La autora de ‘Han cantado bingo’ es una de las sorpresas de la narrativa española reciente Leer
La autora de ‘Han cantado bingo’ es una de las sorpresas de la narrativa española reciente Leer
Lanzarote no aparece nombrado en Han cantado bingo, de Lana Corujo (Reservoir Books), hasta su último suspiro, aunque Lanzarote sea el paisaje, el espacio, el sonido y el fantasma de la novela que en diciembre estrenó su undécima edición (20.000 ejemplares vendidos) y que es una de las grandes sorpresas de la literatura española reciente. «Lanzarote no aparece nombrado y no hay topónimos en la novela, sólo aparece un volcán nombrado, El Ahorcado, pero resulta que El Ahorcado existe en el libro y en ningún otro lado. La contención y los silencios son necesarios porque esta novela también descansa en lo que no se cuenta o se cuenta pero no se nombra. La tensión de los silencios es también la vibración en la que vive la protagonista», cuenta Corujo, artista, editora y poeta.. Lanzarote es también el motivo de que Han cantado bingo exista. «Este libro nace de mi reconciliación con la isla. De niña, siempre vi mi isla como un límite, más que como una oportunidad. Me fui a Madrid a estudiar, hice mi vida y solo volví a Lanzarote después de la pandemia. Me hice muchas preguntas. Tenía pendiente una reconciliación con ese paisaje».. Y la reconciliación entre la narración y la poesía, ¿es relevante? Corujo es autora de dos libros de poesía y Han cantado bingo es, obviamente, la narración de una poeta. Hasta la manera en la que están dispuestos los diálogos parecen cosa de un escritor ultraísta. Pero, a la vez, el texto tiene todo lo que se espera de una novela: el conflicto, los presagios, el crescendo, los personajes que evolucionan, el terror… «Dejé que la poesía entrase de una manera natural», dice Corujo. «Me gusta escribir, pero me gusta más reescribir. Escribo y luego vuelvo al texto y eso es lo que de verdad me encanta. Ahí es donde aparece la poesía, que es una manera de dar al texto, de tomar algo estructural y darle otra dimensión. Trabajo como en la ilustración, por capas. Y la poesía es esa capa que pone los destellos».. Han cantado bingo es el relato en primera persona y en presente de una niña lanzaroteña que crece junto a: a) una hermana pequeña a la que ama y odia. b) unos padres inmaduros e ingenuos. c) Una abuela que le abre la puerta al mundo de los fantasmas. d) Una amiga que tiene todo lo que a ella querría y le falta. e) un paisaje de volcanes, casitas desangeladas, bares iluminados con fluorescentes y hoteles en los que colarse. ¿Cómo resumir la acción? Algo le pasa a esa familia a mitad de la novela, algo terrible, de modo que los personajes de Han cantado bingo tienen que vivir con culpas, espíritus y penas. No hace falta contar mucho más. «En mi familia no había historias de fantasmas. Bueno: mi abuela me decía que hay que temer a los vivos, no a los muertos. En la novela pasa eso: no son los fantasmas los que hacen daño».. Cuando aparecieron las novelas de Alexis Ravelo parecía que había un filón de realismo sucio con el habla canaria. Aquí, ese lenguaje aparece en forma de una casi novela gótica.. No quería hacer una novela oral, no era mi objetivo. Pero no me puedo deshacer de la manera que tengo de hablar. Me parece bonito dejar que esas palabras se cuelen naturalmente en mi narración y ser consciente de que la voz que está escribiendo es la mía, hecha por el territorio, por mis experiencias vitales. Me encanta por ejemplo leer literatura canaria, me encanta no contener el lenguaje, dejar que esté presente de una manera natural y que no genere una barrera. Al contrario.. Canarias sublime y precaria, poética y ¿cómo decirlo? Pobre y mal acabada. Los padres de la narradora de Han cantado bingo están separados y han dividido la casa familiar con un panel de pladur. Las fiestas del pueblo son violentas. «Siempre miramos la cara A de Canarias, el sol y la playa, el territorio y el patrimonio noble. Luego está la cara B, la desigualdad, la violencia, el espacio natural acosado. Me interesaba mucho coger esos paisajes y darles la vuelta para explorar las violencias que existen, lamentablemente, y alejarnos de la imagen romantizada de Canarias», dice Corujo.. Junto a Lanzarote, hay otra palabra clave para entender Han cantado bingo: familia. «No hay familias perfectas, ¿verdad? Pero de pequeños pensamos que la familia de nuestra amiga es la normal y la nuestra un desastre. Yo soy hermana mayor y me fascina mi relación con mi hermana. Es la relación más salvaje de mi vida. Mi hermana es la única persona que me escucha cantar, que me ve bailar. Es con quien me he peleado más. Nos decíamos: ya no somos hermanas. Este libro también es una manera de decirle: ‘Estoy muy contenta de haber compartido mi vida contigo'».. ¿Algo más? Sí, el anclaje del libro en la vida de su autora: «Me fui a Madrid porque crecí escuchando: ‘Saca buenas notas, sé buena, cumple y vete’. Y me fui. Mis padres hicieron un esfuerzo enorme, pero yo era pequeña y pensaba que todos teníamos esa oportunidad. Claro que me quería ir, me cambié de bachillerato para no pasar otro curso en Lanzarote. El mundo estaba fuera. Después, volver me costó. Me fui de Madrid llorando, con la sensación de fracaso. Había cometido un error. No un error, pero sí una decisión que salió mal: renuncié a un trabajo estable justo antes de la pandemia. Así que volví a casa de mi madre. ‘¿Y ahora qué?’, pensé. Entiendo esa angustia, eh, pero ahora en Lanzarote estoy bien. No es un territorio fácil, pero es que el mundo no es fácil. Hacemos lo que podemos».
Literatura // elmundo
