La editora y crítica literaria mexicana explora ‘Los umbrales’ (Tránsito) la memoria familiar y sus lazos de afecto en una notoria celebración de la vida de su tía abuela Leer
La editora y crítica literaria mexicana explora ‘Los umbrales’ (Tránsito) la memoria familiar y sus lazos de afecto en una notoria celebración de la vida de su tía abuela Leer
La editora y crítica literaria Liliana Muñoz (Mérida, México, 1989) debuta en la narrativa con un libro híbrido, dedicado a su tía abuela Yoli, 90 años, un cáncer de mama que ella toma por una mordedura de perro un poco rebelde, hasta le ha puesto nombre al tumor: Totoyó, porque siempre va con ella. Los umbrales es memoria familiar y exploración de los lazos de afecto que unen a la autora con su tía, al mismo tiempo que va dejando ver algunas diferencias entre ambas, la más notoria: «Para ella el hilo conductor de su vida ha sido su familia, le parece inconcebible que ese lugar lo ocupen, en mi caso, los libros», escribe Liliana Muñoz. Y hay ahí una declaración de amor a los libros, por supuesto, pero también a la familia que le ha permitido que eso sea así.De la lectura de un libro de Tedi López Mills, Muñoz concluye: «Los acontecimientos son transitorios, lo único que los vuelve permanentes, de alguna manera, es la palabra». Así ella pretende hacer palabra (o sea, eterna) a su tía y a su familia y un puñado de momentos felices o decisivos. En el libro, breve, tierno y feliz, se combinan las voces de las mujeres de la familia de Muñoz (la madre, la tía, la tía abuela, la abuela autoritaria) con las lecturas de Muñoz, firme en su propósito de dedicarse a leer, escribir, editar; quizá su única certeza. En lo demás, siempre hay ambivalencia: amor/odio hacia Monterrey, estar bien en Barcelona y a la vez añorar Mérida, y todas las tensiones y desencaje que eso genera.Tránsito. 176 páginas. 18 € Ebook: 8,99 €El título hace referencia a los momentos transicionales que uno atraviesa, a veces a sabiendas, otras, no: de la infancia a la juventud, del amor al desamor, de la realidad a la fantasía. El libro se sitúa ahí para rendir un hermoso homenaje en vida a la tía abuela, convertida ya en literatura.
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