La nueva etapa de Universo Calleja ha encontrado una de esas combinaciones que funcionan especialmente bien en televisión: el espectáculo visual de una aventura extrema mezclado con confesiones que difícilmente tendrían cabida en otro formato. El programa de anoche convirtió las aguas cristalinas de Maldivas en el escenario de dos relatos completamente distintos, pero unidos por un mismo hilo conductor: el precio que puede llegar a tener la fama. Mientras Laura Madrueño confirmó públicamente por qué decidió abandonar Supervivientes -el programa fue grabado antes del anuncio oficial-, José Carlos Montoya, el fenómeno televisivo surgido de La isla de las tentaciones, abrió por primera vez una de las etapas más oscuras de su vida, llegando incluso a revelar que tuvo pensamientos suicidas tras el huracán mediático que cambió su existencia.
El programa de Jesús Calleja dejó dos de las confesiones más impactantes de la temporada: Laura Madrueño explicó por qué puso fin a su etapa en Supervivientes y Montoya recordó la depresión que sufrió tras convertirse en un fenómeno mundial
La nueva etapa de Universo Calleja ha encontrado una de esas combinaciones que funcionan especialmente bien en televisión: el espectáculo visual de una aventura extrema mezclado con confesiones que difícilmente tendrían cabida en otro formato. El programa de anoche convirtió las aguas cristalinas de Maldivas en el escenario de dos relatos completamente distintos, pero unidos por un mismo hilo conductor: el precio que puede llegar a tener la fama. Mientras Laura Madrueño confirmó públicamente por qué decidió abandonar Supervivientes -el programa fue grabado antes del anuncio oficial-, José Carlos Montoya, el fenómeno televisivo surgido de La isla de las tentaciones, abrió por primera vez una de las etapas más oscuras de su vida, llegando incluso a revelar que tuvo pensamientos suicidas tras el huracán mediático que cambió su existencia.Porque si algo caracteriza al formato de Jesús Calleja es precisamente esa capacidad para bajar las defensas de sus invitados. Lejos de un plató, sin la tensión del directo y rodeados por un paisaje paradisíaco, las entrevistas terminan convirtiéndose en conversaciones donde los protagonistas dejan caer confesiones que hasta ese momento habían permanecido guardadas.Y eso fue exactamente lo que ocurrió.La noche comenzó con una Laura Madrueño muy diferente a la presentadora que durante los últimos años ha acompañado a los concursantes de Supervivientes desde Honduras. Lejos del papel institucional que exigía el reality de supervivencia, la periodista mostró su faceta más personal y recordó que, antes de convertirse en uno de los rostros imprescindibles de Mediaset, su gran pasión siempre había sido el mar.Documentalista especializada en fauna marina y experta buceadora, Madrueño compartió con Calleja su fascinación por los tiburones y confesó que uno de los grandes sueños de su vida era poder contemplar de cerca a un tiburón tigre. Un deseo que el aventurero hizo realidad durante el viaje.Pero el verdadero interés de la conversación llegó cuando ambos comenzaron a hablar del programa que ha marcado los tres últimos años de su carrera.La periodista recordó el enorme vértigo que sintió cuando recibió la propuesta para convertirse en la presentadora desde Honduras de Supervivientes. El cambio no podía ser más radical. Había pasado casi una década ofreciendo la previsión meteorológica en un pequeño plató para enfrentarse, de repente, a un escenario completamente abierto, con enormes distancias, cámaras repartidas por toda la playa y sin las referencias habituales de un estudio de televisión.Aquella primera toma de contacto estuvo muy lejos de la seguridad que después demostraría cada semana delante de millones de espectadores. «Salí llorando de la playa de juegos», confesó. «No era capaz de hacerlo».La sensación de desorientación fue absoluta: «Llevaba 10 años presentando en un set de un metro cuadrado. Estaba en una playa enorme con cámaras que no sé d?
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