Aratz Lakuntza tenía una cuenta pendiente con los espectadores. Él, el concursante que había sufrido el infierno de El Conquistador -el reality vasco de supervivencia extrema-, no había tenido todavía la oportunidad de demostrar su valía, su fortaleza, su aguante, su epopeya. Hasta que anoche, Supervivientes decidió que había llegado el momento de abrir otro de los juegos míticos del programa: el Duelo al Sol.
No hay nada que guste más en Supervivientes que cuando un concursante logra gestas inimaginables. Aratz Lakuntza logró anoche algo histórico, una hazaña que ha devuelto a los espectadores una de las razones por las que Supervivientes sigue siendo el reality de todos los realities
Aratz Lakuntza tenía una cuenta pendiente con los espectadores. Él, el concursante que había sufrido el infierno de El Conquistador -el reality vasco de supervivencia extrema-, no había tenido todavía la oportunidad de demostrar su valía, su fortaleza, su aguante, su epopeya. Hasta que anoche, Supervivientes decidió que había llegado el momento de abrir otro de los juegos míticos del programa: el Duelo al Sol.. En Supervivientes hay tres juegos que son leyenda del reality: La Noria Infernal, la prueba del barro con la que siempre se abre cada edición y, por supuesto, el Duelo al Sol. La prueba en cuestión es de las más terribles de Supervivientes por el calor, por la fuerza física que hay que tener, por la elasticidad que requiere, pero sobre todo por la fortaleza mental que exige. No es otra cosa que sostenerse sobre los palos de una estructura mientras el programa poco a poco va inclinando cada vez más la estructura hasta que llegas a un punto en que estás completamente en paralelo con el mar. Es decir, el concursante acaba colgado cual jamón en el secadero hasta que los brazos o las piernas no lo aguanten más. Un potro de tortura en toda regla.. El martes, durante Supervivientes: Tierra de nadie, los supervivientes se enfrentaban al hambre en el clásico Banquetazo para conseguir su plaza en el juego de líder. Una prueba que consiguieron vencer: Nagore, Ivonne, Borja y Aratz. Anoche, ellos cuatro luchaban por el ansiado liderazgo en un nuevo juego.. Por parejas y según la playa a la que pertenecen, los cuatro concursantes se han disputado el collar de líder de sus respectivos equipos en el terrible Duelo al Sol. El que más tiempo aguantase sin caer al mar sería el ganador. En el turno de Aratz y Borja, del equipo de Playa Victoria, los concursantes luchaban con todas sus fuerzas contra la inclinación que a cada minuto dificultaba su postura y su permanencia en la estructura.. Se cumplía el minuto cinco cuando Borja ha cedido y ha terminado cayéndose al mar, mientras su contrincante seguía en la plataforma sin rendirse. Perfectamente Aratz podía haberse tirado una vez Borja ya se había caído, pero Aratz necesitaba quitarse esa espina de superviviente de los pies a la cabeza.. Hasta anoche, el récord del Duelo al Sol era de 12 minutos, los que aguantaron Rubén Torres y Miri, en otro épico momento de la historia de Supervivientes. A los 10 minutos, María Lamela avisaba de que la estructura ya no se podía inclinar más. Era el momento de aguantar. El plató de Supervivientes se venía abajo entre ensordecedores aplausos y vítores. El público quería épica, quería una gesta, quería una epopeya, y Aratz estaba dispuesto a dársela, más que otra cosa, porque él también la necesitaba.. «¡Quedan dos minutos para batir el récord! ¡Aguanta!», le gritaban sus compañeros desde la playa. Aratz aguantaba cambiando las manos, estirándolas, intentando recuperar las fuerzas. «Tienes que aguantar, tienes que aguantar. Lo va a conseguir Jorge, lo va a conseguir», gritaba María Lamela a Jorge Javier Vázquez.. A los 12 minutos y 31 segundos, Aratz se descolgaba de la estructura, no sin antes venirse arriba mandando besos a cámara, colgándose y volviéndose a colocar en la estructura. En el plató, sus ya excompañeros, los expulsados, lo vivían como si Aratz hubiera descubierto el gran invento del siglo XXI. Podría incluso haber aguantado más, pero era la propia María Lamela, consciente de lo que supone esta prueba, la que le pedía insistentemente que lo dejara ya.. «¡Impresionante!», le recibió María Lamela en la playa, con su quinto collar de líder esperándole. Se ha convertido en tradición en Supervivientes que cuando uno de los concursantes logra el collar de líder o realiza una apoteósica prueba se lo dedique a quien él o ella quiera. Aratz decidió que, como hoy es el Día del Trabajador, quería dedicárselo a las 200 personas que nunca se ven y que hacen posible que Supervivientes se haga realidad.. Y es que anoche fue la noche de las pruebas de Supervivientes. En esta edición, precisamente ese equipo al que Aratz dedicaba su epopeya se ha quebrado la cabeza para construir pruebas más duras y más espectaculares. Hasta esta edición —a excepción de la anterior de Supervivientes All Stars por el conflicto con la comunidad autóctona de los cayos— nunca se había usado el helipuerto para realizar las pruebas. Este año, el helipuerto ha adquirido un protagonismo inédito porque es el único espacio en el que se pueden llevar a cabo las pruebas que han construido para Supervivientes 2026.. En Cuarzo, productora encargada del programa, saben que una de las cosas que más gustan a los espectadores es que los supervivientes se dejen la piel —por no decir otra cosa— en esas pruebas; y, aunque mantienen muchas de las pruebas históricas, se quiebran la cabeza para encontrar otras aún más grandiosas y espectaculares. Esto es televisión, pero también es supervivencia.. Así que anoche, además de la epopeya de Aratz, el equipo de Supervivientes tuvo la gran idea de preparar una especie de desembarco a lo Piratas del Caribe para la prueba de localización. La prueba cansaba solo de verla, pero no fue el esfuerzo lo que provocó otro de los momentazos de la noche en Supervivientes. Fue, literalmente, el naufragio de Nagore Robles —acabó siendo atendida por el servicio médico del programa— y Marisa Jara.. La prueba era de agárrate y no te menees. Los supervivientes tenían que nadar hasta una zona del mar para quitar los pesos de una barca hundida, llevarla hasta la playa y, con unos tubos de madera, ir construyendo un carril para trasladar la barca hasta la zona en la que se encontraban el resto de sus compañeros en la playa. Una vez conseguido, tenían que desenterrar los remos, llevar la barca a la orilla y, de dos en dos o de tres en tres, remar hasta tres estructuras que estaban en el agua y recoger los remos que había sobre ellas, porque en los remos se encontraba la palabra oculta, que, casualidades de la vida, era «naufragio».. Los dos primeros viajes fueron relativamente bien, pero fue en el tercero, en el de Nagore Robles y Marisa Jara, cuando se vivió un momento surrealista, que, todo sea dicho, se estaba viendo que iba a ocurrir. La barca se les llenó de agua y las dos acabaron hundidas, teniendo que volver a nado con los remos en cuestión. Por supuesto, perdieron muchísimo tiempo y acabaron siendo el equipo derrotado y, por tanto, el nuevo equipo de Playa Derrota, pero cómo fue ese momento en el que se hunde la barca y empieza a sonar la canción de Titanic.. «¡Ay, la barca! ¡Se hunde la barca!», exclamaba Jorge Javier Vázquez al ver cómo las concursantes han caído al agua. «¡Barca a la deriva!», ha dicho María Lamela. Mientras, en el plató seguía sonando la banda sonora de la clásica película de Titanic. Igual, debería haber sonado Remedios Amaya y su «dónde está mi barca».
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