Lo que el helio ha unido, que no lo separe nadie. Y lo que el helio ha provocado en El Hormiguero bien merece un capítulo aparte en la historia de los vídeos de primera televisivos. Pablo Motos, David Bustamante y Esperansa Grasia entraron en una consulta médica ficticia siendo tres personas aparentemente normales y salieron de ella como si hubieran pasado la noche de fiesta más larga de sus vidas. No había alcohol, no había sustancias psicotrópicas, no había más que unos cuantos globos llenos de helio y una campana. Suficiente. El resultado fue uno de esos momentos de televisión en los que el absurdo alcanza tal dimensión que ya no sabes si estás viendo un programa de entretenimiento, una despedida de soltero o un experimento que se ha ido de las manos. ¡Benditos absurdos!
Una disparatada representación de una consulta médica, unos globos cargados de helio y una colaboradora incapaz de recuperar la compostura convirtieron la sección de Esperansa Grasia en uno de los momentos más surrealistas de la temporada
Lo que el helio ha unido, que no lo separe nadie. Y lo que el helio ha provocado en El Hormiguero bien merece un capítulo aparte en la historia de los vídeos de primera televisivos. Pablo Motos, David Bustamante y Esperansa Grasia entraron en una consulta médica ficticia siendo tres personas aparentemente normales y salieron de ella como si hubieran pasado la noche de fiesta más larga de sus vidas. No había alcohol, no había sustancias psicotrópicas, no había más que unos cuantos globos llenos de helio y una campana. Suficiente. El resultado fue uno de esos momentos de televisión en los que el absurdo alcanza tal dimensión que ya no sabes si estás viendo un programa de entretenimiento, una despedida de soltero o un experimento que se ha ido de las manos. ¡Benditos absurdos!. Esperansa Grasia se ha convertido en una de las incorporaciones más peculiares de El Hormiguero. Su sección no es exactamente una sección, ni un número cómico al uso, ni siquiera una sucesión de imitaciones. Son lo que ahora se llaman performances, una palabra muy moderna para definir lo que toda la vida ha sido montar un buen circo. Eso sí, con un talento especial para que el invitado de turno termine haciendo cosas que probablemente jamás hubiera imaginado hacer en televisión, aunque, tal vez, sí en El Hormiguero.. Esta vez el elegido fue David Bustamante. El cantante tenía que convertirse en médico; Pablo Motos, en paciente; y Esperansa Grasia, en la hija de este último. Hasta aquí, una representación de hospital de las que podrían organizarse en cualquier fiesta de fin de curso. Pero faltaba el ingrediente que iba a convertir la consulta en una auténtica locura: el helio.. Las reglas eran tan sencillas como disparatadas. La campana sonó, los tres tenían que inhalar helio de unos globos y continuar interpretando sus respectivos papeles hasta que volviese a sonar y se pusieran fin al experimiento. Es decir, una consulta médica con las voces de los personajes de dibujos animados. La gracia, en principio, estaba en escuchar a Bustamante ejercer de doctor con voz de Chip, a Pablo Motos intentar mantener la dignidad del enfermo y a Esperansa Grasia hacer de hija preocupada mientras los tres trataban de no desternillarse.. El problema es que una cosa es lo que se prepara y otra muy distinta lo que sucede cuando se encienden las cámaras. Y más si hay helio de por medio.. Esperansa Grasia ya había advertido de que no debían dar grandes bocanadas porque, según sus propias palabras, el helio «coloca». Una advertencia que, visto lo visto, no terminó de calar entre los protagonistas. Porque los tres se entregaron a la causa con una pasión digna de mejor destino. Globos arriba, globos abajo, voces imposibles, carcajadas y una consulta en la que lo menos importante terminó siendo lo que estaba supuestamente interpretando.. Pablo Motos y David Bustamante, durante la entrevista anoche en El Hormiguero.ATRESMEDIA. Bustamante, con su bata blanca, intentaba ejercer de médico con humor sin perder completamente los papeles. Pablo Motos, instalado en la camilla y rodeado de globos, hacía lo propio como enfermo. Y Esperansa Grasia… Ay, Esperansa Grasia. Lo suyo fue otra historia.. Porque lo verdaderamente delirante no fue la representación en sí, sino lo que vino después. Terminada la consulta, la colaboradora tenía que continuar con su sección de consejos prácticos. Lo habitual habría sido recuperar la normalidad, cambiar de registro y seguir adelante. Pero la normalidad había decidido abandonar el plató de El Hormiguero bastante antes.. Esperansa seguía mareada, aturdida, con esa apariencia de estar completamente «borracha» que provocó que el disparate continuase mucho más allá de lo previsto. No estaba borracha, claro, pero lo parecía. Y ahí fue donde el número alcanzó su momento más surrealista: una colaboradora intentando recuperar el hilo de su propia sección mientras su cuerpo parecía empeñado en llevarla por otro camino.. Pablo Motos y David Bustamante tampoco salieron indemnes de la experiencia, aunque consiguieron mantener algo mejor la compostura. Especialmente Bustamante, que tuvo que lidiar con una de esas situaciones en las que el invitado descubre que en El Hormiguero puede pasar absolutamente cualquier cosa. Uno va a hablar de sus proyectos y termina disfrazado de médico, inhalando helio y compartiendo consulta con un presentador que hace de paciente y una hija ficticia que acaba mareada. ¡Benditos absurdos!. Lo curioso de estas performances de Esperansa Grasia es que funcionan precisamente porque parecen no tener demasiado sentido. O, mejor dicho, porque su sentido consiste en llevar el absurdo hasta las últimas consecuencias. No se busca la elegancia del humor, ni el chiste perfectamente construido, ni siquiera un desenlace brillante. Se busca que algo se descontrole lo suficiente como para provocar la carcajada. Y esta vez se descontroló.. Aunque también conviene recordar algo que entre tanta risa puede pasar inadvertido: inhalar helio no es un juego inocuo. Es decir, niños, estas cosas no se hacen (aunque todos lo hemos hecho alguna vez en nuestra vida). Dicho esto, televisivamente lo ocurrido fue una de esas escenas que parecen escritas por alguien que ha decidido olvidarse de todas las normas de la lógica. Un cantante convertido en médico, un presentador tumbado en una camilla, una cómica haciendo de hija y una campana que desataba una nueva ronda de voces imposibles. Y, de propina, una colaboradora que tenía que dar consejos prácticos cuando lo más práctico habría sido sentarse un rato y recuperarse.. Esperansa Grasia ha encontrado en El Hormiguero un espacio en el que su humor puede desmadrarse sin demasiados límites. Y Pablo Motos ha encontrado en ella a alguien capaz de transformar una sección aparentemente inofensiva en una sucesión de situaciones imprevisibles. Que el resultado sea siempre brillante es otra cuestión. Que esta vez fue surrealista hasta decir basta, no admite demasiada discusión.. Al final, el médico, el paciente y la hija terminaron necesitando lo mismo: aire. Pero del bueno, del que lleva oxígeno.
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