Sus lenguas maternas son el euskera y el farsi. El castellano lo aprendió más tarde, pero lo domina. La actriz Fariba Sheikhan nació en 1988 en el hospital de Cruces de Barakaldo de madre vasca y padre iraní: “A esta edad empiezo a preguntarme cosas, de dónde vengo, a dónde voy…”. Viene de muchos sitios y ha pasado por otros tantos. Se crio en Gernika, a los 19 años se fue a estudiar en Sevilla, ha vivido en Málaga o Londres y sus proyectos le han hecho recorrer mundo. Series como Salvador, Teherán, La unidad o películas como The covenant, de Guy Ritchie. En otoño estrenará Disforia, primera obra de Christopher Cartagena, con un papel protagonista, y prepara un largo en euskera y otra serie de comedia. Lleva tres años afincada en Madrid, donde atiende a la entrevista en una cafetería del Rastro.. Seguir leyendo
Sus lenguas maternas son el euskera y el farsi. El castellano lo aprendió más tarde, pero lo domina. La actriz Fariba Sheikhan nació en 1988 en el hospital de Cruces de Barakaldo de madre vasca y padre iraní: “A esta edad empiezo a preguntarme cosas, de dónde vengo, a dónde voy…”. Viene de muchos sitios y ha pasado por otros tantos. Se crio en Gernika, a los 19 años se fue a estudiar en Sevilla, ha vivido en Málaga o Londres y sus proyectos le han hecho recorrer mundo. Series como Salvador, Teherán, La unidad o películas como The covenant, de Guy Ritchie. En otoño estrenará Disforia, primera obra de Christopher Cartagena, con un papel protagonista, y prepara un largo en euskera y otra serie de comedia. Lleva tres años afincada en Madrid, donde atiende a la entrevista en una cafetería del Rastro. Seguir leyendo
Sus lenguas maternas son el euskera y el farsi. El castellano lo aprendió más tarde, pero lo domina. La actriz Fariba Sheikhan nació en 1988 en el hospital de Cruces de Barakaldo de madre vasca y padre iraní: “A esta edad empiezo a preguntarme cosas, de dónde vengo, a dónde voy…”. Viene de muchos sitios y ha pasado por otros tantos. Se crio en Gernika, a los 19 años se fue a estudiar en Sevilla, ha vivido en Málaga o Londres y sus proyectos le han hecho recorrer mundo. Series como Salvador, Teherán, La unidad o películas como The covenant, de Guy Ritchie. En otoño estrenará Disforia, primera obra de Christopher Cartagena, con un papel protagonista, y prepara un largo en euskera y otra serie de comedia. Lleva tres años afincada en Madrid, donde atiende a la entrevista en una cafetería del Rastro.. Pregunta. ¿Por qué se hizo usted actriz?. Respuesta. A mí me gustaba la magia. Uno de mis grandes ídolos era David Copperfield. Pero no llegué a maga. Como tantos niños, me gustaba también jugar con mis amigas a imitar a la gente. A Lady Di, a Pedro Piqueras…. P. ¿A Pedro Piqueras?. R. Sí, bueno, a quien presentase el informativo. Jugar a dar las noticias por la tele. Ah, y era muy fan de las Spice Girls: mi favorita era Victoria Adams, ahora Beckham. Siempre quise ser cantante, actriz… ¡Incluso modelo!. P. «Mocatriz: modelo, cantante y actriz», como dice el grupo Ojete calor.. R. Sí, quería ser mocatriz [risas]. Luego a los 18 años tuve clarísimo que mi vocación era actriz. Aunque he tocado el palo de la música.. P. ¿Cómo?. R. Tuve una banda con mi amigo Iker Lauroba, nos llamábamos Leila Thenuit. Leila es un nombre persa que significa algo así como “belleza en la noche”. Sacamos un disco con canciones en euskera, farsi, inglés y castellano, de lo que una amiga llamaba “pop amable”, un poco algodón de azúcar. ¡Una vez teloneamos a Julieta Venegas! Pero tuvimos poco recorrido. Me gustaría retomarlo.. P. Tiene origen vascoiraníes.. R. Mi madre es de Gernika, mi padre de Teherán, se conocieron en Londres cuando ella iba a trabajar de au pair y él a estudiar Física Nuclear, cosa que nunca ejerció… De niña me enseñaba a hacer ecuaciones, con toda la paciencia, nos quedábamos hasta las tantas porque siempre se me dieron bastante mal.. P. ¿Cómo gestiona usted la identidad mixta?. R. Depende del momento. Hay días que me despierto más iraní y otros que me despierto más vasca. Tengo una conexión más espiritual con el lado de Irán, pero otra más visceral con mis raíces vascas. En realidad, me siento de muchas partes más, algo nómada. Me gusta la sensación de no pertenecer del todo a ningún sitio.. «Tengo una conexión más espiritual con el lado de Irán, pero otra más visceral con mis raíces vascas», dice Fariba Sheikhan. Jaime Villanueva. P. En la serie Salvador hace usted de algo así como el contrapunto sensato al personaje de Luis Tosar.. R. Sí, Marjane tiene algo del carácter iraní, cierto aplomo, confianza, comprensión, tranquilidad. Una amistad incondicional, que no te juzga. El que hace de mi padre en alguna escena es mi padre de verdad. ¡Lo hizo muy bien!. P. La serie trata el surgimiento del neonazismo entre la juventud. ¿Ha sufrido la xenofobia?. R. “Mono” me lo han dicho mucho de adolescente, y de no tan adolescente.. P. A usted le proponen personajes persas, pero también árabes, como en La unidad o en Raqa. En la calle también confundimos las cosas.. R. Es una confusión muy habitual entre lo persa, lo árabe, incluso lo musulmán. No es lo mismo, para empezar el farsi y el árabe son lenguas completamente distintas. Para el trabajo, por cierto, he tenido que estudiar árabe. En mis últimos trabajos, por ejemplo, la serie Teherán, he tenido la oportunidad de hablar farsi, y en la película The Covenant, el darí, una lengua persa que se habla en Afganistán, muy parecida. La confusión que suele tener la gente la achaco al desconocimiento. También nos ocurre con ciertas culturas orientales, cuando nos cuesta diferenciar entre lo japonés, lo chino, etc.. P. ¿Le molesta que la encasillen en los papeles por sus orígenes?. R. No, siempre y cuando el personaje tenga su profundidad. No me gusta elegir personajes que simplemente representen el estereotipo de una etnia o de una religión. Eso trato de evitarlo. En una ocasión, para un papel, tuve que ponerme un burkini [un traje de baño que oculta el cuerpo]… Prefiero contar otras cosas. Pero no todo es eso: en una peli próxima voy a interpretar a una chica vasca, en euskera: también me apetece hacer de Aintxane, de Ainara, de Maite. Ah, e hice a Inés de El secreto de Puente Viejo.. P. ¿Qué imagen tenemos en España de Irán?. R. Irán no se puede entender con una sola mirada, es una realidad muy compleja, una sociedad muy dinámica y con muchas contradicciones internas. Desde fuera hay una tendencia a tener un relato único…. P. Pensamos en los ayatolás.. R. Sí, y ya está. El Irán de las noticias no es el que yo conozco. No conozco a los ayatolás, ni a Trump, ni al Sha. Conozco a las personas y las dinámicas del día. Destruir todo eso a bombazo limpio con el pretexto de un cambio de régimen me parece una barbaridad cuando en el fondo se esconden temas económicos.. P. ¿Qué hacer?. R. Creo que Irán, como todos los países, tiene derecho a decidir su propio destino. Espero que en el futuro se respeten más los Derechos Humanos, me encantaría que los cineastas pudieran trabajar libremente sin ser perseguidos ni censurados… pero sin “salvadores” por medio. Las sanciones económicas internacionales han dañado desde hace mucho a la vida cotidiana de la sociedad iraní.. P. Respondió usted en redes a Isabel Díaz Ayuso cuando animó a las mujeres de izquierda a irse “solas y borrachas por Teherán”.. R. Sí, le dije que si conociera Irán sabría que está lleno de gente respetuosa y que es un país seguro. Hay unos valores en la gente que me conmueven enormemente. Y me entristece tener que recordarlo constantemente ante quienes hablan desde la ignorancia.. P. ¿Cómo vive la guerra?. R. En Teherán está el núcleo principal de mi familia paterna, otros viven en el extranjero. Es muy doloroso. Sé que algunos han abandonado la capital, pero he tenido muy pocas noticias de ellos. La verdad, me pilló por sorpresa la guerra. Cuando Trump amenazó con acabar con una civilización entera no pude dormir.
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