Enrique Vila-Matas, Marcos Giralt Torrente, Nona Fernández, Héctor Abad Faciolince o Samanta Schweblin ganarán mañana el primer Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana. «El premio es aumentar los lectores», reivindica Vila-Matas Leer
Enrique Vila-Matas, Marcos Giralt Torrente, Nona Fernández, Héctor Abad Faciolince o Samanta Schweblin ganarán mañana el primer Premio Aena de Narrativa Hispanoamericana. «El premio es aumentar los lectores», reivindica Vila-Matas Leer
Tras la sorpresa (¡un millón de euros!), la expectación (¿cuál será el libro del año en el ámbito hispanoamerico?) y un punto de escepticismo (¿el gestor aeroportuario creando el canon literario?), el Premio Aena aterriza en Barcelona para su puesta de largo. Y lo hace en el Museo Marítimo -todo va de transportes- con la presentación de los cinco finalistas ante los medios de comunicación: el barcelonés Enrique Vila-Matas, el madrileño Marcos Giralt Torrente, la chilena Nona Fernández, el colombiano Héctor Abad Faciolince y la argentina Samanta Schweblin. Todos recibirán 30.000 euros pero solo el ganador se llevará mañana el millón de euros, algo más que el Nobel e igual que el Premio Planeta, hasta ahora el galardón literario mejor dotado del mundo.. «Todavía estoy un poco en shock», ha admitido Nona Fernández, autora de Marciano (Random House), una novela contrabiográfica del revolucionario chileno Mauricio Hernández Norambuena. «Es suma tan grande que se escapa a mi pensamiento, no sé qué puede hacer uno con eso», ha añadido. Sí sabe qué hará cuando reciba el cheque por ser finalista: «Me voy a comprar un lavavajillas».. En la rueda de prensa previa a la gala de mañana prácticamente todo ha girado en torno al «elefante sobre la mesa», en palabras de Fernández, la astronómica cifra del millón. «En un mundo donde las humanidades están siendo desacreditadas, cualquier incentivo, premio o instancia que eleve el trabajo cultural y del pensamiento bienvenido sea», ha reivindicado la escritora. «En América del Sur los premios están siendo jivarizados o eliminados directamente. Estoy acostumbrada a pelear para que no desaparezcan».. En este sentido, el veterano Vila-Matas ha recordado el Premio Rómulo Gallegos de Venezuela, que se estrenó en 1967 con un joven Mario Vargas Llosa, que acababa de publicar su segunda novela La casa verde. Después vendrían Gabriel García Márquez o Javier Marías. «Era un premio Latinoamericano, muy prestigioso, que coincidió con el nacimiento del Boom en Barcelona. Pero se estropeó por el problema político…». El Aena irrumpe en el panorama literario con la grandísima ambición de convertirse en un emblema como el Booker en el ámbito anglosajón o el Goncourt en el francófono, una comparación de su CEO, Maurici Lucena. «Estoy encantadísimo por el nivel y la altura de los finalistas», ha dicho Vila-Matas. «El ser finalista facilita que me lea mucha gente que no me leería nunca. De alguna forma es como si hubiera ganado. El premio es aumentar los lectores», ha señalado.. «Este premio nos va a dar visibilidad», coincide Marcos Giralt Torrente, a quien la llamada para comunicarle que su libro ‘Los ilusionistas’ (Anagrama) era uno de los finalistas le sorprendió en una comisaría de Policía, haciendo el papeleo para que su hijo, menor de edad, pueda viajar con el colegio. «El millón de euros es una manera de atraer la atención. Toda esta polémica es un poco artificiosa. En el mundo del arte, las empresas públicas o semipúblicas participan con cuantiosas cantidades y no hay mayor trascendencia. Pero el mundo literario es tan pequeñito y tan acanallado que…», y ha dejado la frase en suspenso.. Porque el golpe de talonario de Aena -en total serán 2,5 millones, contando con la compra de ejemplares de todas las novelas- es el que ha copado todos los titulares y más al tratarse de una empresa público-privada ajena al mundo cultural que participa en el Ibex, con un 51% de titularidad estatal ejercida a través de la sociedad Enaire, adscrita al Ministerio de Transportes.. «El gremio de los tenistas no protesta si les dan un premio tan grande como este», ironiza Abad Faciolince. «En el mundo literario tenemos un espíritu mefistotélico: el de dudar siempre de las cosas, el de ejercer la crítica. Está bien que sea así. Pero hay unos votos de pobreza del escritor que, a diferencia de los monjes benedictinos, no tienen por qué ser perpetuos», ha considerado el colombiano, autor de Ahora y en la hora (Alfaguara).. Por su parte, Samanta Schweblin, argentina afincada en Alemania, ha querido lanzar una «reflexión sureña», desde una perspectiva del cono sur: «Está bien que pensemos y critiquemos los problemas. Pero hay que tener cuidado y no sacrificar el espacio que trae este premio». Cuando recibió la noticia de que era finalista junto a escritores de la talla de sus colegas sintió una «gran alegría»: «Los nombres de los finalistas era una confirmación de que era un premio serio y literario».. «Se ha dicho que todos somos autores consagrados…», ha resaltado Giralt Torrente. «Nunca me he sentido tan consagrado como leyendo los artículos de crítica al premio. A mis 58 años no he conseguido vivir de la literatura», ha asegurado el escritor, que ha recibido el Premio Herralde, el Nacional de Narrativa, el Strega italiano y hace apenas un mes el Francisco Umbral por la misma novela que compite en el Aena y que también distingue el mejor libro del año.. En este primer Premio Aena el jurado ha estado presidido por la escritora Rosa Montero y compuesto por críticos literarios, periodistas y escritores: Pilar Adón, Luis Alberto de Cuenca, Jorge Fernández Díaz, José Carlos Llop, Elmer Mendoza y Leila Guerriero, a los que hay que sumar a Jesús García Calero y Sergio Vila-Sanjuán como secretarios.. En esta primera edición no hay ni rastro de editoriales independientes. Los dos grandes grupos editoriales que se reparten el mercado español, Penguin Random House (con sus autores Abad Faciolince y Fernández) y Planeta (Schweblin y Vila-Matas), también dominan la lista de finalistas, a la que se suma Anagrama (con Giralt Torrente), que pertenece al grupo italiano Feltrinelli.
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