El gran acierto de Paquita Salas fue mirar a los actores desde fuera del photocall. Las servidumbres y penurias de esta carrera de fondo (en la que no hay un camino marcado) pasan por el photocall. En ocasiones se pide como favor al jefe de prensa que te dejen posar. La prensa gráfica —que ni sabe quién eres ni le importa— te fotografía por si las moscas. En ocasiones el jefe de prensa no puede o no quiere colarte. En una enternecedora escena de la citada serie, Macarena posa a solas cuando ya ha acabado el estreno. Cuántas veces he presenciado esto en la vida real.. Seguir leyendo
El gran acierto de Paquita Salas fue mirar a los actores desde fuera del photocall. Las servidumbres y penurias de esta carrera de fondo (en la que no hay un camino marcado) pasan por el photocall. En ocasiones se pide como favor al jefe de prensa que te dejen posar. La prensa gráfica —que ni sabe quién eres ni le importa— te fotografía por si las moscas. En ocasiones el jefe de prensa no puede o no quiere colarte. En una enternecedora escena de la citada serie, Macarena posa a solas cuando ya ha acabado el estreno. Cuántas veces he presenciado esto en la vida real. Seguir leyendo
columna. Artículos estrictamente de opinión que responden al estilo propio del autor. Estos textos de opinión han de basarse en datos verificados y ser respetuosos con las personas aunque se critiquen sus actos. Todas las columnas de opinión de personas ajenas a la Redacción de EL PAÍS llevarán, tras la última línea, un pie de autor —por conocido que éste sea— donde se indique el cargo, título, militancia política (en su caso) u ocupación principal, o la que esté o estuvo relacionada con el tema abordado. Que los ‘influencers’ la hayan conquistado es lo normal cuando el cine es lo de menos. El músico Sitoh Ortega y la actriz y productora, Amanda Santos, ambos académicos del Cine andaluz, en la clausura del Festival de Málaga.Europa Press (Europa Press). El gran acierto de Paquita Salas fue mirar a los actores desde fuera del photocall. Las servidumbres y penurias de esta carrera de fondo (en la que no hay un camino marcado) pasan por el photocall. En ocasiones se pide como favor al jefe de prensa que te dejen posar. La prensa gráfica —que ni sabe quién eres ni le importa— te fotografía por si las moscas. En ocasiones el jefe de prensa no puede o no quiere colarte. En una enternecedora escena de la citada serie, Macarena posa a solas cuando ya ha acabado el estreno. Cuántas veces he presenciado esto en la vida real.. Más información. Estar en el photocall es la prueba de que interesas. Conocí a una actriz (de esas que ya tuvieron que abandonar) que hacía varios en la misma tarde, cambiándose a toda prisa y recorriendo Gran Vía para estar en todas las alfombras. Nunca se quedaba a las películas. Su guerra era otra (sobrevivir, medrar, existir… no lo consiguió).. En el photocall interesa más Alejandra Rubio que Alejandro Amenábar, pesa más Vicky Martín Berrocal que Kiti Mánver. Cuanto menos trabaja un actor, más interés tendrá en pisar la alfombra roja. Interesan los actores, y en menor medida los directores. Algún guionista conozco al que han echado de la alfombra roja de su propio estreno, y conozco a muchos que ni siquiera han sido invitados. Si el equipo creativo (en el técnico ya ni entramos) es expulsado de las mieles de su propio estreno, cómo no vamos a tener unas alfombras rojas colonizadas por sansirolés del lifestyle y la belleza.. El cine se ha convertido en el telón de fondo de una fanfarria promocional para artículos de lujo, siendo los relojes y el champán las verdaderas estrellas. Tras el penoso trámite de ver alguna película, los asistentes hacen un esprint para llegar a la fiesta de Fulano o de Mengano. A menos aforo, más famosos los asistentes. A más famosos los asistentes, más difícil es entrar. En la fiesta general (la de los Goya, la de Málaga, la de cualquier lado) se quedan los que buscan vender algo. Como en un Cookalein, todos buscan a alguien con dinero para invertir. Un triste carnaval de sueños rotos a unas horas a las que la faja aprieta y el zapato incordia. Que los influencers hayan conquistado la alfombra roja es lo normal cuando el cine es lo de menos.. Tu suscripción se está usando en otro dispositivo. ¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?. Añadir usuarioContinuar leyendo aquí. Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.. ¿Por qué estás viendo esto?. Flecha. Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.. Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.. ¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.. En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.. Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.. Sobre la firma. Columnista en la sección de Televisión. Ha colaborado en ‘El Mundo’, ‘Letras Libres’, ‘El Confidencial’, en programas radiofónicos y ha sido guionista de ficción y entretenimiento. Licenciada en Comunicación Audiovisual, ha ganado los premios Lengua de Trapo y Ateneo de Novela Joven de Sevilla. Su último libro es ‘La conquista de Tinder’.. Normas ›. Mis comentariosNormas. Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos. Please enable JavaScript to view the comments powered by Disqus.. Más información. Archivado En. Televisión. Festivales cine. Festival Málaga. Influencers. Cine. Películas. Si está interesado en licenciar este contenido, pinche aquí
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