Aunque es pronto para hacer un balance de audiencia de Top Chef: Dulces y Famosos, las primeras semanas de emisión en La 1 del talent culinario han dejado buen sabor de boca a los espectadores, sobre todo gracias a la mezcla entre el mediático casting, el experimentado jurado y la conducción del formato por parte de Paula Vázquez, con varios concursos de este tipo a sus espaldas y con una etiqueta que es más que un halago, la que le puso el director general de RTVE, Sergio Calderón: «Paula Vázquez es el talismán de Televisión Española».. Seguir leyendo
La 1 estrenó a mediados de febrero su propuesta más dulce de la temporada, el talent culinario Top Chef: Dulces y Famosos, que ha conquistado a la audiencia con los postres realizados por los concursantes y su mediático casting, liderado por «el talismán» de RTVE, Paula Vázquez
Aunque es pronto para hacer un balance de audiencia de Top Chef: Dulces y Famosos, las primeras semanas de emisión en La 1 del talent culinario han dejado buen sabor de boca a los espectadores, sobre todo gracias a la mezcla entre el mediático casting, el experimentado jurado y la conducción del formato por parte de Paula Vázquez, con varios concursos de este tipo a sus espaldas y con una etiqueta que es más que un halago, la que le puso el director general de RTVE, Sergio Calderón: «Paula Vázquez es el talismán de Televisión Española».. La gallega se muestra convencida de que esta edición es «un cambio brutal» para el formato -se trata de la versión VIP y de repostería tras la emisión del original en Antena 3 entre 2013 y 2017 presentado por Alberto Chicote-. Y lo dice sin rodeos: «Lo primero que han notado los espectadores es el escenario: completamente distinto, precioso, casi pastelón». Pero lo que de verdad altera el ritmo del programa está detrás de las cámaras: «Ahora los concursantes interactúan mucho más. Se forman tríos, grupos… y eso dispara la energía. Entre ellos se ha creado una dinámica casi de serie. Todo fluye a una velocidad que ni planeándolo».. «Los concursantes están llorando porque se les queda cruda una galleta: ¿Cuándo una galleta había sido tan importante para ellos?». A esa mezcla se sumó Osvaldo Gross al jurado junto a Eva Arguiñano y Paco Roncero, de cuya presencia, asegura, aporta «cultura, criterio y una sabiduría culinaria que nos enriquece a todos». También las pruebas se han reformulado y, por primera vez, hay un salón desde el que los concursantes que no están participando observan todo. «Sufren, lloran… y los que cocinan lloran hasta porque se les queda cruda una galleta. ¿Cuándo una galleta había sido tan importante?».. Vázquez se sigue emocionando, pues, aunque lleva años en la televisión, cada programa lo vive como si fuese el primero. Por eso no tiene problema en emocionarse, en llorar si es lo que le pide el cuerpo, porque «vi un vídeo de la psicóloga Pilar Sordo hablando de llorar en el que decía que es la forma que tiene el cuerpo de regularse. Desde entonces, cuando me dan ganas, lo dejo salir. Creo que es cortisol que se libera».. A sus 51 años, la presentadora asegura vivirlo todo con más calma: «Dejo que el amor llegue. Cuando algo me emociona, me quedo ahí un rato, llorándolo, y pienso: ‘Qué maravilla, hoy el día valió la pena'». Y en Top Chef: Dulces y Famosos asegura que no han faltado motivos: «Aquí se vive de todo: momentos preciosos y otros durísimos. Hay gente que no duerme, que encadena teatro, rodajes, viajes… y aun así sigue. Ese esfuerzo me emociona».. Sin duda alguna, el fichaje de Belén Esteban ha sido el más comentado del casting y, aunque la gallega no había trabajado nunca con La Patrona (como se hace llamar), en el tiempo que han pasado juntas en el programa ha podido hacerse una idea de cómo es la madrileña: «Tiene muchísima tele. Controla, colabora, se mezcla con todo el equipo. Es muy inteligente y nos está dando un juego increíble». Y añade, entre risas: «Tiene ese punto canalla suyo: diga lo que diga, caiga quien caiga, lo suelta. Pero es verdad que nunca he oído a nadie hablar mal de ella. Y eso, en televisión, es rarísimo».. Paula Vázquez, durante uno de los programas de Top Chef.RTVE. La combinación de Belén con Ivana Rodríguez, la hermana de Georgina y pareja de Cristiano Ronaldo, está propiciando grandes momentos porque «cuando cocina Belén con Ivana, que es una dama, con un estatus… te mueres de la risa. Es el polígono mezclándose con la élite. Divertidísimo».. En otros programas del estilo (Bake off: famosos al horno) probaba tantos postres que engordaba algún kilo, como comentó durante las emisiones, pero esta vez no le ha pasado, ya que en su anterior programa, Hasta el fin del mundo, volvió más que saciada de azúcar «por los alfajores de Argentina»: «Entre la comida rápida que tomábamos durante las grabaciones y no tener tiempo, engordé. Así que me propuse no probar ningún postre en Top Chef: Dulces y Famosos». Además, ha encontrado la excusa perfecta: «Al principio los postres son tóxicos, no mezclan bien las proporciones. Pero de vez en cuando pruebo alguno y alucino. Llegan sin saber hacer nada y en una hora te montan un proceso súper elaborado».. En lo personal, Paula dice estar en un momento de ruptura con su versión más contenida: «He dejado atrás una parte infantil, de pudores y de mierdas. Como me dice Eva Arguiñano: ‘La vida se va, Paula. Vívela ya'». Y lo ha asumido: «A veces estás pendiente del qué dirán, de si te hacen una foto… y piensas: ¿Qué hago? Se me está yendo el tiempo. Por eso ahora quiero gamberrear. Quiero hacer cosas. Y es ahora. No tengo ataduras, no tengo hijos, nadie depende de mí. Es el momento».. Tras meses de rodaje y viajes, reconoce que necesita parar en cuanto se acaba la emisión del talent culinario, ya que nota que le empieza a pasar factura a su cuerpo: «Desde el 15 de agosto no he parado. Se me inflama la piel, se me cae el pelo, tengo un neuroma de Morton en el pie (engrosamiento benigno del tejido nervioso entre los dedos del pie, que causa dolor intenso, ardor o entumecimiento en la planta y dedos). En la rueda de prensa de presentación del programa fue la primera vez en un año que me ponía tacones. El cuerpo dice: Ya si eso… que tienes más de 50 años, recógete un poquito».. «Se me inflama la piel, se me cae el pelo, tengo un neuroma de Morton en el pie… tengo que parar». Sobre la renovación de Hasta el fin del mundo, no tiene respuesta: «Conmigo no han hablado. Lo analizaré. Ha sido durísimo. Eran 17 horas de autobús, aduanas eternas, llegar al hotel a medianoche y tener citación a las dos y media… Y luego ver noticias de accidentes en las mismas zonas donde rodábamos. Allí las carreteras desaparecen en algunos tramos».. Aun así, no cierra la puerta. «Los cámaras están hechos de otra pasta. Yo no me sé la ruta. Si me la dicen y me dicen el idioma, me lo pienso. Seguro que luego decimos que sí, pero mientras estás allí piensas: ‘¿Por qué he aceptado…?'».
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