A pesar de su título, El arte de rechazar manuscritos no se ocupa del rechazo editorial, sino que es una decantación de las mejores reflexiones del legendario editor sobre el oficio libresco Leer
A pesar de su título, El arte de rechazar manuscritos no se ocupa del rechazo editorial, sino que es una decantación de las mejores reflexiones del legendario editor sobre el oficio libresco Leer
La interesantísima serie EnDebate abre el 2026 trayendo de regreso a Constantino Bértolo (Lugo, 1946) al sello, ahora como autor. Quien estuvo vinculado a la editorial Debate durante varias décadas, primero como editor y luego como director, nos ofrece en estas apenas 120 páginas una decantación de lo mejor de sus reflexiones previas sobre el oficio editorial. A pesar de su título, El arte de rechazar manuscritos no se ocupa del rechazo editorial. Salvo dos, no hay anécdotas sobre errores o rechazos.. Debate. 120 páginas. 12,90 € Ebook: 6,99 €. Puedes comprarlo aquí.. En verdad, este ensayito es una oportunidad y una excusa para que Bértolo resuma sus ideas esenciales sobre el oficio de editor con un poco de método. Un poner el limpio las ideas dispersas que ya señalaba en su compilación anterior Una poética editorial (Trama y FCC, 2022). No encontramos aquí ideas nuevas, pero sí mayor orden y claridad. Con el habitual marco marxista en el que se encuadra la crítica de Bértolo (y que aquí aparece de manera más declarativa que otra cosa), deambula por todas las páginas del ensayo, eso sí, una necesidad de señalar un runrún que se comenta en la industria editorial y que no se dice en voz muy alta. Se trata de la duda sobre si el contexto presente, con la IA, sus nuevos medios y su densidad digital, favorecerá la pervivencia del modelo editorial que conocemos.. Es cierto que todavía no hay reemplazo para esta incomparable actividad humana de aportar valor seleccionando un catálogo que construya una voz editorial. Siempre que haya lectores al otro lado, claro. Como dice Bértolo, puede ser que las editoriales sean parte del ayer y que «el mañana aún no haya llegado». Ojalá que no. Mientras tanto, nos deja en estas breves páginas un potente decálogo sobre las mejores prácticas de la edición tradicional.
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