Hay muchas cosas que la memoria borra del contenedor de recuerdos. Con la televisión ocurre lo mismo. Nos quedamos con algunos momentos, que todos recordamos como un mantra -como aquel «quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza» de Gran Hermano 1- y otros se olvidan, pese a que en su momento fueron de esos que a la mañana siguiente nadie podía evitar comentar en el desayuno. . Seguir leyendo
Los Chunguitos vuelven a los escenarios, y vuelven los tres. 50 años en la música han hecho que el trío, que se separó hace ahora casi 19 años, se reúna de nuevo para llenar Las Ventas y… liarla en El Hormiguero
Hay muchas cosas que la memoria borra del contenedor de recuerdos. Con la televisión ocurre lo mismo. Nos quedamos con algunos momentos, que todos recordamos como un mantra -como aquel «quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza» de Gran Hermano 1- y otros se olvidan, pese a que en su momento fueron de esos que a la mañana siguiente nadie podía evitar comentar en el desayuno.. Con Los Chunguitos y su mundo televisivo sucede algo parecido. Juan y José encontraron hace años en la televisión un lugar donde trabajar, donde ganarse el sustento y donde hacer y dejar hacerse creando un estilo propio: los hermanos Salazar eran la inocencia televisiva, nuestros Steve Urkel patrios a los que solo les faltaba decir el tan famoso «¿he sido yo?».. Cuando en 2007 Juan, José y su primo Manuel decidieron separarse y llevar su carrera musical cada uno por su lado -los hermanos a lo suyo y el primo a su rollo- en sus cabezas no estaba encontrar en la televisión su resguardo y cobijo. Durante años siguieron recorriendo los escenarios de España con su Veneno, con su Carmen, con su humo, hasta que en 2013 les llegó la oportunidad de convertirse en personajes de la televisión gracias a Tu cara me suena. Y de ahí al estrellato. Tal estrellato que hasta anoche en su visita a El Hormiguero en nuestra memoria se había olvidado lo que durante una temporada convirtió a El Hormiguero en un lugar distópico con la sección Chungui Cine.. Se suponía que su trabajo como colaboradores de El Hormiguero era ejercer de críticos de cine con un estilo muy particular y humorístico, comentando éxitos como El lobo de Wall Street al que ellos rebautizaron como El bolo de Wall Street. Pero la sección fue derivando en una especie de sketches en el que la labor de Los Chunguitos era reírse y reírse con ellos, sometiéndose a situaciones que ellos nunca habían vivido.. De ahí salieron algunos de esos momentos que hasta anoche la memoria televisiva había guardado en un cajón, como cuando se fueron a esquiar; «mejor que Bareira», lo llamaron; o en su accidentada visita a Faunia. Probablemente, aquellas grabaciones, que aún hoy sacan una sonrisa, hoy por hoy se someterían al escarnio de las redes sociales, criticando el sometimiento de los hermanos Salazar a determinados excesos televisivos. Así estamos, en lo absoluto y políticamente correcto.. Si los vídeos que El Hormiguero mostró anoche de aquellas aventuras de Los Chunguitos se repitieran, el programa de Pablo Motos sería más aún, y mira que es difícil, carne diaria de titulares. Así estamos, en lo absoluto y políticamente correcto.. Lo que igual tampoco recordamos es que gracias a su fichaje en El Hormiguero y a esas cómicas barrabasadas, a Los Chunguitos se les abrieron puertas que, seguramente, sin aquello nunca se les hubieran abierto, pues los espectadores seguirían pensando en Los Chunguitos como la banda sonora de la cultura quinqui (y a mucha honra).. El Hormiguero y Tu cara me suena les dio la oportunidad de participar en Gran Hermano VIP 15, en convertirse en una de las familias protagonistas de los Gipsy Kings durante tres temporadas, en participar en MasterChef Celebrity… La tele fue el descanso del guerrero después de décadas dedicándose a la música para salir de aquella chabola de Puente de Vallecas en la que vivieron hasta que los hermanos Salazar, los primeros, Juan, José y Enrique (murió en 1982) grabaron su primer disco.. Anoche en El Hormiguero no regresaron como los Chungui Cine, sino como Los Chunguitos, pues tras 19 años separados los hermanos Salazar y su primo han vuelto a juntarse para celebrar los 50 años en la música. ¡Ojo, que tienen todo vendido para su primer concierto este jueves en Las Ventas!. Y aunque nos riamos con ellos, el relato de anoche de Los Chunguitos con su historia es estremecedor. Aquellos niños a los que con las primeras 300.000 pesetas que le dio a José un señor después de limpiarle los zapatos pusieron paredes de ladrillo a su chabola, se compraron camas y llenaron la casa de televisores. «Sí, nosotros vinimos de Badajoz y vivíamos en una chabola de madera en el Puente de Vallecas, no teníamos de nada, ni agua, ni luz, ni comida. Dormíamos en el suelo en una manta», contó anoche Juan.. Bocadillos de pipas, cuando había hambre; de porras cuando no había suficiente dinero… hasta que llegó la gloria y la fama. Fue un golpe de suerte, pero después hay que mantenerlo. Se podrá contar muchas cosas de Los Chunguitos, pero que han currado como jabatos es una verdad como un templo.. Cuando uno pasa hambre, y ellos pasaron mucha, como desvelaron anoche, trabajar es un privilegio. Y si es la tele la que se convierte en tu trabajo, ni te cuento. Para Los Chunguitos la oportunidad televisiva fue un regalo caído del cielo. Cierto que si la audiencia no les hubiera querido, apaga y vámonos, pero ellos hicieron porque se les quisiera.. Por eso era inevitable que anoche Pablo Motos no recordase aquella temporada de 2014 en El Hormiguero en la que de la mano de Jordi Moltó, el encargado de los experimentos audiovisuales del programa de Antena 3, se sometían a verdaderas locuras que aún hoy arrancan la carcajada.. Seguro que anoche, quien estuviera viendo El Hormiguero ni siquiera se acordó de que fueron colaboradores hasta que lo recordó Pablo Motos. Y, seguramente, pocas memorias se acordaban de la noche en la que Juan se plantó en la calle Alcalá, donde se encuentra el plató de El Hormiguero, completamente «en pelotis» para echarse a la carrera. Pues sí, eso ocurrió en 2014, hoy sería impensable. De hecho, para que veas cómo es la cosa hoy por hoy, la fotografía que debería acompañar esta noticia es la Juan de espaldas con el culo al aire corriendo por la Calle Alcalá. No, no puede ilustrar está información porque el algoritmo te sanciona.. Recordar aquel momento significa que no hace tanto la televisión era más libre. Cuando aquello ocurrió, cuando Juan echó a correr por la calle Alcalá completamente desnudo, mientras un coche de la Policía Municipal apareció de la nada y fue a por aquel hombre que estaba en pelotas en una de las calles más concurridas de Madrid, nadie se escandalizó, nadie se echó las manos a la cabeza, ni nadie montó el pollo por ver a Juan Salazar desnudo, en directo, en una sección donde la clave era precisamente aquello.. Tampoco se escandalizó nadie anoche, porque era un recuerdo. Diferente hubiese sido si Juan Salazar hubiese repetido la hazaña. Eran otros tiempos, que diría la abuela Cebolleta. Hay veces que viene bien recordarlos.. Por cierto, anoche hubo tertulia política y, sí, volvió a la mesa Rosa Belmonte, después del folletín de la semana pasada con Sarah Santaolalla. No se dijo nada, ya lo habían dicho todo antes. Pero esa es otra historia.
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