«A ver cuántos demócratas radicales, pseudolibrepensadores, cínicos de doble personalidad y bipolaridades manifiestas se me mosquean esta noche, abanderadísimos todos de la libertad de expresión. Cuando se trata de su libertad, vale; cuando se trata de la de otro, se produce el efecto ‘contigo no, bicho'». Vuélvelo a leer, y si hace falta, léelo de nuevo. Esta sentencia, que suena a arranque de sermón desde un púlpito eclesial, es con la que Hovik Keuchkerian arranca su nuevo show Grito en los Teatros Luchana de Madrid. Seguro que al leerla muchos habrán dicho, ‘que le den’, a otros se les habrá revuelto algo por dentro y otros se habrán quedado pensando, ‘soy de esos’. Eso es lo que busca Hovik Keuchkerian con su monólogo y eso es lo que buscó anoche en El Hormiguero.. Seguir leyendo
Si alguien pensó que al poner anoche El Hormiguero para ver la entrevista con Hovik Keuchkerian iba a desconectar, se encontró con todo lo contrario. El actor se plantó en el programa e hizo lo que está haciendo ahora con su nuevo show, que algo se te revuelva
«A ver cuántos demócratas radicales, pseudolibrepensadores, cínicos de doble personalidad y bipolaridades manifiestas se me mosquean esta noche, abanderadísimos todos de la libertad de expresión. Cuando se trata de su libertad, vale; cuando se trata de la de otro, se produce el efecto ‘contigo no, bicho'». Vuélvelo a leer, y si hace falta, léelo de nuevo. Esta sentencia, que suena a arranque de sermón desde un púlpito eclesial, es con la que Hovik Keuchkerian arranca su nuevo show Grito en los Teatros Luchana de Madrid. Seguro que al leerla muchos habrán dicho, ‘que le den’, a otros se les habrá revuelto algo por dentro y otros se habrán quedado pensando, ‘soy de esos’. Eso es lo que busca Hovik Keuchkerian con su monólogo y eso es lo que buscó anoche en El Hormiguero.. Si alguien pensó en poner anoche El Hormiguero para desconectar de los sinsabores del día viendo a un actor que siempre que va al programa, siempre se la juega, se equivocaba. La entrevista de anoche a Hovik Keuchkerian fue molesta, revuelta, incómoda, valiente, osada, perturbadora, incluso, en algunos momentos, desagradable. Porque cuando escuchamos lo que no queremos oír lo habitual es desconectar, cabrearnos, irnos y, si me apuras, hasta insultar al que nos ha producido tal incomodidad. Esa es la idea de Hovik Keuchkerian con Grito. No lo esconde, no lo adorna; lo defiende.. «Soy consciente de que no es un texto fácil», asume el actor de La casa de papel, «ni es para todos los públicos». «En estos 64 bolos que llevo, la obra se ha ido modificando, se ha ido colocando. En este recorrido sé que hay un porcentaje de público que a los 10 minutos desconecta, pero hay otro porcentaje al que le llega. También sé que con lo que digo, no todo el mundo está de acuerdo, y se me ha ido gente del teatro, pero eso me parece la mejor prueba de que algo funciona», confesó anoche con orgullo.. No es para menos, pues que hoy en día alguien pueda decir las cosas tan claritas, olvidándose por completo de lo políticamente correcto y de las consecuencias de lo que dice, traspasa ya la valentía. De hecho, Hovik Keuchkerian tiene muy claro que su monólogo no quiere aleccionar a nadie, cada cual con lo suyo, quién es él para decir a alguien cómo debe pensar, en lo que debe creer o lo que tiene que elegir. Simplemente, Hovik Keuchkerian refleja una realidad que, aunque muy molesta, muy bestial y muy bárbara, es la que es, por mucho que intentemos convencernos de todo lo contrario porque es lo que nos permite continuar.. Las palabras de Hovik Keuchkerian resuenan, confunden, nos hacen preguntarnos si realmente somos así, y cuando algo te hace plantearte cosas de este tipo no lo queremos, o lo queremos, pero nos deja un regustillo que al principio no es agradable, pero que después nos devuelve a ese pensamiento crítico que parece tanta falta nos hace.. Contó anoche Hovik Keuchkerian que Grito es una obra «liberadora». Cuando la entiendes, seguramente lo sea. Es el «vómito» del actor al que le es imposible escribir a la carta: «Tenía pensado escribir otra cosa, pero empezó a salir, sin querer, Grito. El cuerpo me pidió escribir esto, es lo que he vomitado, lo que necesitaba decir». Esta es la clave, lo que necesitaba decir, lo he dicho. Un privilegio.. Y fue tan sincero anoche el actor del apellido imposible, que hasta Pablo Motos se lanzó y le hizo la pregunta que nunca ha hecho a ninguno de los invitados, seguramente, por miedo a la respuesta: «¿Eres de la fachoesfera por venir a El Hormiguero?».. ¡Ojo a la respuesta! Haz lo mismo que con la frase que arranca este texto, vuélvela a leer: «Soy de la fachoesfera cuando vengo a El Hormiguero, soy un rojo cuando voy a La Revuelta, y en mi mismo show me han llamado rojo y me han llamado facha a la vez».. «El que está escuchando está condicionado durante todos los días de su vida. Si ha analizado y llegado a conclusiones, habrá ido creciendo y modificando, como nos pasa a todos», explicó el actor. «¿Tengo que comprar el pack completo para pertenecer al grupo?», le preguntó entonces Pablo Motos. La respuesta fue un guantazo a dos manos para todos: «¿Quién es nadie para decidir cuál es el pack? ¿Quién eres tú para decidir dónde me posiciono yo? No me conoces, no tienes ni idea».. El actor explicó entonces que «la mitad» de lo que hace en un escenario es suyo, «mi preparación hasta que piso tabla». Pero «el otro 50% es del que está escuchando»: «Cada uno está condicionado por sí mismo y recibe las cosas de una forma particular que no tiene por qué coincidir en absoluto con el de al lado que ha escuchado lo mismo». Escuchar, un verbo en extinción. Por eso hay gente que se va de su monólogo, porque cuando escuchas lo que no te encaja, aquello que provoca ese «no, bicho, contigo», lo fácil es levantarse e irse. Y a Hovik Keuchkerian no solo es que le dé igual, sino que le pone.. No tiene pelos en la lengua, no va a aleccionar a nadie, él dice lo que él piensa, lo que necesitaba vomitar, lo que le salió de las entrañas y, obviamente, unos estarán de acuerdo, otros lo aborrecerán y otros pensarán qué le ha pasado al actor para pensar algo así. Bueno, es que el actor tiene muy claro hacia dónde vamos o hacia dónde tiene que ir él: «Solos morimos todos, y locos creo que es algo buenísimo para morirse: estar loco es la única manera de sobrevivir hasta el día en que te mueras».. En su monólogo hay un momento en el que el actor cuenta que no entiende por qué se ha prohibido la palabra subnormal. Algo se activa en el cerebro de todos cuando se escucha esta palabra dicha a otro. Se activa en todos, también en Hovik Keuchkerian, pero de manera muy diferente: «La palabra subnormal hace ya un tiempo que no significa, afortunadamente, lo que significaba antes. La palabra subnormal se ha quedado huérfana. Ha caído en el ostracismo, en la oscuridad. Sin embargo, no hay más que echar un vistazo a nuestro mundo para ver que está de plena actualidad. La única explicación a lo que está pasando en el mundo es que somos subnormales. Han ido a prohibir esa palabra en el momento más inoportuno y en el que era más necesario». Pues igual tiene más razón de lo que se piensa.. De hecho, el monólogo del actor, el propio actor, pues la entrevista de anoche en El Hormiguero era el show, pero también era él, destila un aire a ese romanticismo literario del siglo XVIII que buscaba la emoción intensa sobre la razón clásica. Porque si intentas razonar frente a esto, efectivamente, acabas loco.. Porque, cómo hablas de salvar el planeta, cuando «si algo tan sencillo como dejar el carrito de Mercadona en su sitio cuando acabas de hacer la compra, no eres capaz de hacerlo». «¿Vas a juntarte con otros como tú a salvar un planeta? ¿Quién te ha dicho que el planeta necesita que tú lo salves?», cuestionó Hovik Keuchkerian. En su opinión, «merecemos extinguirnos y el planeta Tierra seguirá, y será verde y azul, y será la hostia y no habrá bichos estropeándolo». Los bichos.. Y es que «hemos llegado a un punto en que no decido yo si soy un facha o un rojo, lo decides tú. Y esto se multiplica si hablamos de una masa o de un medio de comunicación, sea este o el de TVE con La Revuelta».. ¿Hay solución? El actor la tiene muy clara, una mente libre, porque «la cabeza es oro y la tienen que blindar».
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