Los espectadores nos hemos acostumbrado, más bien, nos han acostumbrado a que cada vez que hay un evento televisivo tenga que pasar algo. Y si no pasa dejamos volar nuestra imaginación y sacamos nosostros mismos el conejo de la chistera.. Seguir leyendo
Las Campanadas para dar la bienvenida a 2026 salieron a pedir de boca. Chenoa y Estopa lo hicieron de maravilla; Cristina Pedroche y Alberto Chicote, sin medio escándalo. Faltó un poquito de chispa vital
Los espectadores nos hemos acostumbrado, más bien, nos han acostumbrado a que cada vez que hay un evento televisivo tenga que pasar algo. Y si no pasa dejamos volar nuestra imaginación y sacamos nosostros mismos el conejo de la chistera.. Hasta hoy por la mañana no se sabrá quién ganó la batalla de las audiencias de las Campanadas: ¿reinará Cristina Pedroche o volverá a ocupar el trono La 1 con Chenoa y Estopa? Cualquier cosa puede pasar. Sin embargo, lo que hoy se puede decir sin miedo a equivocarnos es que las Campanadas con las que se recibió 2026 fueron las más políticamente correctas desde hace años. Yse agradece.. En un año convulso, crispado, agitado, polarizado, desquiciado, empezar 2026 con un poco de paz es un regalo del que probablemente todavía no seamos conscientes. Y esa paz es la que dieron tanto Atresmedia como RTVE -las Campanadas se emitieron en simulcast en ambos grupos audiovisuales-.. Faltó algo de chispa vital, pues de las Campanadas del año pasado y de años anteriores donde, incluso, se terminó hasta en los Juzgados, es complicado rebajar la intensidad y volver a lo que era una Nochevieja en la que todo sale a pedir de boca y no hay polémicas que enciendan los fuegos artificiales en ningún hogar.. Ese fue el logro de Chenoa, Estopa, Cristina Pedroche, Alberto Chicote, Xuso Jones y Sandra Barneda. Las tres cadenas -La 1, Antena 3 y Telecinco- batallan durante todo el año cada uno con su propio objetivo: La 1 seguir sumando audiencia cueste lo que cueste; Antena 3 sosteniendo la corona de la televisión más vista; y Telecinco intentando superar una crisis que dura ya demasiado. Que una noche, la última noche de 2025 y la primera de 2026, durante 15 minutos, el sosiego, el buen hacer y la calma se instaruran en la televisión, no sabemos si aposta o por casualidad, es digno de poner en valor, por mucho que a todos nos guste un buen salseo.. Porque, aunque no lo parezca, sí que hubo el salseo necesario, el justo, el perfecto. Estopa y Chenoa jugaron a lo que mejor saben hacer, ser ellos mismos. Se dejaron llevar lo justo y necesario, regalaron unas buenas Campanadas y cumplieron con la labor que se les había encomendado, la de que no la liaran muy parda como muchos creyeron que podrían hacer.. Cristina Pedroche y Alberto Chicote hicieron lo que llevan haciendo desde hace una década juntos en la última noche del año: ella, sirviendo brillo y dando el tema de conversación que toda casa necesita cuando uno ya se ha comido las uvas. Él, siendo el acompañante perfecto para volver a dejar a su compañera brillar como debe brillar una reina de las Campanadas -y eso que este año hubo una reina imprevista, Amaia Montero-.. Y Sandra Barneda y Xuso Jones, aguantando el tirón, porque a ellos no les quedaba otra que aguantarlo. Bastante duro es ya presentar las Campanadas en una cadena que sigue en caída libre. El castigo está siendo exagerado para el delito cometido.. Lo políticamente correcto triunfó en las Campanadas. La perfección fue tan perfecta que los peros que se pudiesen poner son más por el critiqueo que tanto nos gusta que por cualquier otra cosa. Pocas veces se escribe lo mismo para describir a tres cadenas de televisión que compiten y que, como en todo, tienes su seguidores y sus haters. La realidad de estas Campanadas es que las tres dieron lo que más necesita ahora mismo: paz.
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