El historiador y escritor italiano Sergio Luzzato glosa en ‘El primer fascista’, una biografía sobre el marqués de Morès, un aristócrata francés del siglo XIX que fue el precursor ideológico del fascismo Leer
El historiador y escritor italiano Sergio Luzzato glosa en ‘El primer fascista’, una biografía sobre el marqués de Morès, un aristócrata francés del siglo XIX que fue el precursor ideológico del fascismo Leer
El fascismo nació como movimiento político en el Milán de 1919 y su fundador fue Benito Mussolini. El futuro Duce supo canalizar el resentimiento de los veteranos de la Gran Guerra, juntándolos desde el resentimiento, un nacionalismo extremo y una forma distinta de hacer política en la que la figura del líder destacaba por su capacidad de atraer múltiples focos mediáticos.. Sin embargo, toda ideología tiene unos antecedentes y es en ellos donde se ha sumergido el historiador italiano Sergio Luzzatto para trazar una apasionante biografía del Marqués de Morès, titulada El primer fascista con toda la intención, la de atraer miradas y provocar un debate necesario.. Traducción de Marc Figueras. Pasado & Presente. 640 páginas. 35 €. Antoine de Vallombrosa tuvo una vida breve y legendaria mientras duró. Nació el 14 de junio de 1858 en la París que presumía ser la capital del siglo y falleció treinta y ocho años después en una villa casi sin nombre del actual Marruecos, asesinado por tuaregs. De la riqueza de cuna a la muerte violenta no mediaba un paso, sino muchos que repartió por cuatro continentes, hasta forjar un odio congenial con tendencias de su época, aún inconsciente de sufrir a causa de un ritmo indecente que la catapultaba hacia rasgos propios de nuestra contemporaneidad.. Muchos de los habitantes del Viejo Mundo de ese momento finisecular no podían permitirse los devaneos de Morès, jugador empedernido plagado de deudas, y asumieron con horror el tránsito de un mundo clásico basado en las tierras a otro donde primaba el dinero. El del marqués era infinito y le permitió dar vueltas por el salvaje oeste americano, el sudeste asiático a rebosar de oportunidades y una Francia frustrada por la derrota contra Prusia en 1871.. El resultado para su personalidad fue culpar a los judíos de todos sus fracasos, pero como disponía de medios se aventuró en jugadas de riesgo que siempre copaban los incipientes titulares periodísticos.. El marqués de Morés retratado durante su periplo por Dakota del Norte. La Tercera República francesa mantuvo al díscolo noble bajo control, sin quitarle el ojo de encima al ver cómo capitalizaba su carisma mediante discursos muy peligrosos que convencían a trabajadores desfavorecidos, a los que enroló como si fueran su guardia de corps. Por si esto no bastara movió los hilos de sus influencias para intentar cargarse a toda la clase política favorable a la democracia, hundiéndose al no calibrar bien tanta osadía, saliéndole el tiro por la culata.. Su último baile fue en África, donde pretendía lanzar junto a las fuerzas islamistas una campaña para eliminar a los judíos del gran continente colonial. ¿Fue el primer fascista? Luzzatto lo afirma a medias porque es buen historiador y sabe de la inexistencia de los absolutos, pero con Morès tiene un caramelo para rastrear una serie de nefastos preludios que no tardaron en estallar tras la paz de Versalles.
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