Su ensayo ‘Pensar y cantar’ ofrece una lectura civilizada y culta que trasciende el ámbito de la musicología para dialogar con las crisis contemporáneas de identidad Leer
Su ensayo ‘Pensar y cantar’ ofrece una lectura civilizada y culta que trasciende el ámbito de la musicología para dialogar con las crisis contemporáneas de identidad Leer
Justo en la frontera donde se desdibujan las identidades que consideramos seguras, el tenor inglés Ian Bostridge dictó en abril de 2021 una serie de conferencias en la Universidad de Chicago -las Berlin Family Lectures- que indagaban acerca de los diversos rostros del arte: la verdad y el fingimiento; su espacio íntimo y su paradójica multiplicidad de sentidos y significados, asociada al uso de la máscara teatral.. «En toda interpretación -afirmaba Bostridge-, la identidad es algo a lo que tenemos que hacer frente los intérpretes. Desempeñamos un doble papel». Son, a la vez, espejos y creadores de la obra que interpretan.. Traducción de Luis Gago. Acantilado. 152 páginas. 16 €. Puedes comprarlo aquí.. Estas conferencias se han reunido ahora en un pequeño libro, publicado por la editorial Acantilado con el título de Pensar y cantar. A lo largo de sus tres capítulos, se examina el límite poroso entre lo fijo y lo cambiante. En la primera de las conferencias, Bostridge se adentra en las particularidades del género aplicado a la música: desde la arquitectura barroca de los affetti -con las óperas de Monteverdi en primer plano- hasta la ambigüedad sexual en la obra escénica de Benjamin Britten.. En el segundo capítulo, el ensayista aborda la experiencia brutal del colonialismo europeo analizando uno de los ciclos de canciones más enigmáticos del siglo XX: las Chansons madécasses (ambientadas en la isla de Madagascar) del compositor francés Maurice Ravel. Cabría preguntarse si puede un occidental dar voz al duelo de la colonización sin apropiarse de su aura exótica. «¿Quién debería hablar por los oprimidos -se cuestiona el libro-, por aquellos cuyas voces han sido silenciadas?». El autor se confiesa incapaz de responder.. Finalmente, en la tercera de las charlas -quizás la más honda y estremecedora-, Bostridge se asoma al tema de la muerte. Lo hace junto a Schubert y a su Winterreise (al que ya dedicó un libro de referencia hace unos años), pero sobre todo junto a Benjamin Britten, de quien glosa su espectral colección de canciones The Holy Sonnets of John Donne y su mayestático War Requiem. La muerte, como última frontera, nos sitúa ante las grandes preguntas de la vida.. Aunque en ocasiones la erudición de Bostridge -doctor en Historia Moderna por la universidad de Oxford- pueda resultar algo abrumadora para el lector no especializado, Pensar y cantar nos ofrece una lectura civilizada y culta que trasciende el ámbito de la musicología para dialogar con las crisis contemporáneas de identidad. En su pulcra escritura, el autor nos recuerda que el arte verdadero habita en los márgenes, ajeno a cualquier dogmatismo. No es una mala lección.
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