La marca de cosmética capilar, de origen israelí y con sede en Nueva York, Moroccanoil, no renovará su acuerdo con la Unión Europea de Radiodifusión (UER) después de seis ediciones, según ha anunciado en un comunicado la organización al New York Times y al medio español ESC Plus. Su salida se produce días después de que el festival haya cambiado sus normas para impedir que un país implicado en un conflicto armado pueda acoger el certamen en el caso de resultar ganador.
La compañía, con sede en Nueva York y fundada en 2007 por la chilena Carmen Tal y el israelí Ofer Tal, pone fin a una alianza de seis años con la UER en plena polémica por la participación de Israel y pocos días después del cambio de las reglas del festival
La marca de cosmética capilar, de origen israelí y con sede en Nueva York, Moroccanoil, no renovará su acuerdo con la Unión Europea de Radiodifusión (UER) después de seis ediciones, según ha anunciado en un comunicado la organización al New York Times y al medio español ESC Plus. Su salida se produce días después de que el festival haya cambiado sus normas para impedir que un país implicado en un conflicto armado pueda acoger el certamen en el caso de resultar ganador.. El Festival de Eurovisión afrontará su llegada a Burgas en 2027 con una importante ausencia en su imagen. Moroccanoil, patrocinador principal del certamen desde 2021, no continuará como uno de sus grandes socios comerciales después de seis ediciones de colaboración con la Unión Europea de Radiodifusión (UER). La organización ha confirmado que la compañía especializada en productos capilares ha decidido no renovar su patrocinio, poniendo fin a una alianza que se prolongó durante seis años y que comenzó a hacerse visible en Róterdam, en 2021, después de que la edición de 2020 fuera cancelada por la pandemia.. «Confirmamos que, tras seis años de éxito, Moroccanoil ha decidido no renovar su patrocinio del Festival de Eurovisión», ha comunicado Dave Goodman, jefe de comunicaciones del festival, que ha agradecido a la compañía su apoyo durante estos años y le ha deseado «mucho éxito» en el futuro.. La decisión llega, además, en un momento especialmente delicado para Eurovisión. Apenas unos días antes, la UER había anunciado una modificación de las reglas del concurso para impedir que el país ganador pueda organizar automáticamente la siguiente edición si se encuentra inmerso en un conflicto armado, una situación geopolítica sensible o cualquier otra circunstancia que pueda afectar de manera sustancial a la seguridad y estabilidad del territorio. La nueva normativa entrará en vigor en 2027 y contempla incluso la posibilidad de recurrir a una evaluación de seguridad independiente y designar a otra emisora como anfitriona si el ganador no puede organizar el certamen.. El cambio de reglas supone una de las consecuencias más visibles de la crisis que Eurovisión arrastra en los últimos años por la participación de Israel y por la guerra de Gaza. De hecho, la UER ya tuvo que trasladar el festival de Ucrania a Reino Unido para la edición de 2023 después de que los expertos de seguridad consideraran que la guerra hacía inviable celebrar allí un acontecimiento internacional de esas dimensiones.. La salida de Moroccanoil se produce justo cuando el certamen acaba de poner rumbo a Bulgaria. Burgas será la sede de Eurovisión 2027, después de que Dara se proclamara ganadora de la edición de Viena de 2026 con Bangaranga. La ciudad búlgara acogerá las semifinales los días 11 y 13 de mayo y la gran final el 15 de mayo.. La ausencia de Moroccanoil ya se había hecho evidente antes de que la UER hiciera oficial la noticia. En los primeros vídeos promocionales de Burgas 2027 desapareció el logotipo de la compañía, que tampoco apareció en la presentación realizada por la televisión pública búlgara BNT junto al alcalde de la ciudad. La marca fue igualmente retirada de las imágenes difundidas en redes sociales. Su logotipo permanecía todavía en la web oficial del festival a la espera de ser actualizado.. El nombre de Moroccanoil puede llevar a pensar que se trata de una compañía marroquí. No lo es. La marca tiene origen israelí y su historia comienza precisamente con un producto elaborado a partir de aceite de argán, ingrediente procedente de Marruecos que terminó convertido en la seña de identidad de uno de los grandes nombres internacionales de la cosmética capilar.. La historia empresarial que cuenta la propia compañía tiene como protagonista a Carmen Tal. La cofundadora, que entonces vivía en Canadá y había trabajado en el mundo de la belleza, descubrió durante un viaje a Israel un tratamiento capilar con aceite de argán después de que su cabello quedara seriamente dañado por un tratamiento de color. El resultado fue tan llamativo que decidió intentar convertir aquel producto en un negocio internacional.. Tal convenció a su entonces marido, Ofer Tal, para contactar con los fabricantes y conseguir los derechos de distribución en Norteamérica. El tratamiento que descubrió en un salón de Tel Aviv acabaría convirtiéndose en el producto estrella de Moroccanoil y en el origen de una compañía que terminó expandiéndose por todo el mundo. Diversas fuentes sitúan el lanzamiento de la marca en 2007, mientras que la actividad empresarial que dio origen al producto se remonta a unos años antes.. Con el tiempo, la compañía trasladó su centro corporativo a Nueva York, desde donde desarrolló una marca internacional especializada en productos capilares y corporales con aceite de argán. Su identidad empresarial, sin embargo, mantiene una fuerte vinculación con Israel, donde se encuentra parte de su estructura productiva. De ahí que durante los últimos años su presencia en Eurovisión haya sido objeto de críticas por parte de sectores que cuestionaban que una empresa de origen israelí fuera uno de los principales socios comerciales del festival mientras Israel continuaba participando en el concurso.. La relación entre Moroccanoil y Eurovisión comenzó incluso antes de convertirse en patrocinador. En 2019, durante la edición celebrada en Tel Aviv, la compañía ya colaboró con el festival aportando a su equipo de estilistas para trabajar con artistas y presentadores. Unos meses después, en agosto de 2019, la UER anunció un acuerdo comercial para que Moroccanoil se convirtiera en uno de los principales socios de la edición de 2020. Aquella edición nunca llegó a celebrarse por la pandemia, por lo que Róterdam 2021 fue finalmente el primer Eurovisión en el que la marca ejerció como patrocinador.. El acuerdo incluía derechos globales de asociación y presencia en eventos, medios y plataformas digitales. Desde entonces, su logotipo se convirtió en una parte habitual de la identidad comercial del concurso y su equipo de estilistas pasó a encargarse del cuidado capilar de los participantes durante las distintas ediciones.. La compañía acompañó así a Eurovisión en Róterdam 2021, Turín 2022, Liverpool 2023, Malmö 2024, Basilea 2025 y Viena 2026. Una etapa en la que el concurso ha reforzado enormemente su dimensión internacional, pero también ha quedado atrapado en una creciente batalla política en torno a la presencia de Israel.. La UER siempre ha negado que los patrocinadores tengan capacidad de influencia sobre el contenido editorial o sobre las decisiones relativas a los participantes. En medio de las críticas, Martin Green, director del Festival de Eurovisión, defendió que ningún patrocinador tenía «influencia directa ni impacto en el contenido editorial del Festival de Eurovisión, ni en la participación de ningún miembro de la UER», al tiempo que la organización se negó a revelar las condiciones económicas de los acuerdos comerciales.. La UER tampoco ha hecho públicas las cantidades abonadas por Moroccanoil durante estos seis años. Ahora, con la llegada de Burgas 2027, el festival tendrá que buscar un nuevo socio comercial que ocupe el lugar que durante seis ediciones ha correspondido a la compañía de cosmética.. La salida se produce oficialmente por una decisión empresarial: Moroccanoil «ha decidido no renovar» el acuerdo. La UER no ha relacionado su marcha con las polémicas políticas que han rodeado al festival. Pero el momento en el que se produce -después de años de controversia por el patrocinio de una compañía de origen israelí y apenas unos días después de que el concurso haya endurecido sus reglas para garantizar que ningún país en conflicto pueda organizarlo- añade una nueva pieza al complejo escenario al que Eurovisión se enfrenta rumbo a Burgas
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