Eduardo Casanova encabeza, junto a Javier Calvo y Javier Ambrossi, la nueva generación de jóvenes directores españoles que aportan su particular visión a sus proyectos. Y eso es lo que ha hecho el madrileño con Silencio, su nueva serie, que se estrena este lunes en Movistar Plus+: darle su toque especial.. Seguir leyendo
En el Día Mundial de la Lucha contra el SIDA Movistar Plus+ ha decidido estrenar Silencio, la nueva serie dirigida por Eduardo Casanova y protagonizada por Ana Polvorosa, María León, Mariola Fuentes, Leticia Dolera y Omar Ayuso, entre otros.
Eduardo Casanova encabeza, junto a Javier Calvo y Javier Ambrossi, la nueva generación de jóvenes directores españoles que aportan su particular visión a sus proyectos. Y eso es lo que ha hecho el madrileño con Silencio, su nueva serie, que se estrena este lunes en Movistar Plus+: darle su toque especial.. «La idea de hacer este proyecto nació de Apoyo Positivo, una ONG y productora que quería trasladar su mensaje a través de la cultura y el entretenimiento. Este año buscaban dar un salto colectivo y llegar a un público más amplio. Coincidió con una etapa en mi vida en la que lo que escribo es cada vez para más gente y por eso Silencio se estrena el 1 de diciembre, Día Mundial de la Lucha contra el SIDA», nos explica Casanova.. No obstante, su argumento podría chocar con la definición que hace el director sobre su trabajo, calificándola como una comedia donde unas hermanas vampiras sobreviven a la escasez de sangre humana limpia debido a la peste negra, pero el verdadero veneno es el silencio que las rodea. Siglos después, una de sus descendientes se enfrenta al mismo conflicto en la pandemia del SIDA en España, y descubre que la condena social sigue siendo la misma. Y también que el amor entre enfermos y sanos, humanas y vampiras, sigue provocando el mismo terror: ¿Qué sucede cuando la eternidad se mide en siglos de silencio?. «Al principio puede sonar extraño mezclar comedia, vampiras y VIH para abrir un debate, pero funciona. Las vampiras son invisibilizadas, temidas, con una relación peculiar con la sangre, igual que las personas con VIH han sido invisibilizadas desde el inicio de la pandemia. El paralelismo es claro. Además, he tenido la suerte de ver cómo reacciona el público en festivales como Locarno, Austin, Mar del Plata o Sitges. La gente se ríe muchísimo, y eso era justo lo que pretendía: que se divirtieran mientras se concienciaban», destaca el director sobre su obra.. «Yo no sé si hago buenas pelis o no, espero que sí, pero creo que elijo buenos títulos». Además, los tres capítulos que cuentan con un título muy significativo cada uno. «El primero se llama Las flores del infierno, que me parece precioso y que además habla de Baudelaire y su homenaje a las flores del mal. Y el segundo capítulo se titula como la canción de Rocío Jurado, Muera el amor; y el último, como la serie, Silencio», apunta el madrileño. «Yo no sé si hago buenas pelis o no, espero que sí, pero creo que elijo buenos títulos», añade.. Casanova tenía muy claros los nombres de los capítulos, aunque la serie, en un principio se iba a llamar Indetectable, que fue el primer nombre que barajó el director, pero que le parecía demasiado obvio para hablar del SIDA. «Silencio es un título potente y define con exactitud la problemática actual: las personas con VIH que viven en silencio. Además, es un título con cierta maldición, porque Almodóvar iba a llamar así a Julieta y lo descartó porque Scorsese ya había usado Silencio. Yo decidí romper esa maldición».. Es curioso como alguien que tiene «auténtica fobia a las agujas y a las analíticas» no la tenga a la sangre, elemento que utiliza en sus obras porque «me flipa» y, precisamente, por eso introduce las agujas en sus series y películas, para intentar perder ese miedo porque «cuando tengo que hacerme un análisis necesito ir acompañado».. Escena de SilencioMOVISTAR PLUS+. Pese a los rumores de que todavía no había cobrado por la serie, Casanova nos dice que sí, que ya está todo en orden gracias al apoyo incondicional de Movistar Plus+ «que nos ha ayudado a levantarla al comprarla y les estoy muy agradecido». Y es que el apoyo de las plataformas en los últimos años está colaborando al aumento de producciones.. «Creo que es un buen momento. El cine vive una etapa extraña porque todos tenemos en casa móviles, televisores o tablets con acceso a múltiples plataformas. Eso ha multiplicado el consumo audiovisual y es positivo. Pero no quita el esfuerzo que supone levantar una serie como Silencio. Yo me siento orgulloso de estar en Movistar Plus + porque tienen un catálogo diverso en el que hay de todo, documentales, thrillers, drama, comedia, terror… una línea editorial clara que es un sello de calidad, con un gran respeto al autor. Estar ahí me hace sentirme muy orgulloso después de lo que ha costado sacar adelante el rodaje y la serie», comenta el madrileño.. Precisamente, de ese rodaje destaca que hacer una comedia es paradójico, ya que hay muchos momentos de tensión y drama. Casanova recuerda que el primer día, por ejemplo, estuvieron siete horas con el maquillaje de las vampiras, con cuatro maquilladores por actriz. «El último plano era con Maríola Fuentes colgada como un jamón, porque las vampiras duermen boca abajo, con prótesis, lentillas, dientes larguísimos y uñas imposibles (risas)».. «En el rodaje se podían ver vampiras vestidas de siglo XIV en un palacio que estaba en plena calle Hortaleza de Madrid en el siglo XXI». También resultaba curioso y gracioso ver todo descontextualizado. Por un lado, vampiras vestidas de siglo XIV en un palacio que estaba en plena calle Hortaleza de Madrid en el siglo XXI, entonces, cuando «alguna de las actrices salía a fumar o salía a la calle, como no se podían quitar y poner el maquillaje, veías el contraste con la vida real, que era increíble. Era tan extraño que pensaba: Dios mío, ¿en qué momento me ha salido a mí esto de la cabeza?», asegura entre carcajadas el director.. Pese a que ya han pasado muchos años, a Eduardo Casanova le siguen recordando su papel de Fidel en la serie Aída, algo que, por otra parte, no le molesta, es consciente de forma parte de su vida. «Es cierto que hace años que me dedico a dirigir, aunque a veces actúe, pero es inevitable que la gente me hable de la serie de Telecinco. Estuve allí 11 años y era un niño cuando empecé».. Eso sí, de aquel Eduardo de 2005 en el de 2025 queda «la rebeldía, el atrevimiento, el punk. Eso me enorgullece, porque al crecer solemos perder radicalidad y volvemos más complacientes. Yo he aprendido y soy más cauteloso, pero sigo siendo un poco rebelde y me gusta que eso siga ahí». También señala que aquella serie le dio la posibilidad de dedicarse a su pasión, dirigir cine. «Sin Aída seguramente también lo haría, pero en otras condiciones y con otra relevancia. Gracias a esa etapa hoy estoy rodeado de un elenco increíble en Silencio. Nada te quita, todo te da. Incluso lo malo te conforma y te hace aprender. Forma parte de mi vida y de lo que soy ahora», afirma.. Casanova es un director que no se muerde la lengua, y al hablar sobre la política actual se muestra cauto, ya que «he aprendido que es muy fácil cargarte la promoción de tu película o serie si tocas ciertos temas. Pero lo que más quiero ahora es hablar de Silencio, porque trata un asunto muy significativo para la sociedad», asegura. Aun así, el madrileño concluye diciendo que «es político no restarle importancia a una problemática tan grande como la pandemia del VIH y los derechos LGBTQ+. Eso también es política».
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