Hay regresos que no se producen cuando uno los busca. Ni siquiera cuando los espera. Simplemente ocurren. Y a veces lo hacen a miles de kilómetros de donde comenzó todo.
El presentador revela en exclusiva a EL MUNDO los detalles de los pilotos de El Rosco que ha grabado en Los Ángeles para los mercados norteamericano y latinoamericano: «No se traduce El Rosco, se adapta El Rosco»
Hay regresos que no se producen cuando uno los busca. Ni siquiera cuando los espera. Simplemente ocurren. Y a veces lo hacen a miles de kilómetros de donde comenzó todo.. Christian Gálvez acaba de volver a ponerse delante de un rosco de letras. Pero no en España, ni para recuperar una etapa de su pasado. Lo ha hecho en Los Ángeles, en los estudios Lulu, para grabar los pilotos de la adaptación de El Rosco destinada a los mercados norteamericano y latinoamericano. Y, por primera vez, lo ha hecho también en inglés.. Es un proyecto del que hasta ahora apenas se conocían detalles y en el que el presentador ha tenido un papel mucho más amplio que el de ponerse delante de las cámaras. Ha participado en la exploración creativa del formato, aportando la experiencia de miles de programas, y ha trabajado con un equipo estadounidense de primer nivel para averiguar qué ocurre cuando una mecánica televisiva tan reconocible se traslada a otra cultura.. La llamada llegó, además, en un momento especialmente significativo. El Rosco volvía a estar en el centro de la actualidad por la batalla judicial que desde hace décadas acompaña al formato. Pero Christian Gálvez, que presentó Pasapalabra durante 12 años en Telecinco, quiso separar ambas cuestiones desde el principio.. ¿Cómo surge el proyecto?. Surge de una manera bastante inesperada para mí y, además, en un momento en el que todo lo relacionado con El Rosco volvía a estar de actualidad por la sentencia. Pero intenté separar desde el principio las cosas. Una cosa es la batalla judicial, que tiene sus protagonistas, y otra es mi relación profesional con un concurso apasionante, un programa histórico que presenté durante muchísimos años.. Fue Andrea Olcese, uno de los productores italianos más importantes en televisión, quien se puso en contacto con él para invitarle a participar en el desarrollo y explotación de El Rosco en el mercado americano después de que el Supremo confirmase en mayo que El Rosco es propiedad de la productora MC&F. Olcese es una figura de referencia en el mundo de los concursos y el entretenimiento europeo y ya estuvo al frente de Passaparola en Italia. Junto a Reto Luigi Pianta, de MC&F, le planteó una pregunta que cambió por completo el sentido de la propuesta.. No era: «Ven a Los Ángeles y vuelve a hacer lo que hacías en España». Era otra cosa. Mucho más interesante: ¿Cómo podría funcionar la esencia de El Rosco ante el público estadounidense?. Idioma, ritmo, estructura, duración, narrativa, puesta en escena. Todo estaba abierto a revisión.. «Nos parecía un gran reto llevar El Rosco junto a sus legítimos propietarios no sólo al mercado hispanohablante de América, sino también al anglosajón», explica.. No ha ido sólo a presentar. La imagen más evidente del viaje es la de Christian Gálvez frente al legendario rosco de letras. Pero su trabajo ha ido bastante más allá.. ¿Cuál ha sido exactamente tu labor en este proyecto?. Mi trabajo ha sido fundamentalmente presentar y participar en la exploración creativa del formato, aportando la experiencia que tengo después de tantos años presentando El Rosco.. La clave estaba precisamente ahí. El equipo necesitaba a alguien que conociera el juego desde dentro y que, además, pudiera desenvolverse en los dos idiomas. Christian Gálvez ha participado tanto delante como detrás de las cámaras, trabajando con el equipo norteamericano para analizar cómo cambia la mecánica cuando se modifica el idioma y, con él, la cultura televisiva.. «Presentar El Rosco no consiste únicamente en leer definiciones. Hay un ritmo interno, una manera de administrar el tiempo, de escuchar al concursante, de saber cuándo acelerar, cuándo dejar respirar, cómo gestionar un pass, cómo construir tensión sin interferir en la concentración», nos explica.. Y ahí apareció uno de los grandes retos de la experiencia: volver a aprender algo que durante años había hecho casi de manera automática.. Porque presentar El Rosco en inglés no consiste en traducir lo aprendido en castellano. Cambia la pronunciación, la respiración, la longitud de las preguntas, las cadencias y hasta la manera de generar suspense.. «Al cambiar de idioma, cambia también tu respiración, la longitud de las preguntas, las cadencias y hasta la manera de generar suspense. Y eso es fascinante».. Hay una diferencia fundamental entre adaptar un concurso y traducirlo. Y Christian Gálvez lo ha comprobado en primera persona.. La versión hispana mantiene las 25 letras con las que se ha jugado históricamente en España, mientras que la versión anglosajona cuenta con 26. La Ñ desaparece y entran la K y la W. Pero el problema no es únicamente el abecedario.. Las palabras tienen otras longitudes. Las definiciones respiran de otra manera. La fonética es diferente. Las referencias culturales también.. ¿Cómo se prepara un Rosco pensado para Estados Unidos?. Muchísimo más de lo que parece. No puedes coger un Rosco español, traducirlo al inglés y pensar que has terminado.. El presentador explica que cada palabra debe someterse prácticamente a un examen: si la definición es justa, si un estadounidense medio puede jugarla, si es demasiado académica, si resulta demasiado evidente, si funciona fonéticamente o si permite mantener el ritmo.. Porque en El Rosco cada segundo cuenta.. «Si una definición en inglés necesita tres segundos más que su equivalente española, multiplicado por muchas letras, has alterado completamente la mecánica», desvela.. «No se traduce El Rosco, se adapta El Rosco, pero no deja nunca de ser El Rosco que todos conocemos y amamos». Incluso las fórmulas del juego cambian. En España se utilizaba «contiene la X». En la versión estadounidense se ha trabajado con «termina con X». Gálvez lo describe a la perfección para comprenderlo: «No se traduce El Rosco, se adapta El Rosco, pero no deja nunca de ser El Rosco que todos conocemos y amamos».. La otra gran adaptación no tiene que ver con el diccionario. Tiene que ver con la televisión.. Los pilotos se han grabado en los estudios Lulu de Los Ángeles, en uno de los grandes epicentros de la industria audiovisual. Christian Gálvez se encontró con una cultura televisiva en la que el entretenimiento está pensado como un gran espectáculo desde el primer segundo.. ¿Qué es lo que más te ha sorprendido de las grabaciones?. Más que la tecnología empleada en la realización de los pilotos, lo que me ha impresionado es el nivel de especialización. Cada persona sabe exactamente cuál es su función.. Ensayos, movimientos de cámara, iluminación, sonido, tiempos. Todo está medido. Pero hay algo que, para Christian Gálvez, resulta todavía más interesante: el ritmo. «La televisión estadounidense tiene una enorme conciencia de que está compitiendo permanentemente por la atención del espectador».. Sin embargo, cuando llega el momento decisivo, todo ese despliegue desaparece. El plató puede ser espectacular y la realización formidable, pero al final sólo quedan un concursante, una letra y unos segundos. «Ahí está la magia del juego», afirma.. El presentador destaca además algo que le ha sorprendido especialmente del equipo estadounidense: su capacidad para escuchar y aprender. Una «generosidad brutal», dice.. Detrás del proyecto se ha reunido un equipo con una larga experiencia en la televisión europea y estadounidense.. Por parte de MC&F, la compañía propietaria de El Rosco, están Andrea Olcese y Reto Luigi Pianta, además de Axel Fiacco, asesor con más de 25 años de experiencia en creación, desarrollo y adaptación internacional de formatos.. En el lado estadounidense, el proyecto cuenta con Lincoln Hiatt, productor ejecutivo y showrunner con décadas de experiencia en entretenimiento y concursos y responsable de formatos como Penn & Teller: Fool Us.. Christian Gálvez, en el plató de El Rosco en EEUU.C. G.. «Estamos hablando de profesionales que acumulan décadas en algunas de las grandes producciones de entretenimiento de Estados Unidos y Europa. Y lo mejor es que detrás de trayectorias impresionantes encontré personas tremendamente generosas y obsesionadas con hacer el mejor programa posible».. La pregunta es inevitable: ¿Qué han visto los estadounidenses en una mecánica que nació lejos de Hollywood? La respuesta está, precisamente, en su aparente sencillez.. Un círculo, unas letras, tiempo y palabras. El espectador entiende el juego prácticamente de inmediato. Pero debajo de esa simplicidad hay memoria, conocimiento, estrategia, velocidad, presión y una participación doméstica que convierte al espectador en jugador.. ¿Qué es lo que les ha atraído de El Rosco?. Creo que hay algo que les llama poderosamente la atención: la simplicidad aparente de la mecánica frente a la enorme tensión que genera. El espectador escucha una definición e intenta responder antes que el concursante. Si conoce una respuesta que el concursante desconoce, siente que también está jugando.. Por eso durante el desarrollo se han explorado nuevas estructuras, juegos previos, elementos visuales y mecánicas para favorecer las remontadas y construir el camino hasta la gran prueba final.. Pero con una premisa clara: no convertir El Rosco en otra cosa.. «Estados Unidos no necesitaba copiar nuestra manera de hacer El Rosco. Necesitaba encontrar su manera de hacer El Rosco». Y Christian Gálvez tiene claro que puede funcionar.. Sí hay un nombre que ya se ha decidido para la versión inglesa: Run the Ring. En castellano será, sencillamente,El Rosco. «El Rosco es uno de los grandes eventos televisivos de la historia de nuestro país. También en Italia. Podría funcionar perfectamente entre el público anglosajón y el latino», asegura.. El proyecto se está desarrollando de forma independiente y no como una nueva versión de Pasapalabra. Una distinción importante en un momento en el que Mediaset mantiene su propia batalla por los derechos del nombre del concurso.. Gálvez no entra en esa cuestión.. ¿El proyecto americano será Pasapalabra?. No te puedo decir nada de Mediaset, ya que ellos no forman parte de esta aventura americana y desconozco cuál es su estrategia. Son dos cosas completamente diferentes.. Lo que sí puede explicar es que se está trabajando en un formato con identidad propia alrededor de El Rosco. «Lo que hemos estado explorando es un formato concebido para tener identidad propia, construido alrededor de la potencia de El Rosco y no simplemente una traducción literal de programas anteriores realizados en España», explica el presentador.. Se han probado diferentes conceptos, estructuras y mecánicas. Pero todavía no hay una configuración definitiva que pueda anunciarse.. Sí hay un nombre que ya se ha decidido para la versión inglesa: Run the Ring. En castellano será, sencillamente,El Rosco.. Después de miles de programas, Christian Gálvez pensaba que había dejado atrás determinados automatismos. Pero al escuchar de nuevo las definiciones descubrió que aquella memoria profesional seguía intacta.. ¿Fue extraño volver a escuchar las definiciones y encontrarte otra vez con la mecánica?. Fue extraño y emocionante al mismo tiempo.. Hubo momentos en los que parecía que no había pasado el tiempo. Y otros en los que tenía la sensación de estar presentándolo por primera vez: «Esa contradicción ha sido probablemente una de las cosas más bonitas de toda la experiencia que hemos vivido en Los Ángeles».. También hubo nostalgia, aunque él se resiste a llamarlo revancha.. Grabación del piloto de El Rosco desde realización.C. G.. En 2019 vivió el final de su etapa en Pasapalabra después de años al frente del concurso por una circunstancia judicial que no dependía de él. Ahora, siete años después, ha vuelto a encontrarse con El Rosco, pero al otro lado del Atlántico: «Hay una cierta ironía poética. Pero no lo vivo como una revancha ni como una reparación».. Quizá el momento más personal de toda esta historia llega cuando Christian Gálvez deja de hablar del presentador para hablar del hijo.. Si aquel Christian Gálvez que comenzó a presentar Pasapalabra hubiera podido imaginar que algún día estaría en Los Ángeles haciendo un piloto en inglés, probablemente habría pensado que estaba loco.. Aquel joven venía de hacer reportajes en Caiga quien caiga. Estaba preocupado por no equivocarse, controlar los tiempos y ganarse la confianza de los concursantes y del público.. Pero había algo que aquel Christian no podía saber: que años después las clases de inglés a las que sus padres le llevaron en Móstoles tendrían sentido de una manera que jamás imaginó.. «Décadas después, mientras presentaba un Rosco en inglés en un plató de Los Ángeles, inevitablemente pensé en ellos. Hay esfuerzos que hacen tus padres por ti cuyo verdadero valor sólo comprendes muchos años después», nos dice.. Y esta vez no estaba solo. Su mujer y su hijo le acompañaron en el viaje.. «De Móstoles a Los Ángeles. De ser hijo a ser padre. Y con un Rosco, increíblemente, apareciendo en distintos momentos del camino», cuenta.. Es una imagen que explica mejor que ninguna otra qué ha significado este proyecto para él.. El siguiente paso, si los pilotos terminan convirtiéndose en un programa, abre otra pregunta: ¿será Christian Gálvez quien lo presente?. Él no esconde que le gustaría: «Después de haber cruzado el Atlántico y haber presentado El Rosco en castellano y en inglés en Los Ángeles, sería bastante absurdo decirte que no me haría ilusión».. Podría ser Los Ángeles, Nueva York o Miami. Y también Latinoamérica.. Pero Christian Gálvez sabe que en televisión hay cosas que no dependen de uno. Él ya ha hecho su parte: viajar, enfrentarse al reto, trabajar en dos idiomas y demostrar que puede desenvolverse en ese entorno.. La experiencia, además, le ha abierto una puerta que ni siquiera sabía que existía. «Nunca había imaginado mi relación con El Rosco ni con mi profesión fuera de España de esta manera».. Y aunque no quiere convertir una experiencia que acaba de ocurrir en anuncios sobre proyectos todavía inexistentes, reconoce que le encantaría continuar.. Queda, finalmente, la pregunta que muchos espectadores españoles se harán.. ¿Volveremos a verte algún día en España delante de El Rosco?. He aprendido a no ser demasiado categórico con determinadas cosas.. No quiere vivir mirando hacia atrás. Pasapalabra y El Rosco forman parte de su historia y eso, asegura, no desaparece con los años. Pero ahora el juego ha vuelto a aparecer en su camino de una manera completamente distinta. A miles de kilómetros de casa. En otro idioma. Con una nueva posibilidad: «No tengo la respuesta. Sólo Dios lo sabe».. Y entonces aparece una última frase, casi como una puerta entreabierta. Una expresión que le gusta utilizar a su mujer y que él ha aprendido a manejar con mucha más prudencia después de todo lo vivido: «Nunca digas ‘de esta agua no beberé'».. Quizá sea la mejor manera de cerrar una historia que, en realidad, acaba de empezar.
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