Hay gestos que dicen mucho más y hacen mucho más que las palabras. Seguramente, lo que hizo anoche Leiva en su actuación final en La Revuelta no llegue a quien tiene que llegar, pero fue el gesto de quien usa su repercusión y su imagen para poner voz a las injusticias y a los desvaríos. Nunca sabremos si el gesto de anoche de Leiva, que enmudeció e impactó a la audiencia, era algo preparado y consensuado con David Broncano y con la dirección de La Revuelta, pero sí sabemos que, sin decir nada, Leiva lo dijo todo.. Seguir leyendo
Leiva acudió anoche a La Revuelta y en cuestión de minutos cambió toda La Revuelta. No respondió a las preguntas habituales, dejó a cuadros a David Broncano y terminó su paso por el programa con un gesto para el que no necesito palabras
Hay gestos que dicen mucho más y hacen mucho más que las palabras. Seguramente, lo que hizo anoche Leiva en su actuación final en La Revuelta no llegue a quien tiene que llegar, pero fue el gesto de quien usa su repercusión y su imagen para poner voz a las injusticias y a los desvaríos. Nunca sabremos si el gesto de anoche de Leiva, que enmudeció e impactó a la audiencia, era algo preparado y consensuado con David Broncano y con la dirección de La Revuelta, pero sí sabemos que, sin decir nada, Leiva lo dijo todo.. Leiva acudió anoche a La Revuelta como nominado al Goya a mejor canción por Hasta que me quede sin voz, la canción de su documental, que lleva el mismo nombre. Cambió La Revuelta y se rebeló en La Revuelta sin aspavientos, sin mitines que uno termina por dejar de escuchar. Simplemente, cogió su guitarra, se plantó en medio del escenario, cantó y dejó que las cámaras del programa captaran la pegatina que estaba pegada en el cuerpo de su guitarra: «Fuck Trump». Traducido al español, aunque no hace mucha falta decirlo, «que te jodan Trump».. Fue el gran momento de la noche, al final de todo el programa, después de responder a las preguntas de David Broncano, después de romper con la regla no escrita de responder a las preguntas clásicas, incómodas e insólitas de David Broncano. Leiva simplemente se subió al escenario, cantó y, con una guitarra, lo dijo todo, provocando el aplauso de los espectadores y la reacción en las redes sociales.. Decía Aristóteles (o, al menos, a él se le atribuye la frase) que «las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias». Una pegatina colocada en el cuerpo de una guitarra es una menudencia, pero deja de serlo cuando lo ven miles de personas y cuando quien lo hace es un artista poco dado a mojarse sin necesidad.. Si el pasado domingo eran Bad Bunny o Billie Eilish los que aprovechaban el discurso de los Grammys para sacar los colores a Donald Trump y para denunciar la falta de humanidad del presidente de EE. UU. con los inmigrantes, anoche Leiva ponía su granito de arena en La Revuelta. Habrá muchos que digan: ¿por qué en una televisión pública? ¿Qué necesidad de hacer esto? La respuesta es muy clara: sí, hay necesidad para denunciar lo que es inhumano; y sí, en la televisión pública, porque da igual que sea en La 1, en Antena 3 o en Telecinco, la historia es que sea.. No fue el único gesto de su visita a La Revuelta. Habitualmente, las entrevistas a Leiva en cualquier programa de televisión suelen ser de una intensidad no intencionada. La intensidad viaja con él, va con él sin que lo haga adrede. La intensidad de Leiva también estuvo en La Revuelta.. Habló precisamente de la historia de su documental, de su voz, de los problemas que acarrea y que provocan que cada vez que comienza una gira tenga que pasar por el quirófano. «Está bien, porque antes de cada gira me opero. Me da un poco de energía eso que me inyectan en mis cuerdas vocales para poder hacer la gira, pero eso se va reabsorbiendo poco a poco hasta que vuelvo a la casilla de salida», confesaba el artista. Leiva sufre una lesión irreversible en su cuerda vocal izquierda, que le obliga a «doparse» cada vez que arranca nuevo disco y nueva gira y que, además, fue la razón del documental ahora nominado.. De hecho, cada vez que Leiva tiene que pasar por el quirófano, la recuperación es un vía crucis, pues el cantante se queda prácticamente sin voz. «El postoperatorio es un infierno, son muchos meses y te quedas totalmente afónico, sin voz», reveló a David Broncano durante la entrevista. La voz anoche no se le quebró, como tampoco lo hizo su «Fuck Trump».. Anécdotas de su trayectoria profesional, como cuando fue telonero de The Rolling Stones —historia que ya ha contado muchas veces, pero no muchas veces se da paso a unas leyendas—, reflexiones sobre cómo su problema de voz ha condicionado su vida, situaciones personales vividas junto a David Broncano e historias de infancia marcaron una entrevista en la que David Broncano destapó uno de esos secretos que los artistas nunca quieren que se recuerden, como fue su «bochornoso» primer videoclip no oficial: «Esto va a traer cola, es muy jodido».. Se acercaba el momento del final, de las preguntas incómodas y… y Leiva cambió el paso de la entrevista. Se adelantó a David Broncano, no dejando tiempo ni capacidad para que el presentador ejecutara sus preguntas de sexo y dinero. «Una cosa, esto es una gilipollez y antes de irme quiero dártelo», espetó Leiva, interrumpiendo al humorista. El artista sacaba de repente un regalo para David Broncano. «¿No te hago las preguntas clásicas? Las sustituyes…», le preguntaba decepcionado el de Jaén. Sí, las sustituyó por una fotografía de él completamente desnudo junto a su madre. Imposible continuar con el programa como si ahí no hubiera pasado nada.. Para compensarlo, ha querido mostrar un documento gráfico «lo suficientemente bochornoso como para que sea buen regalo para La Revuelta por el cariño que le tengo al programa». Un vídeo grabado en un centro comercial de Madrid, sobre un croma, a principios de la década de los 90. En él aparece un Miguel Conejo con unos 10 años, con gorra ladeada y bailando sobre imágenes de Michael Jackson: «He sufrido una transformación lamentable. Era un niño guapo, pero me creció la nariz y me convertí en una mantis religiosa», bromeaba el cantante que, finalmente, sí ha vuelto a regalar a Broncano una foto suya desnudo, junto a su madre, con la cara del presentador tapando escasamente la zona genital.. «La última tuvo un final hollywoodiense, se la llevó Isabel Allende», rememoraba el invitado. Para compensarlo, ha querido mostrar un documento gráfico «lo suficientemente bochornoso como para que sea buen regalo para La Revuelta por el cariño que le tengo al programa».. Y llegó el momento de la noche, el que no sabemos si estaba planeado por todos o solo por él, el momento que enmudeció a todos. Leiva no podía marcharse sin ofrecer una actuación, en la que ha interpretado Hasta que me quede sin voz, la canción con la que está nominado por tercera vez a un premio Goya. Una versión especial, con el acompañamiento de un coro de voces femeninas que ha multiplicado la emotividad del momento. Y con ese momento de «jódete Trump» que augura unos Goya donde, tal vez, los gestos dejen de ser menudencias.
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