Juan del Val abre la boca y sube el pan; Juan del Val hace un «polémico» y la lía; Juan del Val suelta una carcajada y se monta; Juan del Val escribe algo en sus redes sociales y todo arde. Juan del Val es consciente de su poder de atracción para bien o para mal que genera en los espectadores, lectores y en la opinión pública. De hecho, sabe cómo usarlo, no lo esconde ni reniega de él. Lo ha dicho muchas veces, él va a contestar y él va a decir lo que le parezca guste más o guste menos.. Seguir leyendo
Juan del Val sabe muy bien lo que es abrir la boca y que suba el pan. Cada frase suya en televisión se convierte en una ristra de titulares, porque su poder de atracción para lo bueno y lo malo es fascinante. Es consciente, pero nunca había expresado lo que esto supone.
Juan del Val abre la boca y sube el pan; Juan del Val hace un «polémico» y la lía; Juan del Val suelta una carcajada y se monta; Juan del Val escribe algo en sus redes sociales y todo arde. Juan del Val es consciente de su poder de atracción para bien o para mal que genera en los espectadores, lectores y en la opinión pública. De hecho, sabe cómo usarlo, no lo esconde ni reniega de él. Lo ha dicho muchas veces, él va a contestar y él va a decir lo que le parezca guste más o guste menos.. Sin embargo, lo que pocas veces ha hecho Juan del Val es expresar lo que esa atracción supone para él, ni tampoco es de hacer acto de constricción. Al menos, hasta ahora.. De ahí que su última entrada publicada en su cuenta de Instagram sorprenda por lo inesperada e insólita en él. En ella reconoce que una veces se acierta y otras se yerra y que cuando eso ocurre es «lo más parecido a precipitarse al abismo».. La reflexion, acompañada de una fotografía suya en El Hormiguero, donde más impacto causan sus palabras cada vez que está en la mesa política y en la de actualidad, es un ejercicio de autocrítica, pero también de comprensión. De intentar que el que lo lea entienda lo que es dedicarse a la televisión en directo y lo que es ser humano.. De hecho, la imagen que acompaña la publicación es de este martes durante la mesa política de El Hormiguero. Mesa política que hace unas semanas vivió un tsunami por las palabras de Rosa Belmonte sobre Sarah Santaolalla, que llevaron a que Pablo Motos pidiera disculpas y a que Nuria Roca publicase un largo vídeo en sus redes sociales defendiendo a su marido, al que le cayeron de rebote una buena oleada de críticas.. Tal vez, la publicación de hoy de Juan del Val lleve escondido bajo sus palabras su contestación a lo que ocurrió esos días o, tal vez, es que Juan del Val ha querido desprenderse de parte de esa coraza de ‘a mí las críticas me resbalan’ y esa imagen de que él nunca se equivoca.. «Me gustaría compartir con vosotros algunas sensaciones que a veces se tienen cuando se hace televisión en directo. Creo que de esto no se habla demasiado y a mí hoy me apetece hacerlo», arranca su publicación.. «Al igual que en el día a día de cualquiera de vosotros, a veces dices una frase inoportuna de la que te arrepientes o, lo que todavía da más rabia, se te ocurren contestaciones muy brillantes una hora después de acabada una discusión» continúa, dejando caer que cualquiera se equivoca, y él también.. Juan del Val reflexion sobre algo que es obvio en televisión: «Si los programas están grabados o se lee lo que se dice, no hay riesgo». Sin embargo, en las tertulias de El Hormiguero o de La Roca es todo el directo y, por tanto, según explica Juan del Val, «hay que pensar a toda velocidad y hablar con la mayor precisión posible en poco tiempo».. Ver esta publicación en Instagram. La experiencia es un grado y el que lleva muchos años sabe controlar los impulsos, porque «como en cualquier otra actividad se va adquiriendo oficio, pero no siempre se está afortunado».. «A veces las ideas suenan de maravilla en tu cabeza, pero al convertirlas en palabras se produce una incómoda distorsión. Hay días que un chiste te resulta graciosísimo en tu mente, pero cuando sale al aire no tiene ni puta gracia», afirma el colaborador, guionista y escritor.. «Y todo eso pasa con varios millones de personas mirando (algunas deseando que te equivoques para hacértelo saber). Es lo más parecido que hay a precipitarse al abismo», sentencia.. Y al igual que «es fantástico cuando se acierta, cuando se logra hacer reír o cuando tus reflexiones son aplaudidas»; cuando es todo lo contrario, cuando uno se equivoca, cuando uno deja que su boca vaya más rápido que se su mente; es decir, «cuando la cagas lo único que te gustaría es que te tragase la tierra».. «A mí a veces también me pasa» remata, dejando en cada uno la idea de si es una manera de pedir disculpas a todas esos momentos equivocados o si es la reflexión que Juan del Val ha hecho después de dejar que la calma llegara tras la tormenta.
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