y quién no. Yo soy igual dentro y fuera de la pantalla, y creo que eso ayuda.He conocido a personas brillantísimas, guapísimas y muy preparadas que luego no han funcionado delante de una cámara. Sin embargo, otras mucho más naturales tienen una conexión inmediata con el espectador.Creo que hay algo de eso que no se puede aprender. Puedes trabajar muchas cosas, puedes formarte y mejorar, pero la naturalidad es muy difícil de fabricar. Y creo que la cámara premia, precisamente, eso.. Para terminar, ¿qué pregunta nunca te hacen en las entrevistas y te gustaría responder?. Pues mira, una muy sencilla: ¿Cómo te trata la casa? Nadie me pregunta eso. Y mi respuesta es que Mediaset me trata maravillosamente bien. Estoy en uno de los momentos más felices de mi carrera profesional y creo que hay que ser agradecida.Estoy muy agradecida por la confianza que han depositado en mí, por las oportunidades que me han dado y por el apoyo que recibo. Valoro mucho que te digan cuando has hecho algo bien, que te impulsen, que crean en ti y que te ayuden a crecer profesionalmente. Me gusta trabajar en equipo y siento que existe una relación de confianza mutua.
Noticias de Televisión
