Quedamos en la puerta del hotel donde se aloja en plena Gran Vía madrileña. Ha viajado desde una aldea de Asturias, adonde acaba de mudarse desde Barcelona, para recibir el Reconocimiento Arcoíris del Ministerio de Igualdad por su labor de visibilización de las personas intersexuales: la I del colectivo LGTBI+. Se la ve desde lejos. Es altísima. Luego confesará que ni ella misma sabe ni quiere saber cuánto. Nunca se ha medido porque eso, su altura, fue una de las cosas por las que algunos de sus compañeros en el instituto la llamaban “la caballo”. La acompaña Celia, su pareja, una chica de su edad a la que también conoció en la secundaria, y luego, en el acto de entrega, se les unirá su madre, a la que le dedicará el premio. Charlamos en una cafetería junto a la plaza de Pedro Zerolo, escenario central de los actos del Orgullo, que bulle ya de gente y ruido. Tiene una voz a la vez muy dulce y muy firme. Como sus ojos y su sonrisa. Seguir leyendo
Cuando nos encontramos, estábamos en la entrada del hotel en el que se aloja, situado en medio de la bulliciosa Gran Vía de Madrid. Se trasladó de Barcelona a un pueblo de Asturias para aceptar el reconocimiento Rainbow otorgado por el Ministerio de Igualdad, reconociendo sus esfuerzos en resaltar la difícil situación de las personas intersexuales: el I del colectivo LGTBI +. Es visible desde lejos. Es altísima. Entonces ella admitirá que no está segura del grado de su deseo de aprender. No se le ha hecho evaluar su estatura porque este atributo, al que sus compañeros de secundaria se referían como «el caballo», era uno de los factores que usaban para burlarse de ella. Junto a ella está Celia, su compañera y una chica de edad similar a la que se encontró en la escuela secundaria. Además, durante la ceremonia de entrega de premios, su madre se unirá a ellos y el premio será dedicado a ella. Conversamos en una cafetería adyacente a la Plaza Pedro Zerolo, el lugar principal de las celebraciones del Orgullo, donde hay un ambiente animado lleno de personas y conmoción.
Cuando nos encontramos, estábamos en la entrada del hotel en el que se aloja, situado en medio de la bulliciosa Gran Vía de Madrid. Se trasladó de Barcelona a un pueblo de Asturias para aceptar el reconocimiento Rainbow otorgado por el Ministerio de Igualdad, reconociendo sus esfuerzos en resaltar la difícil situación de las personas intersexuales: el I del colectivo LGTBI +. Es visible desde lejos. Es altísima. Entonces ella admitirá que no está segura del grado de su deseo de aprender. No se le ha hecho evaluar su estatura porque este atributo, al que sus compañeros de secundaria se referían como «el caballo», era uno de los factores que usaban para burlarse de ella. Junto a ella está Celia, su compañera y una chica de edad similar a la que se encontró en la escuela secundaria. Además, durante la ceremonia de entrega de premios, su madre se unirá a ellos y el premio será dedicado a ella. Conversamos en una cafetería adyacente a la Plaza Pedro Zerolo, el lugar principal de las celebraciones del Orgullo, donde hay un ambiente animado lleno de personas y conmoción.
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