A mediados de diciembre del año pasado, los espectadores de First Dates se sorprendieron mucho al escuchar con otra voz la clasica frase con la que aranca cada dia el programa: «¿No se ha quedado una noche perfecta para encontrar el amor?». Por primera vez en 10 años, no era Richard Pena el encargado de pronunciarla, sino que fue sustituido por Natalia Melero, redactora de casting y guionista del espacio de Mediaset.. Seguir leyendo
Richard Pena, la voz en off de First Dates y colaborador de Fiesta, volvió este febrero a locutar las entradillas del espacio de Mediaset y a sentarse en el plató del programa de Emma García tras sufrir un infarto en diciembre que le ha hecho ver la vida de una forma totalmente diferente
A mediados de diciembre del año pasado, los espectadores de First Dates se sorprendieron mucho al escuchar con otra voz la clasica frase con la que aranca cada dia el programa: «¿No se ha quedado una noche perfecta para encontrar el amor?». Por primera vez en 10 años, no era Richard Pena el encargado de pronunciarla, sino que fue sustituido por Natalia Melero, redactora de casting y guionista del espacio de Mediaset.. Melero fue la encargada durante el final de 2025 y enero de 2026 en ser la voz en off del pograma. Llegó febrero y Pena volvió a locutar las entradillas. ¿Qué le había ocurrido a una de las voces más destacadas de la television?: «Un infarto de manual. No tiene que pasarme otra vez, me lo han dicho los médicos. Mi corazón está al cien por cien, pero sí te cambia en el plan de vida: disfruta del momento y diviértete». El estrés laboral se ha convertido en uno de los factores más influyentes en la salud cardiovascular de la sociedad actual. La combinación de alta exigencia, ritmos acelerados y disponibilidad permanente mantiene al organismo en un estado de alerta continua. Cuando esta activación se prolonga, el cuerpo libera de forma sostenida hormonas como el cortisol y la adrenalina, que elevan la presión arterial, favorecen la inflamación y alteran el metabolismo. Con el tiempo, estos cambios crean un terreno propicio para enfermedades coronarias y aumentan la probabilidad de sufrir un infarto. Aunque el estrés no provoca infartos de forma directa, sí contribuye a que el sistema cardiovascular sea más vulnerable. Por eso, la prevención pasa tanto por mejorar las condiciones laborales como por fomentar rutinas de descanso, actividad física y límites claros entre trabajo y vida personal.. Eso fue lo que le pasó al barcelonés hace unos meses, cuando en un día normal de libranza, un día en el que no tenia que ir ni a First Dates ni a Fiesta, los dos programas en los que trabaja, fue a entrenar un poco la gimnasio. Al volver a casa decidió hacer un directo en TikTok, «hago bastantes», hasta que un ardor extraño en los pectorales le obligó a cortar la emisión. «Fue en el músculo, ¿eh? Nada interno», insiste. Pensó que sería una molestia del entrenamiento: «Llegué a la conclusión de que igual me había roto una fibra».. «Empecé a notar un calor tremendo. Me levanté para abrir la ventana y ahí me mareé». La explicación rápida, la que uno se repite para no alarmarse, le llevó a culpar a las pesas. Pero mientras hablaba con una amiga, la sensación fue a más: «Empecé a notar un calor tremendo. Me levanté para abrir la ventana y ahí me mareé». Aun así, trató de restarle importancia: «Pensé, ‘me he levantado muy rápido, será eso'». Su amiga estaba convencida de que se trataba de un ataque de ansiedad y él también lo contempló.. «El ardor seguía, no era dolor, pero molestaba. Y al ser algo externo, nunca piensas que pueda venir de dentro». Cuando el mareo pareció remitir, llegó otra sensación inesperada: «Me entró como un corte de digestión. Subí las escaleras de mi casa hacia el baño y lo siguiente que recuerdo es despertarme tirado entre los escalones. La cabeza en uno, el pie en otro… No me había golpeado ni nada, era como si me hubiera apagado un momento», asegura.. Su amiga le contó después que había estado inconsciente apenas cinco o seis segundos: «Le dije, «estoy tan sugestionado que me está entrando una ansiedad brutal». No era una sensación desconocida porque años atrás había tenido un episodio similar».. «Cuando me comunicaron que tenían que llamar a la UVI móvil, me quedé en shock». Decidió ir a Urgencias y le contó a la doctora sus síntomas: ardor en los pectorales y un ataque de ansiedad. «Añadí que tenía una descomposición tremenda. Entonces decidió hacerme una prueba me comunicaron que tenían que llamar a la UVI móvil, me quedé en shock. Cuando llegó, una de las médicas dijoa otra: «Sí, un infarto de manual». Fue la primera vez que escuchó la palabra. «Me quedé helado. Pensé: ‘¿Perdón? ¿Qué?'». Lo más desconcertante era que se encontraba bien. «No tenía dolor, no tenía mareos… nada».. Lo trasladaron al hospital Ramón y Cajal. Allí le hicieron un cateterismo: «Vieron que tenía una arteria obstruida, una de las pequeñas». Le colocaron un stent y quedó ingresado. Le dieron un mes y medio de baja, y reconoce que «las primeras semanas fueron duras, pero más por lo psicológico que por lo físico».. Por suerte, la recuperación física fue rápida: «Lo único que cambia es que ahora tengo medicación para toda la vida, que cuesta entenderlo, pero toca. Gracias a Dios, el corazón está al 100% de su capacidad. No hubo ningún tipo de daño». Los médicos le repiten siempre la misma frase: «Dentro de lo malo, te ha tocado lo mejor».. La vuelta a la rutina profesional este 2026 ha sido un impulso para el actor (que ha participado en el pasado en varias series y películas como El secreto de Puente Viejo, donde dio vida al malvado Lewis Wilder durante una temporada en la ficción de Antena 3, Gym Tony de Cuatro o Amar es para siempre). «Llevo ya varias semanas trabajando y la vuelta ha sido maravillosa», cuenta.. Recuerda que cuando volvió al plató de First Dates, su regreso fue casi una celebración: «Fue una lluvia de abrazos. Me sentí como si hubiera ganado un Ondas», admite entre risas. En Fiesta, el programa de las sobremesas del fin de semana en Telecinco, la acogida fue igual de cálida. Emma García siempre estuvo pendiente de él durante toda la baja: «Me escribió muchísimo».. Cuando dejó de aparecer en ambos programas, al ser en Navidad, los espectadores se imaginaron que sería por vacaciones, pero una vez recuperado, Pena decidió contar en Fiesta todo lo que había sucedido por «si a alguien le sirve lo que me pasó, habrá valido la pena».. «No quiero que nadie me trate como el pobrecito al que le ha dado un infarto». Pena insiste en que su caso no fue evidente ni para los profesionales: «Lo mío fue un síntoma rarísimo. Ni los médicos lo identificaron a la primera». Por eso sintió que compartirlo podía ayudar. Aun así, ahora quiere normalidad: «No quiero que nadie me trate como el pobrecito al que le ha dado un infarto. Yo soy el mismo Richard de antes. Quiero el mismo nivel de trabajo, las mismas responsabilidades».. El susto no le ha quitado ambición: «En medio año, tirando muy largo, voy a estar exactamente igual que antes. Estoy convencido». Sobre su futuro, lo tiene claro: «Quiero seguir haciendo todo lo que hacía… y más». De momento, además de aparecer entre semana en First Dates y los fines de semana en Fiesta, el barcelonés será el encargado este año de poner las voces en off de los Premios Iris y trabaja en un proyecto personal: abrir su propio canal de YouTube: «Seguramente será de sucesos. Siempre me ha gustado ese mundo y ahora me apetece mucho».. Aunque en el programa de Carlos Sobera no se le ve físicamente, la gente por la calle le reconoce y, ahora que ha pasado el infarto, más aún: «Recuerdo que un día que fui al cine, lugar al que he acudido mucho durante mi baja, el guardia de seguridad me escuchó hablar y me dijo: ¿Tú eres la voz de First Dates, no?». También le paran para preguntarle cómo está de salud: «Eso es precioso. La gente es muy cariñosa».. Richard Pena no quiere ningún tratamiento especial después de lo sucedido, solo quiere seguir con su vida y sus proyectos: «Lo veo como un bache muy gordo del que me he levantado rápido. La vida es una sola, hoy estamos y mañana no».
Televisión
