Hace tiempo que cada vez que se estrena una edición de La isla de las tentaciones intento hacer un ejercicio de empatía, colocarme en el lugar de las parejas, pensar qué haría yo si tuviera los bemoles de participar en La isla de las tentaciones, incluso recordar cómo eran mis relaciones cuando yo tenía su edad. Pero por mucho que lo intente, La isla de las tentaciones nunca deja de sorprenderme.. Seguir leyendo
La isla de las tentaciones 10 arrancó pareciendo La isla de las tentaciones de siempre, pero algo había cambiado: las parejas. Más allá de que todavía nos cuente entender qué hacen en el reality (la pregunta inicial de cada edición) lo que se vio en el estreno de La isla de las tentaciones es inexplicable
Hace tiempo que cada vez que se estrena una edición de La isla de las tentaciones intento hacer un ejercicio de empatía, colocarme en el lugar de las parejas, pensar qué haría yo si tuviera los bemoles de participar en La isla de las tentaciones, incluso recordar cómo eran mis relaciones cuando yo tenía su edad. Pero por mucho que lo intente, La isla de las tentaciones nunca deja de sorprenderme.. Lo que se vivió anoche en el estreno de La isla de las tentaciones 10 fue un revival, no sé si a aquellas primeras ediciones, o a principios de siglo. Como me decía Sandra Barneda el viernes pasado mientras la entrevistaba por el estreno, «el pánico y el miedo te paralizan». Sí, tenía razón, pero hay que hacer un añadido más: te paraliza y hace que se pierda el raciocinio.. Mira que es complicado que después de 10 ediciones, de dos tan seguidas (la anterior acabó en enero) y con un tema tan complejo como es el amor, donde cada uno somos de nuestro padre y nuestra madre, el reality pueda seguir sorprendiendo. Pues lo ha vuelto a hacer. Todavía no sé si para bien o para mal, porque esto no es cómo se empieza, sino cómo se acaba, pero, sin lugar a dudas, sorprendiendo.. La gran pregunta que siempre surge como espectador cuando arranca una nueva edición de La isla de las tentaciones es por qué están ahí, qué les ha llevado a poner en juego su relación o si son conscientes de dónde se están metiendo. A la primera pregunta, anoche, La isla de las tentaciones volvió a dejarme patitieso. Es difícil entender que una pareja que lleva 11 años de relación, con sus idas y sus venidas, pero 11 años, decida entrar en La isla de las tentaciones para saber si es la relación que uno quiere tener.. Mejor aún, para saber si estás enamorada de tu pareja. Pues sí, ese es el caso de Atamán (no confundas con Aquaman) y Leila. 11 años llevan juntos y anoche, cuando Sandra Barneda les pregunta por qué están en La isla de las tentaciones, ella, sin cortarse un pelo, afirma que no sabe si está enamorada de Atamán, que le quiere mucho, pero que lo de estar enamorada… ¿Crueldad o sinceridad? Este chico va a sufrir lo que no se ha escrito todavía en La isla de las tentaciones.. El resto de parejas están en La isla de las tentaciones 10 por motivos que ya hemos escuchado muchas veces: celos, desconfianza, sentir que tú eres la prioridad, dudas… Y anoche nos pudo parecer más de lo mismo, hasta que, hasta que La isla de las tentaciones decidió incluir un nuevo elemento en el juego que llevó a que lo que no necesita mucho para desestabilizarse empezara a hacerlo desde el minuto uno.. Si hay algo que La isla de las tentaciones ha regalado a los espectadores es ese sentimiento de comunidad que se crea entre amigos, familiares y desconocidos. Los WhatsApp queman con cada programa; X se transforma en ese patio de verano donde uno se sentaba a chismorrear del que tenías al lado. Y anoche, X ardió con los Illuminati del amor, con los protagonistas de El cuento de la criada versión La isla de las tentaciones, con los solteros, que aparecieron cubiertos con una capa roja, antorcha en mano. No sabía muy bien si iban a una reunión masónica secreta o a sacrificar a un o una virgen.. Se calentaron las parejas desde el primer momento en que les vieron o, más bien, sin siquiera verles. Porque los solteros y solteras llegaron con ganas de guerra, de incitar, de pinchar, de calentar el ambiente… Y no sé si esto influyó en lo que ocurrió después o es que la cosa ya venía torcida desde casa, pero cuando Sandra Barneda acudió a las correspondientes villas para que cada uno estableciera los límites de su pareja (los que hacen que suene la luz de la tentación), lo que se encontró la presentadora la dejó KO a ella y a todos.. Recordemos, esta es la décima edición; seamos sinceros, todas las parejas han visto La isla de las tentaciones, saben lo que allí ocurre, lo que pasa. Es decir, saben perfectamente que si tú pones como límite un beso en la mejilla, la luz de la tentación va a morir por exceso de voltaje. Pues aun así, lo que se vivió en el momento de poner los límites fue inexplicable.. Que no bailen cerca, que no jueguen al hielo, que no besen o les besen en ninguna parte del cuerpo, que no «se le alegre el cimbrel» (como si eso se pudiese controlar), que si hay comentarios feos sobre ellas o ellos, sus parejas les defiendan al instante, que no hablen con una o con el otro, resumiendo, que no vivan. Entonces, ¿para qué van a La isla de las tentaciones? Hay cosas que no tienen explicación y que tampoco uno puede entender. Los límites que las parejas se pusieron son de tal calibre que cruzan todos los límites, pero de la cordura.. Y, claro, entró en escena una de las novedades de La isla de las tentaciones 10 y comenzó el desparrame. Por primera vez en la historia del programa, las chicas pudieron ver unos minutos de la llegada de las solteras a la villa de los chicos y unos minutos de su primera fiesta. A ver, en las imágenes no se veía absolutamente nada que pudiera desatar lo que finalmente desató. Solo se vio una fiesta, chicas hablando con chicos, chicos riendo, chicas, de momento, acercándose poco a poco, uno hablando con una. Es decir, nada de nada. Pues fue el todo. Cómo llegó a ser la cosa que una de las chicas, Julia, estudiante de Psicología (igual juega con ventaja), fue la única que puso un poco de orden al escuchar al resto de compañeras completamente desquiciadas por nada. «A ver, que no están haciendo nada». Daba igual, cuando algo te ciega no hay nada ni nadie que te pueda abrir los ojos.. Y si esto pasó con unas imágenes de la nada, lo que vino después en el primer reencuentro tras la separación no iba a ser mejor.. Después de que las parejas de La isla de las tentaciones 10 pasasen sus primeras horas separadas y en sus respectivas villas con las tentaciones, todos volvían a encontrarse frente a Sandra Barneda, donde no faltaba la tensión y los fuertes reproches, en especial entre Nerea y José, que protagonizaron un duro momento que llevó a que la presentadora tuviera que intervenir, ponerse entre medias de ellos, separarles y lanzarles la primera advertencia de la edición.. Todas reprochaban lo que habían visto a sus chicos en esas imágenes de la primera fiesta, pero todo saltaba por los aires entre Nerea y José. Ella le reprochaba, entre gritos y completamente pasada de vueltas, qué había hecho con «la soltera rubia» (Fátima) en las primeras horas. Solo habló, ni más ni menos.. «¿Por qué coño haces esto? Llevo todo el día llorando. ¡No le hables!». Él se defendía dejando claro que estaba equivocada: «No me chilles, ¿vale? Yo ya he llorado tres veces. Solo me están hablando, no me gusta ninguna». La gran frase: «Yo ya he llorado tres veces», como si el amor se midiera por las veces que tu pareja llora por ti. En fin…. Todo mientras Sandra Barneda intervenía en varias ocasiones para que se separasen, mientras el resto de parejas se estaba lanzando sus propios reproches. «¡Por favor! A vuestro lugar, os sentáis u os vais fuera», les advirtió una Sandra Barneda que veía que la cosa se le iba de las manos.. Cuando la presentadora conseguía que se uniesen al resto de sus compañeros, les lanzó unas contundentes palabras ante su actitud: «Estáis aquí y hay una norma clara, a mí me tenéis que respetar. Si veis que me acerco a las tres os tenéis que separar y esto va a tener consecuencias. Esto es difícil y lo sabíais, que no vuelva a pasar».. Ambos pedían disculpas a Sandra Barneda por su actitud y José reprochaba a Nerea que se hubiera puesto así desde el primer momento: «No estás preparada para estar aquí y si no lo estás nos largamos y punto. Qué vergüenza». Aunque ella seguía explicando el motivo: «¿Sabes lo que he visto? Yo solo te veo a ti y no me fijo en los demás». A ver, insisto, que no vio nada de nada. Fíjate si no lo vio que Nerea, para confirmarse a ella misma, pedía al resto de chicas que confirmaran lo que estaba diciendo. Mutis por el foro. Comenzaba calentita la cosa y no iba a bajar las revoluciones.. Entraron los solteros y las solteras y, de nuevo, algo cambió. Lo habitual en La isla de las tentaciones es que sean ellas las que se insulten, pues ahora también se sumaron ellos. Un festín de musculitos, de «yo estoy más bueno que tú», de «no me llegas ni a la suela del zapato», de «eres feo», de reunión a las 8 de la mañana un lunes en el gimnasio para verse frente al espejo y comprobar si tus músculos se inflaman más que el de al lado. Si es que… Y luego ellas, más de lo mismo, o peor, que si «choni», que si «friqui», que si «feas». Solo dos silencios: el de Julia y el de Ainhoa. ¡Ojo! Porque esto solo acaba de empezar.
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