Después de convertirse en el mejor estreno de Atresplayer de los últimos tres años, Las hijas de la criada da el salto este jueves a la parrilla de Antena 3. La serie aspira ahora a conquistar a la audiencia en abierto, como antes lo hizo la novela homónima de Sonsoles Ónega, ganadora del Premio Planeta y convertida en un fenómeno editorial con millones de lectores.
Antena 3 estrena este jueves en prime time la adaptación de la novela homónima de Sonsoles Ónega, con la que la escritora ganó el Premio Planeta. Verónica Sánchez, Martina Cariddi y Judith Fernández encabezan su reparto
Después de convertirse en el mejor estreno de Atresplayer de los últimos tres años, Las hijas de la criada da el salto este jueves a la parrilla de Antena 3. La serie aspira ahora a conquistar a la audiencia en abierto, como antes lo hizo la novela homónima de Sonsoles Ónega, ganadora del Premio Planeta y convertida en un fenómeno editorial con millones de lectores.. Las adaptaciones literarias se han convertido en una constante en el cine y la televisión, aunque no todas consiguen trasladar a la pantalla la emoción de las páginas. Las hijas de la criada sí lo logra, apoyada en un reparto encabezado por Verónica Sánchez, Carlota Baró y Alain Hernández, a quienes acompañan Martina Cariddi, Judith Fernández, Álex Villazán, Tomy Aguilera y Álex Gadea, entre otros.. Dos de las intérpretes más jóvenes del elenco son Martina Cariddi y Judith Fernández, que encarnan a Catalina Valdés y Clara Alonso Comesaña, las hijas. Para ambas esta ficción ha sido mucho más que una interpretación y así esperan que se traslade al espectador.. «La serie retrata un universo femenino lleno de silencios, heridas y decisiones que pesan». Judith Fernández y Martina Cariddi, actrices. Para Judith Fernández, Las hijas de la criada es «una historia sobre la lucha de las mujeres, la maternidad, la identidad y las consecuencias de decisiones que marcan toda una vida». Martina Cariddi comparte esa mirada, aunque amplía el foco: «Habla sobre la lucha de las mujeres desde distintos puntos de vista y clases sociales. También sobre la lucha de una madre: los sacrificios que hace, las decisiones que toma, a veces correctas y a veces equivocadas, y cómo debe afrontar sus consecuencias durante toda una vida». Las dos coinciden en que la serie retrata un universo femenino atravesado por los silencios, las heridas y el peso de las decisiones.. Fernández leyó la novela de Sonsoles Ónega para comprender mejor a Clara. «El libro me ayudó a entender su fragilidad. Ya me interesaba antes del casting porque tiene una sensibilidad muy especial», explica. Cariddi también se acercó al original y conectó enseguida con Catalina: «Era el personaje que más me gustaba porque es muy interesante. En el libro está más caricaturizada como la mala y creo que ella no es tan, tan mala. Espero que se haya tenido en cuenta la dimensión que yo he intentado darle: que no parezca que simplemente tiene maldad, sino que se vean sus heridas, sus traumas y por qué hace cada cosa».. La relación de ambas jóvenes con Inés, el personaje de Verónica Sánchez es uno de los ejes del relato. Fernández la describe como «algo que revoluciona por completo el mundo de Clara. Es un vínculo transformador». Cariddi, en cambio, pone el acento en el desarraigo que comparten las protagonistas: «Hay una sensación general de no pertenecer a nada. Después se entiende por qué sienten que no pertenecen a ningún sitio. Esto se refleja en la relación entre madre e hija: tanto la mía con Inés como la de la criada con su hija. Y ya está, no puedo decir más sin hacer spoiler», comenta entre risas.. Verónica Sánchez y Carlota Baró, en Las hijas de la criada.ATRESMEDIA. El trabajo junto a Verónica Sánchez resultó fundamental para las dos. «Fue un apoyo emocional enorme en las escenas más duras», asegura Fernández. Su compañera resume la experiencia con una anécdota que revela la complicidad surgida entre ambas: «Fue un gran aprendizaje porque es una maestra. Es un lujo trabajar con alguien tan buena compañera: siempre disponible, siempre pendiente y siempre haciendo muy bien su trabajo. Eso se contagia».. La convivencia durante el rodaje terminó por estrechar ese vínculo. «También fue muy bonito conocerla en lo personal. En Tenerife se crearon lazos muy especiales. Una noche nos echamos las cartas mutuamente, porque a mí me encanta todo ese mundo, y fue precioso. Ella me contó muchas cosas de su vida y yo de la mía. Conectamos mucho aquella noche y desde entonces nos guardamos un gran cariño. Tenemos una relación muy especial», recuerda Cariddi.. Cuando se les pregunta qué es lo que más admiran de sus personajes, ambas se adentran en su parte más íntima. Fernández destaca de Clara «su capacidad para soñar en una época que no se lo permitía». Cariddi se reconoce en la rebeldía de Catalina: «Me encanta su carácter. Aunque es fuerte y a veces complicado, tiene mucha personalidad. Para ser una mujer de aquella época es bastante libre: se ha criado en Cuba y allí ha descubierto la libertad. Le encanta la fiesta, es coqueta y disfruta poniéndose guapa. Entra en los estándares de lo que debía ser una mujer entonces sin cuestionárselos, pero aun así se siente muy libre».. «Lo que más le duele es que la encorseten, que tomen decisiones por ella. Se rebela mucho contra eso. Conecto con esa parte porque yo también fui muy rebelde en la adolescencia y luché para que no me quitaran la libertad de ser quien soy», añade.. Martina Cariddi, en Las hijas de la criada.ATRESMEDIA. Al escucharla resulta inevitable pensar en Escarlata O’Hara, la inolvidable protagonista de Lo que el viento se llevó. «Sí, sí, totalmente. Es una comparación que le haría mucha ilusión a mi abuela», responde Cariddi. Fernández, por su parte, buscó referentes en mujeres reales: «Me apoyé en mujeres de la época que vivieron entre silencios y luchas internas».. Las localizaciones también ayudaron a las actrices a habitar la historia. «La luz, el clima y la identidad de Galicia me permitieron entrar mucho mejor en la piel de Clara», afirma Fernández. Para Cariddi, la estancia en Tenerife tuvo además un componente personal: «Fue increíble. Tengo sangre canaria -mi abuela es de allí- y me encantan estas islas: el ritmo, el sol, el calor, la vida… Me conecté muchísimo. Estuvimos en paisajes muy especiales y todo el mundo se relajó nada más llegar. Había muy buen ambiente».. Galicia dejó un recuerdo distinto: «Fue una pasada, pero la lluvia no nos dio tregua. Rodábamos exteriores en febrero y, entre la lluvia falsa y la real, estábamos todo el día mojados».. Si los escenarios fueron decisivos para adentrarse en la trama, el vestuario de época se convirtió en otra herramienta interpretativa. «Toda la ropa me permitió comprender el origen humilde de mi personaje y su evolución», explica Fernández. Cariddi lo vivió casi como un juego: «Me encantó. Nunca había hecho algo así. Me había puesto algún vestido de época en el teatro, pero nunca con este nivel. El equipo de vestuario es muy bueno y, como la serie recorre varias décadas, la moda va cambiando. Me encantó vestir los años 20 y después los 30, ese momento de cabaret con plumas en la cabeza y guantes. Me parecía brutal».. «Conectaba mucho con mi niña interior: ir cada día a rodar y disfrazarme era como volver a ser pequeña», añade.. «Cuando te vistes con el vestuario de la serie, te sientes diferente: entras físicamente en el personaje». Martina Cariddi, actriz. Los espectadores podrán comprobar el radical cambio de registro entre la imagen de Cariddi en la serie juvenil Élite y la de Las hijas de la criada. Para la actriz, sin embargo, el vestuario cumplió una función parecida en ambos trabajos: «En Élite llegaba, me vestía y los looks eran bastante potentes, aunque se tratara de un uniforme escolar. En las dos series me ocurría lo mismo: me vestía y ya me sentía dentro del personaje. Eso acompaña muchísimo el trabajo del actor porque, cuando te cambias de ropa, te sientes totalmente diferente y entras físicamente en el personaje».. Al tratarse de una adaptación literaria, la conversación conduce inevitablemente a los libros que han marcado a las dos intérpretes y a los personajes a los que les gustaría dar vida. Cariddi elige dos obras. «Mi libro favorito es El cuaderno de Maya, de Isabel Allende. Me conmovió mucho cuando lo leí. Me encanta cómo cuenta las historias; me atrapa y lo leo muy rápido. Me encantaría protagonizarlo si algún día se hiciera una película».. También menciona Hamlet: «Me lo regaló mi padre hace unos años. Siempre me ha encantado Shakespeare; lo estudié mucho en la escuela y después me fui a Londres a hacer un curso sobre él. Lloré mucho con el libro y aún más con la película. Es un personaje que me fascina». Fernández se inclina por otros títulos: «Me cuesta elegir favoritos, pero acabo de terminar Han cantado bingo, de Lana Corujo, y ahora mismo es mi favorito. Me encantaría interpretar Éramos unos niños, de Patti Smith. Me haría muchísima ilusión».. Mientras esperan que Las hijas de la criada repita en Antena 3 el éxito alcanzado en Atresplayer, las dos actrices miran ya hacia sus próximos proyectos. «Estoy en un momento de crecimiento y este personaje me ha permitido explorar una sensibilidad distinta. Por ahora, lo que puedo contar es Cuando solo quedemos nosotros, basada en la novela de Inés Garber, para Prime Video. Son cuatro capítulos sobre nueve jóvenes que se encuentran y viven muchas cosas juntos», avanza Fernández.. Cariddi ofrece más detalles sobre lo que está por venir: «La última película que he rodado se llama La vida después, el primer largometraje de Clara Santaolaya. Es una película muy bonita y muy bien tratada sobre la salud mental y el suicidio. Interpreto a la hermana de la protagonista, que intenta quitarse la vida. Ha sido un trabajo precioso y duro, pero he aprendido mucho sobre la vida y la muerte».. Antes de ese rodaje llegó su primer proyecto internacional. «Todavía no puedo contar qué es, pero espero que se sepa pronto. Rodé en Roma. Es un personaje pequeño, aunque muy interesante, y también es una producción de época», concluye la actriz madrileña.
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