El presidente convoca elecciones y los problemas son sustituidos pero no por nuevos problemas sino por afirmaciones del tipo «soy antifascista», «soy español», «soy Palestina» Leer
El presidente convoca elecciones y los problemas son sustituidos pero no por nuevos problemas sino por afirmaciones del tipo «soy antifascista», «soy español», «soy Palestina» Leer
Audio generado con IA. Uno. Esto es como cuando muere un padre, y todo lo que era un problema se desvanece mágicamente: «Papá no duerme por el herpes; creo no está tomando bien las medicinas; la peluquera dice que no viene a casa a pelarlo». Todo eso que podemos llamar los problemas del domingo queda resuelto y es sustituido por un paquete nuevo de problemas, los problemas del lunes: qué se hace con las cenizas, con la ropa, con el piso; hay que dar de baja el móvil; hay que avisar a Elvira. Con las elecciones es lo mismo. El presidente dice «29-N» y todo lo que era un problema desaparece.. Dos. En realidad es diferente: con las elecciones, los problemas son sustituidos no por nuevos problemas sino por afirmaciones del tipo «soy antifascista», «soy español», «soy Palestina». Eso escriben estos días mis amigos en sus redes y yo no sé qué decir. Oye, a mí también me parece repugnante el fascismo, oye, yo también soy español. Oye, nos conocemos hace 30 años, sé quién eres, sé que eres muchas cosas, un conjunto complejo. Por eso me encanta ser tu amigo.. Tres. El personaje de Glenn Close dice en La bola negra: «Eres español, has recibido una herencia con la que no sabes qué hacer» y el público se ríe porque la frase suena bien y porque sugiere una relación causa-efecto inesperada y cómicamente fatal. Suena bien, sí, pero no tengo muy claro qué significa.. Supongo que eso de «has recibido una herencia» se refiere a Lorca. ¿Qué decir del retrato que La bola negra hace de Lorca? Que, en el fondo, la película reduce su función moral a una idea un poco bobona. Como si Lorca hubiera venido al mundo para decirnos: descubre quién eres, sé quién eres, ama lo que amas, sé libre, ama la vida. Bueno. Yo entiendo que, durante el siglo XX, ese «ama lo que amas» fue una frase emancipadora. En el siglo XXI suena al lenguaje del consumismo, al de las aplicaciones de ligues y las cervezas mediterráneas. ¡Sé quién eres!, te dicen. Es que no sé quién soy. O, mejor dicho, no quiero darlo por sabido ni hacerlo un eslogan. ¡Ama la vida! , te piden, casi que te lo exigen. Qué pesados.. No es culpa de La bola negra, que conste: esa es la caricatura de Lorca que nos hemos hecho. ¿Qué hacemos con Lorca, Glenn? ¿Leerlo? Si es a lo que vamos, en Romancero y en Bernarda está el tema de la identidad, no como afirmación sino como conflicto. El nosotros es un sujeto puñetero que nos dice quién ser. Pero sin nosotros, no hay yo.
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