Todos los concursantes de El Desafío se presentan a la competencia llenos de emoción, junto con una advertencia del productor del formato, Jorge Salvador: «Te vas a enojar». Eso es lo que asumen desde el principio, pero para lo que no están preparados y lo que les golpea cuando se enfrentan a la realidad del programa es cuando comienzan las pruebas y comienzan a aparecer moretones y lesiones en todo el cuerpo. Lecturas adicionales
El Desafío ha llegado al tramo final de su temporada. José Yélamo se ha posicionado como uno de los favoritos para reclamar la victoria en una de las ediciones más espectaculares del programa de viernes de Antena 3.
Todos los concursantes de El Desafío llegan al concurso con mucha ilusión y una advertencia por parte de Jorge Salvador, el productor del formato: «Os vais a enfadar». Eso lo asumen desde el inicio, pero a lo que no están preparados y se dan de bruces con la realidad del programa es cuando empiezan las pruebas y comienzan a aparecer moratones y lesiones en todo el cuerpo.
Todos y cada uno de los participantes del espacio de 7yAcción siempre destacan lo que disfrutan haciéndolo, pero también lo que sufren, como nos cuenta José Yélamo, uno de los concursantes de este año y que, gracias a sus actuaciones, se ha postulado como uno de los grandes favoritos para la victoria final. De hecho, un giro inesperado de Juan del Val en el programa de la semana pasada convirtió al presentador de laSexta Xplica en finalista del talent show.
«Estoy destrozado física y mentalmente», admite, pero el periodista asegura que estar en el programa está siendo «vital y potentísima». Y es que entre lágrimas, lesiones y un nivel de exigencia que no esperaba, Yélamo está viviendo El Desafío como una experiencia que trasciende la televisión: «Lo hemos dejado todo». Y se nota: habla desde un lugar donde el esfuerzo físico se mezcla con una transformación personal que nunca llegó a imaginarse.
«Este programa me ha permitido descubrir partes de mí que no sabía que existían»
- ¿Está siendo más complicado de lo que imaginabas?
- Es muy, muy duro, muchísimo más de lo que pensaba. Cuando llegué aquí, obviamente lo veía y lo sigo viendo como una oportunidad para salir de mi zona de confort y verme en otro registro, pero, sinceramente, no me había planteado en profundidad el esfuerzo que supone el programa. Hasta que uno no viene no te das cuenta de que es realmente duro, es muy exigente. La parte buena es que este programa me ha permitido descubrir partes de mí que no sabía que existían y cosas que jamás pensé que podía hacer y que estoy haciendo.
- Te has llegado a romper una costilla.
- He tenido más lesiones, recuerdo que me quemé un pie en un número. En seis temporadas de El Desafío he sido el primero que se ha quemado en un número de fuego. Y luego me rompí una costilla haciendo un número de pole dance aéreo. En un giro me rompí una costilla, pero, a pesar de eso, me planté en el plató con la costilla rota después de venir de urgencias dos días después e hice el número. Y por eso digo que, al final, este programa es una superación, te superas a ti mismo, superas el dolor y hay algo dentro de ti que te obliga a venir y a decir: ‘Venga tío, esto lo vamos a sacar’. Pero sí, estamos haciendo alguna locurita que yo nunca pensé que iba a hacer.
- El día de tu lesión todos tus compañeros lo pasaron fatal: ¿Cómo lo viviste tú?
- La prueba la hice infiltrado, me pincharon y me anestesiaron la zona. Me tomé dos o tres pastillones, tiré y salió. He descubierto que soy más competitivo de lo que pensaba… pero el compañerismo lo puede todo.
- Eres íntimo amigo de Roberto Leal. ¿Te ha dado ventaja conocer al presentador?
- Con Roberto tengo una relación casi de hermandad y sin fisuras, eso se nota mucho en las interacciones que tenemos él y yo en el programa. Obviamente, en el programa manejamos los mismos códigos. Pero mira, y te lo digo yo que trabajo en televisión… aquí de verdad se valora el esfuerzo, el trabajo y el mérito de cada uno de nosotros que estamos concursando. Aparte Roberto no me ha servido de ayuda ni para obtener mejores puntuaciones ni para darme información. Porque aquí estamos todos jugándonos el físico, la mente, estamos sufriendo mucho. Y al final son tres jueces que son independientes.
«Patricia Conde me ha impresionado en todos los sentidos»
- Hay un cartel en la sala de descanso que dice «os vais a enfadar».
- El primer día que uno llega aquí, Jorge Salvador te enseña el cartelito. Tú lo lees y no sabes realmente qué quiere decir. Hay gente que se enfada más, otra que se enfada menos, pero al final siempre hay días que tú llevas una semana currándotelo mucho, llegan, nos valoran, pero no lo que tú crees que te mereces, y te cabreas.
- De tus compañeros de El Desafío, ¿quién te ha sorprendido más?
- Sería injusto nombrar a unos y no a otros, pero si me tengo que quedar con alguien, esa es Patricia Conde. Es súper trabajadora, está peleando con dolor, nunca tiene una queja, es súper profesional… me parece una persona impresionante en todos los sentidos. Willy Bárcenas es un tío carismático, Dani Illescas es todo corazón, Navarrete es la chispa de El Desafío, María José Campanario es para comérsela, Jessica Goicoechea es una curranta de la leche…
- ¿Este año han pesado más las pruebas de fuerza o de habilidad?
- No te sé decir… aquí hay pruebas de fuerza pura y dura, pero también otras con la sutileza de un número de baile, de memoria, los escapismos… Se premia la regularidad y cada vez es más difícil. ¡Esto ya es de locos!
«Cada día salgo de aquí, llego a casa y lloro»
- ¿De qué prueba estás más orgulloso?
- Fue un número con una banda donde tuve que tocar la batería de jazz con la escobilla y lo disfruté mucho. Esto es un portfolio de experiencias que te llevas para toda la vida y que se lo podré enseñar a mi hija dentro de 15 o 20 años. Es una experiencia vital muy potente, cada día salgo de aquí, llego a casa y lloro.
- ¿Qué prueba de un compañero te hubiera gustado hacer? ¿Y cuál no harías?
- Quizá me hubiera gustado hacer otro número aéreo… descubrí que hay algo que me gusta de esa historia. También molaría hacer una batalla de gallos (en el mundo del rap, es un enfrentamiento improvisado entre dos raperos que compiten usando rimas creadas en el momento). Y no me gustaría hacer el que le tocó a Dani Illescas de resolver un cubo de rubik bajo el agua… me parece brutal.
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