La autora de ‘Comerás flores’ conversa con la bióloga molecular. Sobre libros, violencia, feminismo, ciencia… Cada viernes de agosto, EL MUNDO sentará a charlar a escritores con lectores ilustres Leer
La autora de ‘Comerás flores’ conversa con la bióloga molecular. Sobre libros, violencia, feminismo, ciencia… Cada viernes de agosto, EL MUNDO sentará a charlar a escritores con lectores ilustres Leer
Las dos rondan los 37 años, las dos son de un femenino singular, las dos desentrañan lo más oculto de la existencia a través de unas lentes únicas, las dos aman los libros.. Solo que si la astronauta Sara García tiene pendiente llevarnos a todos al espacio, la escritora Lucía Solla Sobral es la que, de momento, ha llevado de viaje a la científica.. Lo hizo con Comerás flores (Libros del Asteroide), una novela de la que se han vendido 300.000 ejemplares, acaba de hollar su vigesimosexta edición y -desde su publicación el 1 de septiembre de 2025- se ha traducido ya a una veintena de idiomas.. «La escritura es disciplina», apunta Leila Slimani. «Cultivar las propias penas, al igual que los investigadores cultivan en el laboratorio las bacterias dentro de los frascos de vidrio».. Aquí, la escritora que cursó Filosofía y la bióloga molecular que estudia el cáncer conversan sobre las violencias machistas, la soledad, el problema de la vivienda, el éxito, los miedos, lo que sana la literatura.. Con este encuentro, EL MUNDO inicia El Club de La Lectura en el que, durante todos los viernes de agosto, sentará a charlar a escritores con lectores ilustres.. Pregunta. ¿Cuáles son vuestros primeros recuerdos lectores?. Sara García. Los cuentos de Beatrix Potter. Un libro muy grandote, blanco, con muchas ilustraciones. La historia de un conejo que se convirtió, de hecho, en mi amigo imaginario.. Lucía Solla Sobral. Un libro llamado Las zapatillas del abuelo. Lo comenté en el club de lectura que tenía y alguien me lo regaló de forma anónima. La historia de un abuelo que tenía un amor absoluto por unas zapatillas que se rompían a pedazos. La mujer se las tiraba y él las recuperaba. Así todo el rato hasta que, al final, accede a tenerlas nuevas.. P. ¿Existe la llamada «literatura para mujeres»?. S. G. [Risas] No entiendo ese término. En general, todo lo que hace distinciones me crispa. Creo que hay una mirada diferente en la mujer. Se ve en el cine, en la literatura, en la forma de contar, en todo. Estamos muy acostumbradas a oír solo la versión masculina de las historias y esta muy bien tener la voz femenina. Sí hay una literatura hecha por mujeres, pero no una para mujeres.. L. S. S. Es curioso: la literatura escrita por hombres sí es considerada literatura universal. Nunca se hizo una sección de literatura para hombres. Nosotras, a lo largo de la historia, leímos a los hombres, vimos las películas que dirigían los hombres. Desde que las mujeres tienen más presencia, el sistema tiene esa necesidad de catalogarnos… Es un problema de educación, de curiosidad, de interés… A mí me puede interesar lo que escribió Javier Marías y, probablemente, no tenga nada que ver con ninguno de sus personajes…. Es una forma de quitarnos valor. Pasa como con la autoficción. Parece que solo las mujeres hacen autoficción. A los hombres nunca les preguntan: ¿esto te paso a ti? A nosotras, sí. Porque es una forma de decir que nosotras no podemos imaginar.. «Me preocupa que nos inunden en un lodazal de información de tal manera que la gente no sepa distinguir». Sara García, bióloga molecular y astronauta. P. ¿Por qué leemos?. S. G. Siento que ahora buscamos la historia que habla de uno, en la que la gente se identifica… Hay una tendencia a denostar la literatura cuando la historia no está relacionada con tu entorno. Y debiera ser justo todo lo contrario.. L. S. S. Es cierto que cada vez se busca más la identificación. Cuanto más solas o solos nos sentimos, más buscamos algo que nos entienda. O anticiparnos: siempre hay un libro que te va a contar algo que vas a vivir unos años después… Me pasó con la muerte de mi padre. Murió teniendo yo veintitantos. Hasta que no leí a Joan Didion, no sentí que alguien me había entendido… Yo ahora leo buscando el arte de las palabras, para aprender. No disfrutando tanto, sino analizando la composición de las frases, el porqué.. S. G. Eso que dices me pasó con Carmen Martín Gaite. Me da igual lo que me cuente, solo quiero leer cómo me lo cuenta.. P. Yo veo similitudes entre hacer un buen plato de cuchara y escribir una novela. Lleva esfuerzo, mucho tiempo, cariño. Hay que aliñar, subir la temperatura, rebajar el sabor o subirlo, trocear, dar a probar… Pero luego llega el lector y se lo come en un santiamén. Escuchas: «Me lo he leído en un día». Cuando el autor estuvo meses, pongamos, para hacerlo.. L. S. S. Muchos lectores hoy consumen la literatura como la música. Desde que salieron las plataformas, los artistas comenzaron a sacar casi un single cada viernes, porque ya no se lleva esto de sacar un disco cada tres años. En las series, igual. Pues pasa lo mismo con la literatura… Yo tardé más de dos años en escribir Comerás flores. Me dicen: «Lo leí en dos noches»… Y tiemblas, porque quieren el siguiente ya mismo.. P. Existe una novela muy divertida llamada La experiencia, de Sergi Puertas, en la que se cuenta la historia real de un autor cincuentón que, para poder vender (dado que no vendía mucho), se hizo pasar por una jovencita transgresora y se puso en contacto vía email con varias editoriales. Y entonces ocurrió: despertó el interés del sector… ¿Os dice algo el argumento?. L. S. S. Hay ciertas editoriales que se están dando cuenta de que las mujeres venden y no las publican porque sus historias sean buenas, sino porque son mujeres y creen que, por defecto, eso va a vender… Dicho esto, hay otras muchas editoriales que publican obras de mujeres porque había un déficit de las mismas y necesitábamos leernos. Los temas son los de siempre. Pero las pespectivas son diferentes. Y seguimos necesitando perspectivas nuevas más allá de la mujer-blanca-joven.. «A mí me han llegado a decir que soy feminista porque soy fea». Lucía Solla Sobral, autora de ‘Comerás flores’. S. G. Esto pasa también en la ciencia, donde las mujeres hemos estado invisibilizadas. Y eso que somos la mitad de la población… Ahora, todos los 11 de febrero, es el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia y a mí me explota la bandeja de entrada. Hacía falta una moda de dar visibilidad a las mujeres. Esto responde a una carencia.. L. S. S. Estaría bien que no se viera como una moda…. P. ¿Habéis conocido algún Jaime [el cincuentón maltratador de Comerás flores] o alguna Marina [su novia, de 25 años]?. L. S. S. A mí me explota la bandeja de entrada de Instagram… Pero con mensaje de Marinas. Para documentarme para el libro, hablé con muchas supervivientes de malos tratos. Hoy, cada día recibo un mínimo de diez mensajes. Algunas me hablan del pasado, de una relación terminada. Pero otras lo hacen saliendo de comisaría, cancelando una boda o en un centro de acogida de víctima de violencia de género. Muchas de las mujeres que me escriben me siguen diciendo que no sabían que eso que les pasaba era maltrato.. P. ¿Créeis que hasta la ficción se está polarizando?. L. S. S. Sí, sí. A mí me han llegado a decir que soy feminista porque soy fea. Que tengo un retraso mental. Cosas así… Gente que, por supuesto, no leyó el libro. Sino una entrevista mía… Ahora todo es odio o amor… Y no lo entiendo. Porque si algo no te gusta, pues no te gusta y ya está, no pasa nada. Pero no tienes que ir a muerte en contra. Estamos tan solos que tenemos que buscar la comunidad en el odio.. S. G. Esa polarización ocurre en todo. En vez de centrarnos más en lo que nos une, miramos a lo que nos separa. Yo pienso una cosa y los que no piensen como yo son mis enemigos.. P. ¿Habéis sufrido violencia masculina del tipo que sea? Y no hablo en el ámbito de la pareja.. L. S. S. Yo hoy mismo he vivido una situación de violencia machista en el tren. No conmigo, sino hacia una mujer. Un hombre estaba tocando a las mujeres que pasaban por el pasillo. A una, la espalda. A otra le hizo el gesto de tocarle el culo… Suerte que todas lo frenaron. Y yo también estaba ahí, lista para intervenir… Desde pequeña fui muy consciente de la mirada ajena del hombre. Es otra mirada. Recuerdo desde muy pequeñita, sin entender muy bien qué era eso, lo típico de pasar delante de una obra y que te digan algo. O que un coche te pite.. «En la adolescencia era normal que un hombre tratara de meterme mano, se sobrepasara». Sara García, astronauta y bióloga molecular. S. G. A mí me pasaba en la época de adolescente, especialmente. En esa época era normal que un hombre tratara de meterme mano, se propasara, las agresiones verbales. Tú no eras consciente. El machismo era completamente normal. En el trabajo, también: esos hombres que, si estás en una habitación y hay otro hombre, a ti no te miran a los ojos… Ahora, al menos, sabemos que hay cosas que no se pueden tolerar.. P. ¿Hay machismo en el mundo literario?. L. S. S. Cuando salió la novela, la mayoría de los primeros mensajes que recibí eran de hombre preguntándome cómo lo había conseguido, «yo también lo envié y a mí no me lo publicaron», «¿conoces a alguien de Asteroide?»…. P. «¿A quién te has tirado?».. L. S. S. Básicamente, ese era el subtexto. Y a mí me daba hasta reparo decirles: «Pues envié la novela y les gustó». Porque es lo que pasó… Aquello me nubló los primeros días de alegría… Ahora, lo que me pasa es que recibo consejos muy paternalistas de hombres sobre cómo debo dirigir mi carrera, incluso mi dinero, sin saber el dinero que tengo. No hablo de mi editor, con el que he tenido mucha suerte, sino de hombres con los que trabajas. Intento cortarles desde la educación.. P. ¿Créeis que los jóvenes están banalizando la violencia de género cada vez más?. S. G. Muchos jóvenes viven una reacción antifeminista. Esto me preocupa profundamente. Si los hombres ven que los excluimos, vamos a generar rechazo. Si los mensajes feministas no se hacen de una manera inclusiva (asumiendo que el feminismo no es cosa de mujeres, sino de todos), puede que varones muy jóvenes que no tienen el córtex frontal formado sientan que se les está tildando de culpables sin haber hecho nada… Mira, recientemente estuve en un evento pensado para mujeres en Argentina que se titulaba Apasionadas por el Universo. Para adolescentes que quieren dedicarse a la ciencia, solo para mujeres. Una parte de mí, lo entiende. Pero, por otra parte, ¿qué pensara un chico de 17 años si tiene interés en escuchar a una astronauta y se le veta la entrada? «¿Por ser hombre no puedo entrar aquí?». ¿Qué sentimiento va a generarse en ese chaval?. L. S. S. Yo creo que esta reacción contra el feminismo es parte de algo más grande. Está la precariedad en la que están viviendo. Y la falta de grupo. Hay una clase política que lo está haciendo muy bien, dándoles un enemigo común, que puede ser la mujer. Pero es una careta: porque el problema de fondo es que no encuentras trabajo, que tienes que compartir piso, que no sabes cuándo te vas a jubilar, que te están hablando de nuevas masculinidades y no sabes a cuál perteneces… Es más fácil decir que todo es culpa del feminismo. Necesitan un monstruo al que espantar.. P. Las dos tenéis 37 años. ¿Qué es lo que más os preocupa como generación? ¿Conocéis a alguien de vuestra edad que no tenga casa propia?. L. S. S. No conozco a nadie de mi edad que tenga casa propia. Los amigos que tienen piso tienen más de 40. Solo se habla de Madrid y Barcelona, pero tengo amigas en Marín (Pontevedra), que es de donde yo soy, que no consiguen un piso allí teniendo trabajo desde hace más de diez años. Ni ahorrando mucho, ni con la ayuda de los padres. Ni aún así.. S. G. Como ciudadana, lo que más me preocupan son los derechos, que logros que han costado décadas sean dinamitados en cuestión de días. Me preocupa que nos inunden en un lodazal de información de tal manera que la gente ya no sea capaz de discernir. Lo que tiene sentido. Las fuentes fiables. La tendencia a buscar respuestas ultrasimples a problemas muy complejos.. P. ¿Cómo os ha modulado la vida el éxito?. L. S. S. Yo soy muy feliz. Gracias a que mi trabajo le gusta a mucha gente, he podido cumplir mi sueño de pequeñita. A los seis años, soñaba con ser escritora. Me pasó después de leer a Gloria Fuertes. Quería ser escritora, pero no sabía cómo se llegaba a eso. Y, de repente, tener un libro que te permita conocer a gente diversa, estar en Argentina, Uruguay… Es que soy feliz. Yo antes trabajaba en casa en pijama, en márketing, en una startup. Y ahora no estoy nunca en casa. Pedí una excedencia. Ni siquiera soñaba con tanto. Estoy abrazadita a mi sueño.. S. G. También yo me siento muy feliz. Soñaba con dedicarme a la ciencia, vivir aventuras… Y, gracias a haber sido seleccionada como astronauta, lo estoy logrando. Desde estar con un premio Nobel o con una investigadora… Es fascinante aprender de todos ellos. Hay un punto de suerte, porque tú puedes escribir el mejor libro del mundo y que lo lean tres personas.. «Escuché a un escritor decir que a él no le gustaría que su libro vendiera mucho porque eso significaría que lo entiende mucha gente. Esto me parece terrorífico». Lucía Solla Sobral, escritora. P. Al rapero Kanye West, leer le parece un rollo. Dice que es como comer coles de Bruselas. Que la gente lo hace porque le han dicho que es saludable, pero no por gusto.. L. S. S. A mí me parece bien que le parezca un rollo, pero lo que no me gusta es que personas que son conscientes del altavoz que tienen digan estas cosas. Porque, si tienes un público joven, cargar contra la lectura es un modo de laminar el pensamiento crítico. Hay libros para todos y para todas. Dicho esto, hay que huir del clasismo en el mundo del arte. Hay gente que quiere que esto sea para unos pocos. Hace unos meses, fui a una charla sobre Martín Gaite y un escritor decía que a él no le gustaría que se vendiera tanto su libro porque eso significaría que lo entiende mucha gente. Esto me parece terrorífico.. S. G. En ciencia ocurre mucho. Hay científicos que se niegan a hacer una traducción de sus investigaciones de manera que el público genérico las pueda entender. Si los científicos somos el 0,11% de la población, ¿queremos hablar solo para ese 0,11% o para todo el mundo? Si, a pesar de no perder rigor, utilizas otro tipo de términos para aterrizáselo a la gente, ya eres peor científico.. L. S. S. Una cosa, Sara. Cuando mi libro iba a salir yo tenía miedo a mil cosas. Pero a ti, con toda la preparación que implica tu recorrido, ¿qué es lo que te da vértigo en este momento?. S. G. Me da miedo no estar a la altura. Estar impactando con la ciencia a nivel social en gente tan joven es muy bonito, pero te genera responsabilidad. Ahora sé lo que entraña una misión así. Estamos hablando de que 40.000 personas trabajarían para que yo me vaya al espacio. Entre formadores, ingenieros, científicos… Tú eres las manos y la cara… Y, si esa misión tiene lugar, va a ser histórico para el país: ciencia, hecha por una mujer, en el espacio. Quiero estar a la altura.. L. S. S. En realidad, ya has estado a la altura.. S. G. Pero nos encanta ver a nuestros hérores caer, no lo olvidemos.. P. Un libro que no hayáis podido terminar.. L. S. S.Metafísica de los tubos. Lo acabé, pero no me gustó.. S. G. Los libros recientes que he abandonado no lo han sido porque no me gustasen, sino porque he priorizado otros. Sí que recuerdo uno que abandoné: Moby Dick. Fue durante mi tesis. Me leí casi todo el libro, pero cuando empecé a cuestionarme si mi doctorado sería en Biología Molecular del Cáncer o en Cetología, que se encarga del estudio de los cetáceos, lo dejé.. P. Un libro que os llevaríais a una luna desierta.. S. G. Me llevaría un ensayo de divulgación científica: Una breve historia de casi todo, de Bill Bryson.. L. S. S. Yo, todo lo que escribió Agustín Gómez Arcos. Estoy deseando releer El cordero carnívoro.
Literatura // elmundo
