Desde que a mediados del siglo XIX el escritor victoriano William Makepeace Thackeray escribiera El libro de los esnobs, el esnobismo ha recorrido estos dos siglos como un viento imparable donde el gusto se ha convertido en jerarquía social. Es un trastorno moral que no entiende de clases sociales, ni está, como a menudo se piensa, asociada a la cultura y al dinero. Hay pocas personas que estén del todo libre de alguna forma de esnobismo. Casi todos lo hemos sido alguna vez, yo el primero, olvidando a nuestros amigos para querer vivir y participar de las vidas de otros que admiramos porque consideramos mejores o criticando a los demás pasándolos por el filtro de nuestro gusto.. Seguir leyendo
Desde que a mediados del siglo XIX el escritor victoriano William Makepeace Thackeray escribiera El libro de los esnobs, el esnobismo ha recorrido estos dos siglos como un viento imparable donde el gusto se ha convertido en jerarquía social. Es un trastorno moral que no entiende de clases sociales, ni está, como a menudo se piensa, asociada a la cultura y al dinero. Hay pocas personas que estén del todo libre de alguna forma de esnobismo. Casi todos lo hemos sido alguna vez, yo el primero, olvidando a nuestros amigos para querer vivir y participar de las vidas de otros que admiramos porque consideramos mejores o criticando a los demás pasándolos por el filtro de nuestro gusto. Seguir leyendo
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Es un trastorno moral que no entiende de clases sociales, ni está, como a menudo se piensa, asociada a la cultura y al dinero. Hay pocas personas que estén del todo libre de alguna forma de esnobismo. Casi todos lo hemos sido alguna vez, yo el primero, olvidando a nuestros amigos para querer vivir y participar de las vidas de otros que admiramos porque consideramos mejores o criticando a los demás pasándolos por el filtro de nuestro gusto.. En el mundo del arte, el esnobismo es un lugar común cuando el valor de una obra se mide por el prestigio social que proporciona o cuando se compra la obra de un determinado artista, confundiendo precio con calidad. O cuando se desprecia lo popular porque no es distinguido o lo local porque se estima absurdamente inferior a lo internacional. Existe el esnobismo de la vanguardia, es decir, rechazar una obra porque resulta demasiado comprensible y considerar que, cuanto más inaccesible es, mayor es su valor. La otra cara de la moneda es el esnobismo de la antigüedad que considera superior una obra porque es antigua, el prestigio exagerado de la procedencia y del tiempo. Algo que se imbrica en el esnobismo invertido que se basa en no dejarse impresionar por aquello que deslumbra a los demás. Son aquellos que dicen que su hijo puede hacer el mismo dibujo que un Miró cuando nunca he visto un dibujo hecho por un niño que ni siquiera se le aproxime o que Picasso no les impresiona nada. Los que cuando entran en un museo antes de mirar hablan e imponen su gusto como si fuese el canon artístico occidental sin hacer ningún esfuerzo por comprender la obra que tienen enfrente.. También la arquitectura puede utilizarse como una ideología del esnobismo. Lo pensé mientras veía la película Mon oncle de Jacques Tati, una sátira sobre la modernización de la sociedad francesa de posguerra. La película transita entre el barrio antiguo donde vive Monsieur Hulot y la nueva urbanización donde se sitúa la casa de los Arpel. El mundo de Hulot es desordenado, pero humano con calles donde juegan los niños, donde hay vecinos y comercios y encuentros fortuitos en rincones con perros. En cambio, la casa de los Arpel, un disparate arquitectónico, representa la modernidad racionalizada: un minigolf con los colores de la casa de Barbie. Tati nos propone una reflexión entre lo casual y lo impostado a través del espacio arquitectónico. Cuando la arquitectura sacrifica el uso a la exhibición de la forma corre el riesgo de convertirse en un dispositivo estéril. Detrás de las imágenes, se dibuja una caricatura de ciertos principios o imaginarios de la arquitectura moderna vigente entonces. Despojada de vida, sin cuadros y sin libros, la casa ya no es un hogar, es una caja vacía pensada para lucirse más que para ser habitada, cuya metáfora es la fuente con la escultura de un delfín que sólo se activa cuando llegan las visitas importantes.. En esta joya cinematográfica heredera del cine mudo, el cineasta francés no necesita explicar que los Arpel son esnobs porque ya lo vemos. Los esnobs desprecian aquello que consideran común porque quieren parecer cultos, refinados y superiores a la media nacional. Todos conocemos a aquellos que leen o elogian sin leerla una novela porque los críticos la reseñan. Son los que se van a países exóticos o restaurantes estrellados sólo para colgar las fotos en las redes sociales. Son los mismos que utilizan un lenguaje impostado cuando hablan de cualquier cosa, por ejemplo, de vinos que huelen, pero no conocen y corrigen a los otros la pronunciación de palabras extranjeras para que sepamos que son poliglotas. “Me gustaba cuando nadie lo conocía” es una de las frases que, como un detector de mentiras, nos permiten reconocer inmediatamente al esnob, convirtiendo la exclusividad en un criterio de valor. O cuando después de ver una obra de teatro dicen: “La gente cree que esto es genial, pero yo sé lo que realmente quería hacer y, evidentemente, no le sale”. Un esnob no es quien tiene un criterio propio sino quien utiliza su juicio para marcar distancias culturales con los demás. El reverso del esnob es el aficionado, aquel que puede admirar una obra honestamente sin preocuparse por el prestigio que le proporcione, aquel que lleva la cultura como un traje que no ostenta pero le sienta bien o el que escribe condensando su sabiduría sin tener que demostrar en cada frase su erudición.. Han transcurrido casi setenta años desde que Tati rodase en las afueras de París esta película prodigiosa. Siete décadas después, Mon oncle sigue siendo la parábola perfecta sobre la sustitución de la vida por sus signos de prestigio para ilustrar el esnobismo como ideología.. Artur Ramon es anticuario y escritor. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Opinión. Sociedad. Cultura. Moda. Cine. Arquitectura. Antropología. Tendencias. Ideologías. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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