En una secuencia de Eleonora Duse, la divina (Duse, su título original), su director, Pietro Marcello, enfrenta a su protagonista con otra gran dama del teatro europeo decimonónico, la francesa Sarah Bernhardt, su eterna rival. La diva italiana acaba de estrenar en Venecia una nueva obra después de la Gran Guerra y está celebrando su regreso junto a sus mejores y más fieles colaboradores, entre ellos, Mariano Fortuny hijo. Pero Bernhardt no se acerca a ella solo para felicitarla, sino para recordarle que ya nada es igual después de la masacre que ha asolado Europa. “¿Es que ni una guerra mundial puede cambiar el viejo teatro italiano?”, le increpa la actriz francesa. “Acaso después de una catástrofe pueden los sueños y el amor ser los mismos”.. Seguir leyendo
Pietro Marcello evoca con grandeza la decadencia de la diva italiana, interpretada por una histriónica Valeria Bruni Tedeschi, para hablar de las fricciones entre arte, poder e historia
En una secuencia de Eleonora Duse, la divina (Duse, su título original), su director, Pietro Marcello, enfrenta a su protagonista con otra gran dama del teatro europeo decimonónico, la francesa Sarah Bernhardt, su eterna rival. La diva italiana acaba de estrenar en Venecia una nueva obra después de la Gran Guerra y está celebrando su regreso junto a sus mejores y más fieles colaboradores, entre ellos, Mariano Fortuny hijo. Pero Bernhardt no se acerca a ella solo para felicitarla, sino para recordarle que ya nada es igual después de la masacre que ha asolado Europa. “¿Es que ni una guerra mundial puede cambiar el viejo teatro italiano?”, le increpa la actriz francesa. “Acaso después de una catástrofe pueden los sueños y el amor ser los mismos”.. Más información. Como en las anteriores ficciones de Pietro Marcello, sobre todo en la más redonda y furiosa Martin Eden (2020), Duse gira alrededor del naufragio de Europa en el siglo XX y la suicida tabla de salvación de los movimientos fascistas. En el arranque de la película, sobre un campo de batalla imaginario hecho con soldaditos de juguete, la diva irrumpe desde el cielo, volando subida a un pobre teleférico, mientras abajo ya nada podrá volver a ser lo mismo. También, como en Martin Edeno Scarlet, el collage de archivos documentales conforma una poética en la que cine e historia se dan la mano.. Valeria Bruni Tedeschi, en ‘Eleonora Duse, la divina’.. Para Marcello, Eleonora Duse representa la muerte de un mundo, el de ese teatro cada vez más alejado de la realidad y la vida, arrinconado además por la llegada de un nuevo lenguaje, el cine. La diva italiana, que murió en 1924 durante una gira por Estados Unidos a los 65 años, solo protagonizó una película, Cenizas, de 1916. Entre un arte que agoniza y otro que nace, entre el duelo por una guerra y el presentimiento de la siguiente, Marcello nos sitúa ante una mujer herida y desorientada; su maltrecha Duse le vale para representar las eternas fricciones entre arte, poder e historia.. Más información. El peso de la película queda en todo momento en manos de la actriz Valeria Bruni Tedeschi y ese es su principal talón de Aquiles. En esa recta final de su vida, ya enferma, arruinada y desesperada, Duse se convierte en una triste pantomima que la actuación de Bruni Tedeschi no logra trascender. Con un hilo de voz por momentos irritante, y que aleja al espectador de la idea de una gran dama del teatro, la actriz peca de un histrionismo desafinado en el que resulta muy difícil reconocer la grandeza del pasado que Marcello quiere resucitar.. Eleonora Duse, la divina. Dirección:Pietro Marcello.. Intérpretes:Valeria Bruni Tedeschi, Noémie Merlant, Fanni Wrochna, Fausto Russo Alesi.. Género: drama. Italia, 2026.. Duración: 122 minutos.. Estreno: 12 de junio.
EL PAÍS
