Mientras la mayoría del cine español posa su mirada en el presente, determinados directores vuelven la vista al pasado para seguir radiografiando el aquí y el ahora, que igual no es tan distinto a lo de antes. En apenas dos meses, Fernando González Molina y Pedro Aguilera han estrenado sendas nuevas versiones de dos extraordinarias obras de arte que, en principio, eran historias de su tiempo: Mi querida señorita, de Jaime de Armiñán, y La caza, de Carlos Saura. Dos retos (in)necesarios y suicidas. Aun así, los dos salen relativamente vivos. Seguir leyendo
El guion, además de relectura en clave temporal, no deja de ser un ‘remake’ al uso, pues los acontecimientos y los personajes son básicamente los mismos
Mientras la mayoría del cine español posa su mirada en el presente, determinados directores vuelven la vista al pasado para seguir radiografiando el aquí y el ahora, que igual no es tan distinto a lo de antes. En apenas dos meses, Fernando González Molina y Pedro Aguilera han estrenado sendas nuevas versiones de dos extraordinarias obras de arte que, en principio, eran historias de su tiempo: Mi querida señorita, de Jaime de Armiñán, y La caza, de Carlos Saura. Dos retos (in)necesarios y suicidas. Aun así, los dos salen relativamente vivos. Seguir leyendo
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