En El Hormiguero hay varias instituciones; la primera, Pablo Motos; la segunda, las hormigas; y la tercera, Miguel Ángel Revilla. Ya son 33, como la edad de Cristo, las veces que el ex presidente de Cantabria ha acudido a El Hormiguero. Es el único invitado —por seguir llamándole invitado— que levanta el teléfono y directamente le dice a Pablo Motos «mañana voy a tu programa». Es el único invitado que hace y deshace con el tiempo y con El Hormiguero lo que le viene en gana. Es el único invitado que, salvando las distancias, tiene derecho de pernada.. Seguir leyendo
Treinta y tres, como la edad de Cristo, son las veces que Miguel Ángel Revilla ha acudido a El Hormiguero. No hay otro invitado que levante el teléfono y le diga a Pablo Motos «voy mañana» ni ninguno que marque los tiempos y el desarrollo del programa como hace Revilla
En El Hormiguero hay varias instituciones; la primera, Pablo Motos; la segunda, las hormigas; y la tercera, Miguel Ángel Revilla. Ya son 33, como la edad de Cristo, las veces que el ex presidente de Cantabria ha acudido a El Hormiguero. Es el único invitado —por seguir llamándole invitado— que levanta el teléfono y directamente le dice a Pablo Motos «mañana voy a tu programa». Es el único invitado que hace y deshace con el tiempo y con El Hormiguero lo que le viene en gana. Es el único invitado que, salvando las distancias, tiene derecho de pernada.. Anoche, el ex presidente cántabro regresó a El Hormiguero porque quería celebrar su 83 cumpleaños en el programa. Ya lo hizo al cumplir los 82 y lo ha vuelto a hacer porque Revilla no sopla velas, Revilla va a El Hormiguero. Y punto. Sus visitas al programa, además del éxito de audiencia que siempre son y de la oportunidad que le da para promocionar su tierra, también son el lugar donde la lía tan parda que hasta el Emérito le demanda por lo que ha dicho sobre él en el programa.. Dice Revilla, y anoche lo volvió a repetir, que no quita ni una sola coma de todo lo que ha dicho en El Hormiguero sobre Juan Carlos, y es más, está convencido de que el Emérito se ha aflojao, pues desde aquel acto de conciliación en el que cientos de micrófonos aparecieron frente a Revilla no ha vuelto a saber nada ni de la demanda ni del de Abu Dhabi. «No, no me puede tener con esta expectación, con esta duda metódica», afirmó con sorna anoche Revilla al final de la entrevista. No cree que se lo encuentre en la Feria del Libro, ahora que los dos son literatos. Además, Revilla tampoco se ha leído su libro: «De lo gordo no dice nada. Dónde está la panoja. No me he leído sus memorias. No le doy ese dinero, que me pide 50.000 euros». Y esto es todo lo que Revilla tenía que decir anoche sobre el Emérito. Como Forrest Gump, siguiente historia.. Aunque una visita de Miguel Ángel Revilla es como un revival de la anterior, y de la anterior, y de la anterior, y de la anterior… anoche había algo diferente en el ex político —también por llamarlo de alguna manera porque hace más política que muchos de los que siguen en activo—. Miguel Ángel Revilla estaba flojito, estaba, digamos, suave. Está en tono conciliador o en ese tono de «no me voy a pasar mucho que está el ambiente caldeadito».. De hecho, tras relatar el día que le confundieron con Can Yaman —obviamente su parecido es más que razonable— en el hotel Convención de Madrid, o el día allá por 1983 en que Severiano Ballesteros le salvó la vida al plantarse para que Revilla se subiera en el avión en el que iba él, de manera que Revilla se libró de coger el vuelo de la mañana siguiente, el cual se estrelló en la pista muriendo todos los pasajeros, a Revilla, que le duele «el alma» por culpa del «loco» de Donald Trump, le tocó hablar del trágico accidente ferroviario de Adamuz. No esperen que Revilla entrase anoche en ninguna guerra ni en ningún duelo para ver quién dispara más rápido; Revilla dio una lección de lo que significa estar con las víctimas y con sus familias. Al César lo que es del César. Revilla estaba flojito.. Seguramente lo habrá contado en otras muchas ocasiones, pero no tantas. Hace muchos años, Revilla perdió a su hermano Jaime en un accidente de coche. Sabe lo que es perder a un ser querido, con lo que para hablar de este sufrimiento tan incomprensible y tan doloroso, esta vez, Revilla sí tenía conocimiento de causa.. «Ahora están hablando de misas de Estado, pero esta gente —las víctimas y las familias— necesita un abrazo de los más próximos. Entiendo que estén hasta las narices de las explicaciones de los políticos, pero lo que necesitan es un abrazo. Me encantaría, si tuviera tiempo, darles un abrazo y decirles que tienen que seguir adelante. Yo entré en un agujero negro cuando murió mi hermano. Veníamos de un viaje de Noja, yo llegué a casa, me metí en la cama, llamaron a la puerta y me dicen que mi hermano y los que iban con él habían muerto en un accidente en un coche. Me desmayé porque no sabía qué hacer. A esos seres queridos que han fallecido, ¿qué les hubiera apetecido que yo hiciera? ¿Que me metiera en un agujero negro o que tirase para adelante?», afirmó Revilla. «¿Y la Justicia?», añadió Pablo Motos. «Donde estén los culpables, que lo paguen».. Incluso cuando Pablo Motos incidió en que si se demostraba que Óscar Puente es el responsable debería dimitir, Revilla no entró en batalla: «Si se demuestra que era un fallo en la vía, desde luego que sí. Tiene que haber unos responsables. Eso es un alivio, pero el mayor alivio es el abrazo». Aguantó las lágrimas, ¡vaya si las aguantó!. Tampoco quiso hacer sangre ni con Pedro Sánchez, ni con cómo están las cosas, ni prácticamente con nada. Tanto que, cuando Pablo Motos le preguntó precisamente por la situación del presidente del Gobierno, la respuesta de Revilla hasta le enmudeció: «Estoy alucinando con que Pedro Sánchez esté aguantando. Y estoy preocupado porque está muy desmejorado físicamente. Yo creo que está deseando irse. Está muy presionado por miles y miles de personas que no tienen otra cosa y que quieren aguantar un año y medio más. Es que yo no sería capaz de aguantar esto. Levantarte por la mañana y no saber qué teja se te va a caer en la cabeza. Una legislatura sin presupuestos. Sin gobierno y sin presupuestos». Flojito, ¿a que sí?. Pero que estuviera flojito no quiere decir que Revilla se callara. Nunca lo ha hecho, no lo iba a hacer ahora. Cuando Pablo Motos, de una manera muy sibilina, le preguntó si él cuando gobernaba Cantabria tenía un número dos y sabía todo lo que hacía, Revilla no tuvo ningún reparo, listo él, en responder que sabía todo y más. Listo él, pilló rápidamente a lo que se refería Pablo Motos, a Ábalos y a Santos Cerdán. Y pese a la flojera, Revilla no se calló: «Dos no te pueden hacer una cosa de éstas y que no lo supiera». De hecho, que también lo ha dicho alguna vez que otra, él fue el último que comió con Ábalos antes de que le destituyeran como ministro. ¡Ojo! Pagó Revilla, pero… «me quiso enchufar en la comida al gorila ese (Koldo), y me dijo que si le llevaba la contraria a Pedro Sánchez la habías cagado. Y que el único que le había llevado la contraria había sido él».. Miguel Ángel Revilla y Pablo Motos, anoche en El Hormiguero.ATRESMEDIA. Aprovechó que el Pisuerga pasa por Valladolid para señalar, sacar los colores (y hasta las tripas) a la clase política, porque es «el peor nivel de clase política que he visto en mis 83 años»: «Ahora hay una parrocha… (el pescado de deshecho). Personas que se agarran al cargo… Son profesionales del insulto». Se salvan muy pocos, dos, dijo.. Pero no hay entrevista con Revilla que no acabe con alguno de sus vaticinios. Acierta poco, pero tanto va el cántaro a la fuente que en algún momento acertará. Quiso saber Pablo Motos si celebrará los 84 antes de que haya elecciones o ya después de que haya. Revilla sigue convencido de que de este año no pasa. Eso dijo hace un año y hace dos. Creo que tiene tantas ganas que piensa que si lo dice muchas veces se va a cumplir el deseo.. Pero no lo dijo como lo dice siempre, lo dijo con preocupación, con preocupación por Pedro Sánchez. Pablo Motos alucinaba pepinillos: «Pues a mí es que Sánchez me da bastante pena. Yo en su momento le dije «convoca elecciones», y no me hizo caso. Ese Gobierno que pactó era un vuelo chárter que explotaba en el camino. Es que eso no es un cóctel bebible. Es que va a haber un palo terrible. Y va a haber —en las autonómicas que vienen ahora— el adelanto de lo que va a ocurrir, que va a ser que va a gobernar el PP y Vox. Y a mí ese tipo de cóctel no me gusta y no es bueno para España».. Citando a un escritor de su tierra, Manuel Llano, Revilla tiró de augurio, al parecido al oráculo de Delfos: «El mayor fallo de Sánchez es la falta de coherencia y que sea un mentiroso patológico. Y la mayor mentira es antes de unas elecciones decir una cosa y después hacer otra. Eso la gente no se lo perdona. La coherencia es lo que ha matado a este hombre porque ahora lo que diga nadie se lo cree. Como decía Llano, la discordancia entre lo que se dice y lo que se hace es la engendradora de los males que afectan a la religión y a la política». En su despacho tiene un marco con esta frase escrita.. Terminó El Hormiguero como empezó, haciendo lo que Revilla quería que se hiciese, cantando un cuarteto, El Cosío, también de su tierra y que canta música tradicional de Cantabria, de España y de «lo que duele la bandera». Acabó entre lágrimas, abrazando a Pablo Motos como si no hubiera mañana. Es la flojera de Revilla.
Televisión
