Evangeline Lilly (47 años, Fort Saskatchewan) ha estado ausente de las luces durante varios años, desaparecida de las grandes producciones y lidiando con una vida que por un tiempo no fue suya. The actress, who gained worldwide fame for her role as Kate Austen in Lost, decided to take a step back in her career after the release of Ant-Man and the Wasp: Quantumania (2023), at which point she stopped attending red carpets and Hollywood events. Three years later, the Canadian interpreter has given an interview to CBN News in which she has revealed the reasons that led her to decide to stop her career. Continue reading
The actress, known for her role in ‘Lost’, says she felt fear after deciding to stop her career, but faith helped her redirect her life.
Evangeline Lilly (Fort Saskatchewan, 47 años) lleva años alejada de los focos, desaparecida de las grandes producciones y gestionando una vida que durante un tiempo no le perteneció. La actriz, que saltó a la fama mundial gracias a su papel de Kate Austen en Perdidos, decidió dar un paso atrás en su carrera tras el estreno de Ant-Man y la Avispa: Quantumanía (2023), momento en el que dejó de acudir a alfombras rojas y eventos de Hollywood. Tres años después, la intérprete canadiense ha concedido una entrevista a CBN News en la que ha revelado los motivos que le llevaron a tomar la decisión de parar su carrera.
“Siempre he odiado ser famosa. Nunca lo he ocultado. Siempre he dicho que la fama es el precio de la riqueza que uno puede obtener como actor”, afirma en la citada conversación. Ella anunció públicamente su intención de dejar la actuación en 2024, pero la decisión estaba tomada y ejecutada desde hacía años. Así quedaba claro con el vídeo con el que acompañó su anuncio en Instagram: era una grabación de ella de 2006, en la que expresaba su deseo de dejar la industria, formar una familia y dedicarse al trabajo humanitario.
En la conversación con la cadena estadounidense, Lilly reconoce ahora que, tras parar su actividad, experimentó cierto miedo. “Sin duda ha habido momentos de miedo del tipo: ‘¿Cómo se puede renunciar de forma consciente e intencionada a tanto poder, influencia, dinero y, además, a tanta autoafirmación?”, dice. A pesar de las preocupaciones, explica que su fe le ayudó a entender que su futuro estaba fuera de los focos y de la industria del entretenimiento: “Ha sido increíblemente liberador y bonito confiar plenamente en que Dios tiene un plan para mi vida. Ese plan no tiene por qué tratar sobre fama, dinero, riqueza y poder. Puede tratar sobre cosas más importantes”.
La actriz también revela que, desde que dejó Hollywood, su bienestar físico y emocional cambió por completo, para mejor. “Mi salud ha mejorado muchísimo. Cuando me jubilé, tenía graves problemas de salud crónicos”, asegura Lilly. Aunque en este tiempo de ausencia también ha sufrido afecciones que ha hecho públicas. La última de ellas, el pasado mes de enero, cuando reveló que tenía daño cerebral después de sufrir un traumatismo craneoencefálico tras desmayarse en una playa de Hawái. “Entro en este nuevo año, el año del caballo, con algunas malas noticias sobre mi contusión. Muchos me habéis preguntado cómo me encuentro, me habéis preguntado sobre los escáneres cerebrales que escuchasteis que me hice. Los resultados indican que casi todas las áreas de mi cerebro están funcionando a una capacidad reducida. Así que tengo daño cerebral y posiblemente hay otros factores”, detalló la actriz el 1 de enero. Y continuó: “Ahora mi trabajo es llegar con los médicos al fondo de la cuestión y luego embarcarme en el duro trabajo de solucionarlo, algo que no me entusiasma porque siento que trabajar duro es todo lo que hago”.

Poco después del suceso, Lilly contó cómo sucedió el accidente en un artículo en la plataforma Substack. “Me desmayé en la playa. Y caí de bruces contra una roca. En el hospital, las enfermeras y el médico entraron directamente en acción, más decididos a encontrar la causa de mi desmayo que a coser el agujero que la roca me había hecho en la cara”, relató. Meses después, afirmó que aquel incidente le dejó una enseñanza: “Está bien. Mi deterioro cognitivo desde que me partí la cara me ha ayudado a bajar el ritmo y a terminar el 2025 con más tranquilidad. Creo que estas han sido las Navidades más tranquilas y calmadas que he tenido nunca, quizá desde que tuve hijos hace 14 años. Así que esto es algo bueno”.
La intérprete tiene dos hijos junto al asistente de producciónde Perdidos, Norman Kali. El primogénito, Kahekilli Kali, nació en mayo de 2011. Del segundo, que nació en 2015, no se conoce ningún tipo de información. Lilly siempre ha demostrado su intención de separar su trabajo de su vida privada, evitando convertirse en noticia por temas que no tuviesen nada que ver con sus papeles. Antes de empezar una relación con Kali, mantuvo un noviazgo de cinco años con su compañero en Perdidos, Dominic Monaghan.
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