Para Ángela Cervantes (Barcelona, 33 años), estos han sido unos meses frenéticos. Su nominación al Goya a mejor actriz protagonista por La furia, en la que da vida a una joven que busca recomponer su vida tras sufrir una agresión sexual, la sumió en esa espiral de presentaciones, pruebas de vestuario y entrevistas que pone a prueba la resistencia de cualquiera. En su caso, pese a que esta es su tercera nominación en menos de un lustro —prueba del lugar central que ha conquistado en el cine español—, el reto se intensifica por su carácter reservado. “Echo de menos cosas de mi rutina como hacer ejercicio, cocinar rico o pasar tiempo con la gente que quiero porque este trabajo te hace desaparecer mucho. También soy bastante solitaria: a veces lo único que quiero es estar sola en casa y descansar”, explica. Ese deseo de recogimiento, sin embargo, convive con un momento profesional en plena expansión. Lapönia (en cines el 1 de abril), comedia que adapta el exitoso montaje teatral, sitúa a Cervantes en el centro de un conflicto familiar navideño repleto de tensiones y verdades incómodas. El anhelado descanso, de momento, tendrá que seguir esperando.. Seguir leyendo
Mientras busca equilibrar el éxito con una vida lejos del ruido, Ángela Cervantes gira hacia la comedia en ‘Lapönia’
Para Ángela Cervantes (Barcelona, 33 años), estos han sido unos meses frenéticos. Su nominación al Goya a mejor actriz protagonista por La furia, en la que da vida a una joven que busca recomponer su vida tras sufrir una agresión sexual, la sumió en esa espiral de presentaciones, pruebas de vestuario y entrevistas que pone a prueba la resistencia de cualquiera. En su caso, pese a que esta es su tercera nominación en menos de un lustro —prueba del lugar central que ha conquistado en el cine español—, el reto se intensifica por su carácter reservado. “Echo de menos cosas de mi rutina como hacer ejercicio, cocinar rico o pasar tiempo con la gente que quiero porque este trabajo te hace desaparecer mucho. También soy bastante solitaria: a veces lo único que quiero es estar sola en casa y descansar”, explica. Ese deseo de recogimiento, sin embargo, convive con un momento profesional en plena expansión. Lapönia (en cines el 1 de abril), comedia que adapta el exitoso montaje teatral, sitúa a Cervantes en el centro de un conflicto familiar navideño repleto de tensiones y verdades incómodas. El anhelado descanso, de momento, tendrá que seguir esperando.. Ángela Cervantes lleva traje de chaqueta y pantalón de GIORGIO ARMANI y sus propios anillos.Antártica. Pregunta. ¿Qué puede contar de su personaje en Lapönia?. Respuesta. Interpreto a Nuria, una mujer muy volcada en su trabajo que ha construido una vida en Finlandia, lejos de su familia. Esa distancia le pesa, sobre todo por no haber estado en momentos importantes. Ha creado su propio mundo, con valores muy marcados por el contexto en el que vive, pero cuando su hermana va a visitarla en Navidad afloran todas esas conversaciones pendientes. La película explora ese reencuentro entre hermanas y las heridas que se vuelven a abrir.. P. El eslogan del filme reza: “Dos hermanas, una verdad incómoda y cero filtros”. ¿Usted tiene filtros?. R. Yo tengo demasiados filtros y es algo que estoy intentando trabajar a nivel personal. Por pensar demasiado en el otro, por miedo a incomodar o a hacer daño, acabas hiriéndote tú por no decir lo que piensas. Y está bien decirlo, no hace falta que todos pensemos lo mismo. Es mejor filtrar las cosas poco a poco y no explotar, como pasa en la película.. P. ¿Se le ha pasado por la cabeza ir a vivir fuera, como a su personaje, o probar suerte en otras industrias?. R. Nunca me ha atraído especialmente ir a Hollywood, pero sí vivir en otros países, aprender idiomas, conocer otras culturas. Me parece muy enriquecedor, tanto a nivel personal como profesional. Me arrepiento de no haberlo hecho más en mi juventud. Por ejemplo, haber podido vivir en países como Inglaterra o Francia, que tienen una cultura de la interpretación muy fuerte.. Top y falda de ALBERTA FERRETTI y sandalias mule negras de CHRISTIAN LOUBOUTIN.Antártica. P. Ha vuelto al Festival de Málaga tras ganar el pasado año la Biznaga de plata por La furia. ¿En qué ha cambiado?. R. Recuerdo que mi estreno en Málaga fue con Chavalas, en 2021, y estaba muy perdida pero muy ilusionada porque era mi primer festival. Ahora estoy menos perdida, pero quizá también menos ilusionada porque cuando conoces las cosas te das cuenta de que no todo es tan idílico. Esta profesión es muy intensa, te lleva a darlo todo por y para el trabajo, pero tampoco hay que olvidarse de una misma. Quizá esa intensidad ha hecho que pueda estar aquí, pero estoy en una fase en la que busco más equilibrio entre lo profesional y mi vida personal. Esa ha sido mi búsqueda de este último año: intento abrazar lo sembrado, pero sin que me pase por encima el trabajo.. P. La furia ha generado debate al interpretar a una víctima de una violación. ¿Con qué se queda de ese viaje?. R. Con lo que ha podido generar en la gente. Si alguien se ha sentido identificada porque está pasando por algo similar y esto ha ayudado en su proceso, me quedo con eso. Para mí, lo importante es mostrar que no existe la víctima perfecta, así que no hace falta tratar de serlo. Lo que más me gusta de La furia es cómo refleja ese esqueleto de emociones que vive la protagonista. Si le sirve a alguien, ha merecido la pena.. P. Ha confesado que lo pasa mal con la exposición pública, incluso al recoger premios. ¿Ha mejorado con el tiempo?. R. Al final los photocalls o las entrevistas son un entrenamiento, vas aprendiendo a soltarte. Hay días mejores y peores, pero estar bien acompañada por un equipo me ayuda mucho. Lo que ahora llevo peor es lo de salir a hablar y dar un discurso. Me pongo nerviosa y a la vez me exijo aprovechar el tiempo, utilizar la voz y el momento que me dan porque el mundo está como está. También, claro, quieres poder agradecer a la gente que te ha ayudado, pero sin celebrar demasiado por la situación actual… Es un batiburrillo de emociones.. P. Aquí tiene un altavoz y carece de los nervios de una gala, ¿hay alguna causa sobre la que le gustaría pronunciarse?. R. Me preocupa la situación que viven las personas migrantes en este país. Ya es muy difícil dejar tu casa, dejar a tu familia, a tus hijos, a tus padres, para venir a trabajar aquí porque nadie quiere hacerlo. Y si además el trato no acompaña… No hablo solo de las instituciones, que deberían facilitar una mejor acogida, sino también de lo que podemos hacer todos nosotros a nivel humano. Al menos, que no sufran racismo en el metro, en la calle… Necesitamos más empatía y más memoria histórica. Al final, todos nos hemos movido alguna vez para intentar mejorar nuestra vida.. Vestido plisado de MANS CONCEPT y, en el dedo anular de la mano izquierda, anillo de RABAT.Antártica. P. ¿Es difícil tener un alma algo solitaria en una profesión tan social como la suya, en la que se encuentra continuamente rodeada de gente?. R. Cada vez tengo menos tolerancia a eventos o situaciones con mucha gente. Noto que me pasa factura y luego necesito más calma y silencio. Me afecta más que antes. Pero es contradictorio, porque me gusta compartir con la gente, con mi familia… La diferencia es cuando lo eliges tú o cuando forma parte del trabajo. Al final, casi nadie disfruta de todas las partes de su oficio.. P. En otras temporadas de premios ha hablado de la dificultad de encontrar tallas en showrooms. ¿Ha cambiado algo esta vez?. R. A mí me ha costado acceder a ellos, supongo que también porque no tengo redes sociales. Y es lógico: hay un intercambio, es un negocio, y si no puedes ofrecer visibilidad, una foto o un post, entiendo que no te dejen la ropa. Eso me ha obligado a buscar alternativas. Durante un tiempo trabajé con un estilista, pero también supone un coste y no siempre tienes los ingresos como para asumirlo. Tengo la suerte de que la diseñadora Marta Martí me está haciendo muchas cosas a medida y marcas como Bimba y Lola me han apoyado. También en otros momentos me he buscado las cosas por libre.. P. Estudió Criminología. ¿Le influye esa curiosidad por entender la conducta humana a la hora de construir personajes?. R. Sí, y creo que tiene mucho que ver. Me interesa el comportamiento humano en general, entender por qué la gente hace lo que hace. Cuando comprendes por qué alguien ha hecho algo, cambia completamente tu reacción y puede ser la solución a muchos conflictos. Empecé Derecho, pero no me gustaba porque todo era más técnico, más frío, dejaba de lado la parte humana de qué podemos hacer para evitar que algo vuelva a pasar. Eso sí lo tenía Criminología.. P. Uno de los primeros consejos que le dio su hermano, el también actor Álvaro Cervantes, fue el de hacer terapia. ¿Por qué lo consideraba fundamental?. R. La terapia es un apoyo para cualquiera porque todos somos seres sensibles y vivimos en comunidad. Pero en nuestra profesión hay un añadido, y ahí viene la recomendación de Álvaro: los actores trabajamos con nuestro cuerpo, sí, pero sobre todo con nuestras emociones. Es importante estar bien para sostener tanto los momentos buenos como los malos. Su consejo era que hay que cuidarse, no solo físicamente, sino también mentalmente. Hay que darle el prisma de que nada es tan importante.. P. Teniendo en cuenta que sus padres la llamaron Ángela por Ángela Molina, ¿qué nombre de actriz elegiría usted para una hija?. R. Florence, por Florence Pugh. Me encantan ella y el nombre.. Estilismo Paula Delgado. Maquillaje y peluquería Rebeca T. Figueroa (Another Agency) para Dior Beauty. Producción Cristina Serrano. Asistente de estilismo Joana Real. Asistente de producción Marina Marco
EL PAÍS
