Hay momentos en la vida que llegan sin previo aviso y que, sin hacer ruido, lo cambian todo. Uno de ellos es el alta hospitalaria de una persona mayor. Lo que debería ser una buena noticia se convierte, muchas veces, en una fuente de angustia para las familias. De repente, aparecen preguntas urgentes: ¿podremos cuidarle en casa?, ¿necesita atención continua?, ¿estamos preparados? En ese instante, el sistema sanitario da un paso atrás y las familias quedan solas ante decisiones complejas, cargadas de responsabilidad y emoción. Entre ellas, una de las más duras: optar por una residencia. No siempre es una elección libre, sino una decisión condicionada por la falta de tiempo, recursos o apoyos. Y suele ir acompañada de culpa, miedo e incertidumbre. En este proceso, el trabajo social desempeña un papel clave. No solo orienta en la búsqueda de recursos como residencias, sino que también acompaña emocionalmente y ayuda a explorar alternativas, como la adaptación del hogar o la coordinación de apoyos domiciliarios. Cuidar no debería ser una carga en soledad. Necesitamos sistemas que acompañen, informen y sostengan a quienes, de un día para otro, deben tomar decisiones que marcan vidas.. Seguir leyendo
Hay momentos en la vida que llegan sin previo aviso y que, sin hacer ruido, lo cambian todo. Uno de ellos es el alta hospitalaria de una persona mayor. Lo que debería ser una buena noticia se convierte, muchas veces, en una fuente de angustia para las familias. De repente, aparecen preguntas urgentes: ¿podremos cuidarle en casa?, ¿necesita atención continua?, ¿estamos preparados? En ese instante, el sistema sanitario da un paso atrás y las familias quedan solas ante decisiones complejas, cargadas de responsabilidad y emoción. Entre ellas, una de las más duras: optar por una residencia. No siempre es una elección libre, sino una decisión condicionada por la falta de tiempo, recursos o apoyos. Y suele ir acompañada de culpa, miedo e incertidumbre. En este proceso, el trabajo social desempeña un papel clave. No solo orienta en la búsqueda de recursos como residencias, sino que también acompaña emocionalmente y ayuda a explorar alternativas, como la adaptación del hogar o la coordinación de apoyos domiciliarios. Cuidar no debería ser una carga en soledad. Necesitamos sistemas que acompañen, informen y sostengan a quienes, de un día para otro, deben tomar decisiones que marcan vidas. Seguir leyendo
CARTAS AL DIRECTOR. Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión. Los lectores y las lectoras escriben sobre las residencias para mayores, la columna dominical de Soledad Gallego-Díaz, la crisis de la vivienda, y el Premio Princesa de Asturias al estudio de animación japonés Ghibli. Una mujer en una residencia geriátrica de un pueblo de Madrid. Carlos Rosillo. Hay momentos en la vida que llegan sin previo aviso y que, sin hacer ruido, lo cambian todo. Uno de ellos es el alta hospitalaria de una persona mayor. Lo que debería ser una buena noticia se convierte, muchas veces, en una fuente de angustia para las familias. De repente, aparecen preguntas urgentes: ¿podremos cuidarle en casa?, ¿necesita atención continua?, ¿estamos preparados? En ese instante, el sistema sanitario da un paso atrás y las familias quedan solas ante decisiones complejas, cargadas de responsabilidad y emoción. Entre ellas, una de las más duras: optar por una residencia. No siempre es una elección libre, sino una decisión condicionada por la falta de tiempo, recursos o apoyos. Y suele ir acompañada de culpa, miedo e incertidumbre. En este proceso, el trabajo social desempeña un papel clave. No solo orienta en la búsqueda de recursos como residencias, sino que también acompaña emocionalmente y ayuda a explorar alternativas, como la adaptación del hogar o la coordinación de apoyos domiciliarios. Cuidar no debería ser una carga en soledad. Necesitamos sistemas que acompañen, informen y sostengan a quienes, de un día para otro, deben tomar decisiones que marcan vidas.. Víctor Nieto González. Madrid. Saber dónde estoy. Para saber en qué día estaba, lo primero que hacia los domingos tras recoger EL PAÍS era leer a Soledad Gallego-Diaz. Con su artículo me bastaba.. Manuel Martínez Mediero. Badajoz. Vidas robadas. Estoy agotada, cansada, abatida. No veo la forma de encontrar una vivienda en la que pueda vivir con mi pareja y mi niña de dos años. La mayoría de los pisos que se ponen para alquiler en el pueblo madrileño en el que vivo son para estudiantes. Y los que permiten la entrada a familias piden mensualidades que supera, en ocasiones, los 2.000 euros por dos habitaciones en un semisótano. ¿A qué está esperando la clase política madrileña para actuar? ¿Dónde están los que defienden tanto a las familias? ¿Este es el plan de vivienda que tiene Madrid? Me hago mil quinientas preguntas sobre por qué sigo en Madrid, cuando ahora lo único que recibo por su parte es estrés y ansiedad. Esta ciudad, que tanto me ha dado, me está robando la vida.. Laura Ciz. Villaviciosa de Odón (Madrid). Un premio merecido. Cuando vi que el Studio Ghibli había ganado el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades 2026, volví enseguida a mi infancia. Rememorando las películas de El viaje de Chihiro y Mi vecino Totoro, entre otras, pensé que el galardón era más que merecido. Estoy seguro de que, al igual que yo, muchos niños disfrutaron de estas obras de arte acompañados de sus padres. Recuerdo que, cuando me decían que iba a ver El castillo ambulante, me animaba inmediatamente, sin importar lo mal que me encontrara. Hoy soy capaz de percibir que las animaciones también ocultaban dimensiones más oscuras y profundas, adecuadas para un público más adulto, por lo que sigo pudiendo disfrutar esas películas, con una mezcla de nostalgia y alegría.. Daniel Correcher Nieves. Valencia. Los textos tienen que enviarse exclusivamente a EL PAÍS y no deben tener más de 200 palabras (1.250 caracteres sin espacios). Deben constar nombre y apellidos, ciudad, teléfono y DNI o pasaporte de sus autores. EL PAÍS se reserva el derecho de publicarlos, resumirlos o extractarlos. No se dará información sobre estas colaboraciones. CartasDirector@elpais.es. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Opinión. Residencias ancianos. España. Sociedad. Tercera edad. Soledad Gallego-Díaz. Obituarios. Periodismo. Viviendas alquiler. Comunidad de Madrid. Vivienda. Studio Ghibli. Animación. Cultura. Premios Princesa de Asturias. Cine. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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