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En 1907 Franz Kafka tenía 24 años y había escrito Descripción de una lucha. Manejaba un ánimo desigual y vivía en Praga bajo el asedio de un padre dominador y al amparo de una madre atenta y mejor compensada que el bravo progenitor. La madre, Julie Löwy, le hablaba de su hermano, el tío Alfred. Ingeniero de ánimo verbenero, mundano, exitoso, ajeno a la solemnidad del mundo casero de los Kafka. Un checo pasado por las penumbras de Los Gabrieles y las noches espumadas del Villa Rosa. La posibilidad de estar pasándolo bien, según recado de la madre de Kafka, era lo que éste admiraba tanto. El tío Alfred era la imagen entera de la independencia. Un individuo que existía en plenitud y enviaba unas cartas estupendas de sus aventuras fuera de Praga. De su vida en Madrid.. El joven Kafka escribía al tío Alfred, al parecer, unos folios cargados de expectativas y curiosidad por España. De ese correo no se sabe demasiado, pero al menos se sabe que existió. Lo que conocemos de este asunto es por la correspondencia con su amigo y albacea Max Brod en ese mismo año de 1907: «Haré el curso para bachilleres en la escuela de comercio y aprenderé castellano (…). Será bonito que hicieras eso conmigo (…); mi tío debería conseguirnos un empleo en España». Kafka tuvo intención de cambiar Praga por Madrid impulsado por el afán de salir de aquella casa familiar con atmósfera de hormigón.. El tío Alfred vivía en el 28 de la calle Mayor. Soltero y sin hijos. Tenía un cargo larguísimo en su tarjeta de visita: «Director de la Compañía de Explotación de los Ferrocarriles de Madrid a Cáceres y Portugal y del Oeste de España. Estación de las Delicias». Vivía muy bien, integradísimo en las noches buenas de Madrid. Kafka, según dijo a su madre, le escribió para proponerle una visita, pero el tío Alfred, que no quería más jaleos que los propios, declinó la oferta y escribió sin demora a un contacto de la Assicurazioni Generali, la compañía de seguros donde Kafka trabajaba a tiempo parcial, para garantizarse que tuviese un empleo más estable y menos oportunidad de venir.. Kafka no encontró el estímulo de su tío. Nunca viajó a España. Alfred Löwy falleció en Madrid un año antes que el escritor. En 1923. Está enterrado en el patio de la Concepción de la Sacramental de Santa María y en su lápida hay una fotografía donde aparecen tío y sobrino juntos, éste aún con restos de adolescencia en la cara. Es un nicho sencillo, sin flores, solitario. En esta Sacramental, Löwy está rodeado de poetas y dramaturgos del XIX. Dicen que el tío de Franz Kafka amortizó bien el gozo en vida, como es costumbre en un calavera.
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